
Agosto se convirtió en el mes de menor producción de cobre desde febrero de 2011, y la industria reaccionó con un diagnóstico que combina clima, geología, retrasos de inversión y mantenciones postergadas. El presidente ejecutivo del Consejo Minero, Joaquín Villarino, identifica cuatro factores detrás de las magras cifras, mientras el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, advierte que el impacto no había sido cuantificado en su magnitud y llama a ser más cautos respecto de cómo cerrará el año.
UN AGOSTO ADVERSO
La señal llegó esta semana y sorprendió al gobierno. Quiroz reconoció que lo que se está constatando es algo que se venía advirtiendo, aunque sin dimensionar su alcance. Añadió que hubo reuniones con las grandes mineras para informarse de la situación nacional, lo que explica la cautela oficial sobre el cierre del ejercicio.
Para el timonel de la gran minería, sin embargo, el fenómeno tiene explicaciones identificables y no todas son extraordinarias.
LOS CUATRO FACTORES
El primero es climático. El norte y centro-norte del país enfrentaron un invierno especialmente duro, con aluviones, nieve, bajas temperaturas y vientos de alta intensidad. Por razones de seguridad, algunas faenas de la gran minería debieron paralizar sus operaciones durante días, con efecto directo en los volúmenes producidos. Villarino sitúa ahí buena parte del deterioro del último trimestre.
El segundo es geológico y estaba previsto en los planes mineros: varios yacimientos grandes atraviesan un valle productivo por bajas de ley. No se trata de un fenómeno extraordinario, ocurre cada cierto tiempo, pero para mala suerte del país coincidieron dos o tres compañías en esa fase.
El tercero es estructural y apunta a la paralización de decisiones de inversión durante más de cuatro o cinco años de discusiones legislativas. Las negociaciones constitucionales y la propia discusión del Royalty, sostiene, hicieron imposible decidir inversiones y solo cuando esos elementos se despejaron el país volvió a perfilarse como distrito atractivo para desarrollar grandes proyectos.
El cuarto factor son las mantenciones. Durante la pandemia se postergaron muchas faenas de mantenimiento porque había menos personal en terreno y la prioridad era sostener la producción, algo que la minería logró sin incrementar sus riesgos sanitarios. Hoy esas tareas se están poniendo al día y eso también incide en la caída.
EL PESO DE LAS DECISIONES POLÍTICAS
Villarino rechaza que exista una paradoja entre la lectura gremial de ciclos naturales y la expresión recesión minera que ha usado el ministro Quiroz. A su juicio, el gobierno actual está facilitando que se tomen y materialicen decisiones de inversión, lo que se refleja en el proyecto de Ley de Reconstrucción y Desarrollo Económico, en el funcionamiento del Comité de Ministros y en medidas operativas que agilizan trámites.
Pero advierte que los ciclos mineros tienen plazos propios. Tomar una decisión de inversión, obtener autorizaciones y ejecutarla no es comparable al ritmo del comercio minorista. El sector, dice, se resiente de las decisiones políticas y hoy paga las consecuencias de un periodo en que se impidió decidir o se manifestó oposición manifiesta a que hubiera minería en el país.
La señal positiva, agrega, es la cartera de proyectos en ejecución por casi US$ 47 mil millones y más de US$ 50 mil millones en análisis o estudio. Con todo, el retome tomará tiempo.
LA INVARIABILIDAD TRIBUTARIA
Otro frente que la industria observa con atención es el marco de invariabilidad tributaria aprobado en la Ley de Reconstrucción y Desarrollo Económico. Villarino afirma que todas las compañías lo han analizado o lo están analizando con interés, aunque las decisiones de acogerse o no son particulares y no pasan por el gremio. Reconoce que trabaja junto al Servicio de Impuestos Internos en la normativa que debe dictarse para su aplicación y estima que sí veremos a las grandes mineras acogerse.
El punto de fondo, plantea, es la recurrencia legislativa: Chile ha tenido tres royalties en los últimos quince o dieciséis años, bajo los gobiernos de los presidentes Lagos, Piñera y Boric. Cada dos o tres administraciones se reabre la discusión, lo que a su juicio daña el desarrollo de la actividad y explica en parte las bajas de producción, sumado a un incremento incesante de cargas que, subraya, no proviene de un barril sin fondo.
EL BENCINAJO Y LOS COSTOS
Respecto del denominado bencinazo, Villarino recuerda que un impuesto de esa naturaleza cuesta a la minería cientos de millones de dólares al año y que las cargas tributarias acumuladas han hecho perder competitividad. Menciona costos de energía un 20% más caros que los peruanos y un 16% más caros que los de los países competidores, además de baja productividad laboral.
El gravamen a los combustibles que no correspondía tenía una duración de seis meses y terminó el 30 de septiembre sin renovarse, tal como se había comprometido el gobierno, algo que reconoce. La industria aportó durante ese periodo para que el impacto en los consumidores finales no fuera mayor, y celebra el fin de la carga.
Fuente: Pulso, La Tercera
Documento original: https://www.latercera.com/pulso/noticia/el-balance-del-consejo-minero-por-baja-produccion-fenomeno-climatico-valle-productivo-retraso-de-inversiones-y-efecto-post-pandemia/
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.














