El gobierno fijó su estrategia frente a la reforma de seguridad: apostará por su modificación en la comisión de Constitución del Senado. La definición fue planteada este viernes por el biministro del Interior y Segegob, Claudio Alvarado, durante el último consejo de gabinete, en medio de un escenario político adverso para la iniciativa.
La reforma de seguridad ha generado un amplio debate. Las críticas cruzan el espectro político, desde el oficialismo hasta la oposición, e incluso hay parlamentarios que han solicitado el retiro del texto.
Alvarado fue consultado directamente por la posibilidad de introducir cambios o de eliminar la creación de un nuevo estado de excepción. Su respuesta puso el acento en el trabajo legislativo.
El biministro aseguró que el Ejecutivo está disponible para recibir propuestas y que el camino para mejorar el proyecto ya está definido. Con ello, el gobierno intenta encauzar la discusión.
CRÍTICAS TRANSVERSALES AL PROYECTO
Las objeciones al proyecto no provienen de un único sector. Parlamentarios de oficialismo han manifestado reparos, al igual que legisladores de la oposición. Esa confluencia de críticas ha puesto al gobierno en una posición compleja.
Algunos sectores han ido más lejos y han pedido que el texto sea retirado. Alvarado, sin embargo, no se refirió a esa posibilidad y centró su mensaje en el camino de las modificaciones.
El clima de cuestionamientos ha marcado la tramitación del proyecto. Frente a las observaciones que han surgido, el gobierno busca dar señales de flexibilidad.
En ese contexto, la comisión de Constitución del Senado aparece como la instancia llamada a resolver las diferencias. Allí están radicadas las discusiones sobre el proyecto y allí deberán analizarse las modificaciones que se propongan.
LA RUTA EN EL SENADO
Para Alvarado, la comisión de Constitución del Senado es el camino definido para modificar y mejorar la reforma. Así lo afirmó luego del consejo de gabinete, al ser consultado sobre el futuro de la iniciativa.
El biministro sostuvo que el Ejecutivo tiene la expectativa de que el proyecto sea mejorado y que termine aportando a la seguridad del país. Esa expectativa se sostiene en la disposición del gobierno a escuchar y a recibir propuestas.
«Tenemos la expectativa que este proyecto va a ser mejorado, que va a terminar aportando a la seguridad de nuestro país», declaró Alvarado. La frase resume la postura oficial: no se trata de defender el texto tal como está, sino de perfeccionarlo en el debate legislativo.
La elección de la comisión de Constitución como espacio de diálogo no es casual. Es la instancia donde el proyecto está radicado y, por lo tanto, donde las modificaciones pueden materializarse de manera efectiva. El gobierno quiere que esa sea la sede del acuerdo.
DISPOSICIÓN AL DIÁLOGO
Alvarado insistió en que el gobierno ha manifestado en reiteradas oportunidades su apertura a escuchar. En esa línea, mencionó al mundo parlamentario, al mundo de la academia y a todos quienes tengan interés en contribuir a mejorar la reforma.
«Hemos manifestado nuestra disposición a escuchar y estar disponibles para recibir las propuestas», afirmó. Con esa declaración, el Ejecutivo busca instalar la idea de que las puertas están abiertas y que las críticas pueden transformarse en aportes concretos.
El llamado del biministro apunta a correr el eje del debate. Más que enumerar problemas, se trata de proponer soluciones. Y ese ejercicio, según el gobierno, tiene un lugar definido: la comisión de Constitución del Senado.
La disposición al diálogo, sin embargo, se enmarca en un debate complejo. La reforma es una de las respuestas del gobierno, pero su viabilidad depende de la capacidad de alcanzar acuerdos.
LLAMADO A PASAR A LA ACCIÓN
El mensaje final de Alvarado fue un llamado a dejar atrás la crítica. Sostuvo que la invitación es, más que a la crítica, pasar a la acción, y que esa acción debe llevarse al debate en la comisión de Constitución del Senado.
«La invitación es, más que a la crítica, pasar a la acción», dijo el biministro. En su opinión, el objetivo es modificar aquellos aspectos que haya que mejorar en beneficio de todos los chilenos.
Ese planteamiento busca dar un giro a la discusión. El gobierno no ignora las críticas, pero las considera insuficientes si no van acompañadas de propuestas. La comisión de Constitución, en ese esquema, es el punto de encuentro entre la crítica y la acción.
El destino de la reforma queda, así, en manos de la comisión de Constitución del Senado. En esa instancia se decidirá si el proyecto se modifica, de qué manera y con qué alcance. El gobierno ya fijó su posición: la mejora es el objetivo.
Lo que ocurra en los próximos días será clave. La comisión deberá procesar las observaciones de oficialismo y oposición, y el Ejecutivo tendrá que demostrar que su disposición al diálogo se traduce en cambios concretos. La reforma de seguridad está en un punto de definición.
El gobierno, mientras tanto, insiste en que el camino está trazado. Queda por ver si el Senado logra transformar las críticas en acuerdos y si la reforma, finalmente, obtiene el respaldo que hasta ahora no ha conseguido.
Fuente: EMOL
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
