Seis meses después del inicio de los bombardeos de Estados Unidos contra Irán, la economía mundial sigue atrapada en un escenario de alta incertidumbre: el petróleo acumula un alza de 22,14% desde la víspera del conflicto y el dólar en Chile no logra establecerse bajo los $900. La combinación de inflación persistente, tasas de interés elevadas y tensiones geopolíticas mantiene en alerta a los bancos centrales, incluido el Banco Central de Chile, y condiciona las expectativas del mercado financiero local.
El conflicto comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos realizó una serie de bombardeos sobre objetivos militares en Irán. A seis meses de aquella acción, las hostilidades no han cesado y las negociaciones han ido y vuelto sin resultados definitivos. En paralelo, Washington declaró una guerra económica contra el país persa.
GUERRA Y MERCADOS
Uno de los efectos más visibles es el cierre del estrecho de Ormuz, por donde circulaba alrededor del 20% del comercio global de petróleo. El Mando Central del Ejército de Estados Unidos (CENTCOM) elevó a 75 la cifra de buques bloqueados, en un contexto donde las rutas marítimas siguen siendo un punto crítico.
El precio del barril de petróleo Brent, referencia para Europa y también para Chile, cotiza en US$88,53 por barril. La cifra está lejos de los US$118,35 alcanzados a fines de marzo, pero representa un aumento de 22,14% respecto de los US$72,48 registrados el día previo al inicio de las operaciones militares.
Según Ignacio Mieres, head of research de la app de inversiones XTB, los precios del crudo se han mantenido relativamente estables pese al conflicto. Eso se debería al uso de reservas estratégicas en Estados Unidos, actualmente en niveles históricamente bajos, y a una demanda más débil desde China.
INFLACIÓN Y TASAS
La presión inflacionaria mantiene en vilo a la Reserva Federal. En su reunión de julio, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) decidió mantener la tasa de política monetaria en un rango de 3,5% a 3,75% por quinta vez consecutiva, aunque la instancia contó con tres votos disidentes.
La presidenta de la Reserva Federal de Cleveland, Beth Hammack, ya manifestó la necesidad de subir las tasas de interés en Estados Unidos, al sostener que los datos recientes de inflación muestran que el banco central sigue demasiado lejos de su objetivo.
El índice de precios del gasto en consumo personal (PCE) excluyendo alimentos y energía, la medida que sigue de cerca la Reserva Federal, subió 3,3% en los doce meses terminados en julio, el mismo registro informado para junio, según la Oficina de Análisis Económico (BEA).
En Chile, el Banco Central mantuvo la Tasa de Política Monetaria en 4,5% por quinta reunión consecutiva. En su comunicado advirtió que el escenario macroeconómico sigue sujeto a un grado de incertidumbre mayor que el habitual, con especial mención al resurgimiento de los riesgos asociados al conflicto en Medio Oriente.
Para Hugo Osorio, el impacto de la guerra se ha sentido principalmente a través de una mayor presión inflacionaria, lo que ha afectado a las expectativas de tasa de la Fed y ha arrastrado a las tasas de mercado. La próxima reunión del organismo estadounidense se realizará entre el 15 y el 16 de septiembre, y las expectativas apuntan a una nueva mantención, aunque más inclinada a subir los tipos, considerando que la guerra marcó un punto de inflexión.
El endurecimiento se refleja también en los bonos del Tesoro de Estados Unidos. El rendimiento del bono a 30 años alcanzó un máximo de 19 años, llegando a 5,285%, mientras que la deuda a 10 años cotiza en 4,677%, muy por sobre el 3,962% registrado antes del conflicto. Ante este escenario, el Tesoro estadounidense duplicó el tamaño de sus recompras de bonos, desde US$2.000 millones hasta US$4.000 millones por operación para los papeles de 10-20 años y 20-30 años, con el objetivo de brindar mayor liquidez en los sectores nominales a largo plazo.
DÓLAR Y COBRE
En el mercado cambiario local, el dólar cerró en $926, lo que implica un alza de 2,29%, o de $22,35 respecto del cierre de 2025. La divisa no ha logrado bajar de los $900 y se mantiene cerca del peak de $948,5 registrado el 24 de julio.
Agustín Vargas, analista de Mercado de Capitaria, recuerda que el dólar observado marcó un mínimo anual de $854,3 el 9 de febrero y escaló hasta $931,6 a fines de marzo, un alza de cerca de 9% en mes y medio. Las bencinas, por su parte, subieron 25,3% en un solo mes durante abril.
Seis meses después, el dólar sigue cerrando prácticamente en el mismo nivel del peak de guerra, pese a que el cobre no ha dejado de subir y opera en máximos históricos sobre US$6,57 por libra en la Bolsa de Metales de Londres. El precio promedio del año alcanza US$6,028, con un alza interanual de 39,86%.
Según Vargas, esa desconexión entre un commodity de exportación en récord y un peso que no logra apreciarse confirma que el factor bélico sigue dominando por sobre los fundamentos locales.
La depreciación del peso no ha sido un fenómeno exclusivamente chileno. Ignacio Mieres explica que el aumento de la demanda por liquidez en dólares ha generado presión sobre varias monedas emergentes, con especial debilidad en la lira turca, la rupia india y la rupia indonesia. El yen japonés también ha sufrido una depreciación significativa. Para fin de año, en XTB proyectan un rango de $950 a $960 para el tipo de cambio local.
ACCIONES E INTELIGENCIA ARTIFICIAL
El Ipsa cerró la última jornada en 22.470,75 puntos y sube 5,45% desde el 27 de febrero, aunque en algún momento del período llegó a caer 6,56% respecto del día previo al conflicto. Su desempeño queda por debajo del S&P 500, que desde el inicio de la guerra acumula un avance de 12,3%, impulsado por la temporada de resultados empresariales y las expectativas en torno a la inteligencia artificial.
Jaime La Paz, analista de mercados de Zesty, sostiene que mientras los resultados sigan demostrando que el gasto en inteligencia artificial se transforma en demanda y beneficios reales, el panorama para las acciones estadounidenses sigue siendo favorable, incluso con la guerra en Irán y la inflación.
Nvidia volvió a confirmar esa tendencia con ingresos de US$96.200 millones, un crecimiento de 106% respecto de períodos anteriores, y una proyección de US$108.000 millones para el próximo trimestre, nuevamente sobre lo esperado. China podría empezar a pesar más, tanto por las restricciones de Estados Unidos como por el avance de chips locales y la presión de Pekín por depender menos de Nvidia, aunque la demanda del resto del mundo ha compensado ese riesgo.
Muestra del apetito inversor es que, a pesar del conflicto en Medio Oriente, SpaceX concretó a mediados de junio la mayor apertura a bolsa de la historia, con un precio de colocación de US$135 por acción y una recaudación de US$74.999,9 millones. Además, se espera que en los próximos días Anthropic, creador del asistente Claude, presente la documentación ante el regulador de Estados Unidos para concretar su propia apertura a bolsa.
El escenario global que se observa a seis meses del inicio del conflicto sigue marcado por la volatilidad externa, la política monetaria restrictiva y un peso chileno que permanece atento a las señales de la Reserva Federal y a la evolución de la guerra.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
