
La Corte Suprema, reunida en pleno, otorgó el título profesional de abogado a decenas de egresados y egresadas que prestaron juramento o promesa solemne en una audiencia pública celebrada el 2 de octubre de 2026, en conformidad con lo previsto en el artículo 521 del Código Orgánico de Tribunales.
EL MENSAJE SOBRE LONGEVIDAD
La presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Cheves y Ruiz, dedicó su intervención central al envejecimiento, la longevidad y el modo en que el ordenamiento jurídico aborda a las personas mayores.
Recordó que cada 1 de octubre, desde 1990 y por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, se conmemora el Día Internacional de las Personas Mayores, y que este año la instancia internacional escogió como tema la edad de la longevidad y la necesidad de repensar los sistemas para vidas más largas.
Sostuvo que Chile envejece a paso acelerado. Hace poco más de tres décadas existían alrededor de 22 personas de 65 años o más por cada 100 menores de 15, mientras que las proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas estiman que durante 2026 esa relación llegará a 92, que hacia 2028 los mayores superarán a los menores y que en 2045 podrían triplicarlos. No se trata, dijo, de un fenómeno marginal, sino de una de las transformaciones sociales más relevantes de nuestro tiempo.
Añadió que el aumento de la esperanza de vida constituye también un logro de la humanidad, explicable por el progreso científico, los avances médicos y sanitarios, el desarrollo tecnológico y las políticas públicas. Ese escenario obliga a revisar supuestos legales construidos en sociedades demográficamente muy distintas, donde alcanzar ciertas edades era poco frecuente y se asociaba a pérdida de capacidades, dependencia y retiro de la vida activa.
EL ENVEJECIMIENTO EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO
La presidenta recordó que Chile ratificó la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, cuyo objeto es asegurar el goce y ejercicio de sus derechos fundamentales y favorecer su inclusión, integración y participación en la sociedad.
Mencionó que el 1 de junio se publicó la Ley 21.822, ley integral de las personas mayores y de promoción del envejecimiento digno, activo y saludable, que reconoce derechos vinculados al trabajo, la educación continua, la participación comunitaria, la conectividad, la libertad de expresión y la independencia personal. Destacó especialmente la regla que prohíbe exigir a una persona, por su sola edad, acreditar su estado mental para celebrar un acto o contrato, bajo la idea de que la edad no puede convertirse en presunción de incapacidad.
Advirtió que el desafío no consiste únicamente en crear mecanismos de resguardo, sino en evitar que la protección se transforme en sustitución de la voluntad, que el cuidado derive en paternalismo y que la preocupación por la vulnerabilidad termine privando de autonomía a quienes se pretende proteger. Aludió, en ese sentido, a una forma silenciosa de discriminación: dejar de escuchar, hablar por otro antes de preguntarle qué quiere y deducir de su edad sus capacidades, deseos o limitaciones.
LA CEREMONIA Y EL JURAMENTO
El acto, de carácter público, estuvo encabezado por los ministros del máximo tribunal y contó con la asistencia del presidente de la Corte de Apelaciones de Santiago. El secretario del tribunal administró la fórmula de rigor, que fue recibida por los jueces presentes.
La toma de juramento se desarrolló por jurisdicciones, desde Arica hasta Punta Arenas, abarcando a las cortes de apelaciones de Iquique, Antofagasta, Copiapó, La Serena, Valparaíso, Rancagua, Talca, Chillán, Concepción, Temuco, Valdivia, Puerto Montt, Coyhaique y Punta Arenas, además de un grupo que juró directamente ante el pleno. En la oportunidad se advirtió que la Corte de Apelaciones de Temuco mantenía su cámara apagada, por lo que se siguió con los demás tribunales mientras se aguardaba su conexión.
Verificado el cumplimiento de los requisitos legales y en virtud de la fórmula contenida en el artículo 522 del mismo cuerpo normativo, los graduados fueron declarados legalmente investidos del título de abogado, con la felicitación del tribunal y el aplauso de los asistentes.
EL MENSAJE A LOS NUEVOS ABOGADOS
Dirigiéndose a quienes iniciaban su vida profesional, señaló que ejercerán en una sociedad más longeva, donde coexistirán más generaciones, y que corresponderá revisar categorías legales, instituciones laborales, sistemas de pensiones, mecanismos de cuidado, reglas sobre autonomía y formas de acceso a la justicia.
Subrayó que detrás de cada causa hay personas concretas, con historias, capacidades y decisiones propias, y que la profesión tiene la responsabilidad de resistir las simplificaciones, pues el derecho no protege abstracciones.
Cerró con una referencia al Ulises que Alfred Tennyson imaginó de regreso en Ítaca, capaz de reconocer el paso del tiempo y, aun así, volver a mirar el mar: la vejez conserva su honor y su labor, y todavía no es tarde para buscar un mundo nuevo. Mientras queden camino, voluntad, proyectos, afectos o causas por defender, concluyó, ninguna sociedad justa debería decirle a una persona que su tiempo ya pasó. Con las palabras de cierre del secretario, la audiencia fue levantada.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.












