La diplomacia comercial chilena enfrenta esta semana una cita clave: una delegación de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos, conocido por sus siglas en inglés como USTR, llega este lunes a Santiago encabezada por Jeffrey Goettman. La visita, que se extiende durante el lunes 24 y el martes 25, tiene como propósito destrabar la negociación sobre los aranceles que Washington impuso a una parte relevante de las exportaciones chilenas.
El encuentro se produce en el marco de la controversia por los aranceles impuestos por Estados Unidos. Chile busca concretar avances concretos tras haber quedado incluido en una lista de 54 naciones sancionadas por Estados Unidos debido a supuestos vacíos en materia de trabajo forzoso, según los estándares de la legislación estadounidense.
LLEGADA DE LA DELEGACIÓN
La misión estadounidense está integrada por representantes de la agencia federal encargada de desarrollar, recomendar y coordinar la política de comercio exterior de Estados Unidos. Su agenda contempla reuniones intensas durante ambas jornadas con autoridades del gobierno chileno. La visita busca ampliar el listado de productos chilenos que hoy pagan una sobretasa de 12,5% y que podrían pasar a la categoría de arancel cero. Desde la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales, conocida como Subrei, han manifestado que la prioridad es justamente reducir ese universo de bienes gravados.
EL OBJETIVO CHILENO
El objetivo que Chile lleva a la mesa es claro: avanzar en las gestiones para que un mayor número de productos queden bajo el umbral del 12,5% y, en el mejor escenario, accedan a la franquicia total. En términos prácticos, la administración chilena quiere que los bienes actualmente afectados por la sobretasa sean incorporados a la lista de excluidos, lo que les permitiría ingresar al mercado estadounidense sin arancel.
La subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, ya había adelantado esta estrategia en instancias parlamentarias. Hace unas semanas, en la Comisión de Intereses Marítimos, Pesca y Acuicultura del Senado, la autoridad fue enfática: “Nuestro objetivo es justamente ese 40%, los productos que quedaron con arancel, como el salmón, que pasen a la lista primera, que son de los excluidos, es decir, que tengan arancel cero”.
LA PREPARACIÓN PREVIA
La delegación chilena no llegó a esta reunión sin trabajo anticipado. En los días previos, la subsecretaria Paula Estévez multiplicó sus reuniones internas, tanto con los gremios empresariales como con parlamentarios, para coordinar una postura unificada frente a la contraparte estadounidense.
Esa articulación política y productiva busca entregar señales de que Chile cuenta con los mecanismos exigidos por la normativa estadounidense y que las exportaciones nacionales no incurren en las prácticas que motivaron la sanción. La estrategia combina argumentos técnicos con evidencia del comercio bilateral.
LA CANASTA EXPORTADORA
Los números que están sobre la mesa son elocuentes. Actualmente, el 53,6% de los productos que Chile exporta a Estados Unidos, con envíos que suman US$10.707 millones, goza de arancel cero. En ese listado figuran el cobre, la plata, el yodo, las naranjas frescas y los kiwis frescos, entre otros.
En el lado opuesto, un 40,3% de la canasta exportadora hacia ese país está gravado con una sobretasa de 12,5%. Entre los productos afectados se encuentran el salmón, las uvas frescas, el vino, las frutas congeladas, los arándanos frescos y la harina de pescado.
La composición sectorial de las exportaciones explica el peso de la negociación. Del total de lo que Chile vende a Estados Unidos, el 52% corresponde a minería, un sector que ya quedó exento de la sobretasa. La pesca y la acuicultura representan el 18% y el sector agropecuario alcanza un 8%. Es justamente en esos dos últimos segmentos donde se concentran los productos castigados por el arancel.
EL ORIGEN DE LA MEDIDA
La imposición de los nuevos aranceles se remonta al 23 de julio de 2026, cuando el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó un Memorándum Presidencial que gravó a un grupo de países. El argumento esgrimido por la superpotencia fue que esas naciones no contaban con mecanismos suficientes para impedir la producción e importación de bienes elaborados mediante trabajo forzoso, conforme a los estándares definidos por la legislación estadounidense.
Chile fue incluido en esa nómina de 54 países, lo que disparó una controversia que ahora busca resolverse por la vía diplomática. La visita de la delegación del USTR se enmarca en ese proceso de acercamiento, con la expectativa de que las conversaciones de estos dos días permitan reducir el impacto arancelario sobre sectores clave de la economía nacional.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
