
La comisión de Constitución del Senado quedó esta semana al borde del descarrilamiento. El borrador de reforma constitucional en materia de seguridad que elaboraron los senadores Andrés Longton y Arturo Squella perdió respaldo político tras el desconocimiento público de las senadoras Paulina Vodanovic (PS) y Claudia Pascual (PC), quienes afirmaron no haber participado en su redacción. El episodio profundiza una fractura en el mundo progresista y complica el salvataje oficialista para viabilizar una reforma constitucional en seguridad, objetivo que exige reunir 29 votos en el Senado.
UN BORRADOR NACIDO DEL FRACASO
El texto fue trabajado por ambos parlamentarios a partir del fracaso del proyecto del Ejecutivo, cuya idea de legislar resultó inviable en el Senado. Según más de una versión, Longton y Squella conversaron días antes con el presidente de la comisión, Pedro Araya (PPD), con Vodanovic y con Pascual sobre la posibilidad de modificar la iniciativa del gobierno e incorporar, entre otros cambios, la segregación penitenciaria que la timonel socialista había estampado en su propio proyecto de reforma constitucional. La redacción final quedó en manos de los dos senadores.
El lunes, Araya y el presidente republicano anunciaron que la propuesta derivaría en una nueva reforma constitucional, que se presentaría en la comisión de Constitución, ante la apertura del gobierno a retirar la suya.
LA NEGATIVA SOCIALISTA
La sesión del miércoles cambió el escenario. Vodanovic desconoció haber sido parte de un acuerdo sobre la redacción del texto. «Yo conocí el texto ayer en la tarde, un texto en el que no participé, en el que nadie tuvo la gentileza de invitarme», dijo. Más tarde, en Radio T13, insistió en que los tres hombres de la comisión se reunieron, armaron un tinglado y se pasaron el documento por WhatsApp antes de notificar a las senadoras por la misma vía. «Las formas importan», agregó.
Squella replicó que el texto provenía originalmente de una indicación que derivó en un proyecto de reforma producto de la disposición del gobierno a retirar la suya, y sostuvo que su intención siempre fue ponerla a disposición de todos. La respuesta de la senadora socialista fue acusarlo de hacer «mansplaining».
PASCUAL Y EL SOCIALISMO DEMOCRÁTICO
Horas después, Vodanovic reforzó su ofensiva en una vocería junto a senadores del Socialismo Democrático, donde le quitaron piso político a Araya como interlocutor de la oposición sobre la reforma. El senador Juan Luis Castro afirmó que su sector no ha tenido ni tiene un rol en las tratativas y que no está siendo representado en ellas, «ni menos en el desayuno que hoy día se gestó en Cerro Castillo». Pascual, en tanto, descartó haber participado de una conversación formal sobre la nueva reforma.
Ese desayuno en Cerro Castillo, encabezado por el Presidente José Antonio Kast con los titulares de las comisiones de Constitución y Seguridad del Congreso para abordar la agenda de seguridad, fue el detonante del reproche.
EL DIAGNÓSTICO DE ARAYA
Consultado por Emol, Araya sostuvo que hace meses anticipó que la segunda gran fractura de la oposición se produciría en la discusión sobre seguridad pública. Reprochó que hay un sector que todavía mira la delincuencia como un tema de campaña, de encuestas o de titulares, sin dimensionar la velocidad con que avanza el crimen organizado ni lo que ocurre en los barrios. Advirtió que negarse a discutir o votar propuestas destinadas a enfrentarlo puede servir para ganar puntos políticos, pero que el problema es bastante más serio. «En esto no me pierdo», aseguró, y prometió seguir trabajando con todos quienes estén disponibles, sin importar su militancia o si están en el Gobierno o en la oposición.
EL IMPACTO EN EL SALVATAJE
La nueva división opositora impacta directamente en la operación de salvataje del oficialismo para legislar la reforma constitucional en seguridad, materia que ya había marcado la relación de las fuerzas progresistas durante el gobierno de Gabriel Boric. Bajo reserva, voces de oposición sostienen que la ofensiva de Vodanovic responde a un tironeo interno de su propio partido, que se niega a conceder al gobierno un camino para viabilizar la reforma. Así, reunir los 29 votos en el Senado vuelve a empinarse.
LA POSICIÓN DEL GOBIERNO
El jueves, en Radio Cooperativa, el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, dijo que le cuesta creer que haya personas no disponibles para jugarse por la seguridad y para reforzar a nivel constitucional mayores herramientas, que después la ley permita avanzar en segregación de presos y en la colaboración de las Fuerzas Armadas. Señaló que lo que importa es un entendimiento que permita aprobar la reforma y que sería inentendible que dirigentes políticos se resten de ese esfuerzo. Afirmó tener toda la fe en un acuerdo, pues no alcanzarlo no sería una derrota del gobierno sino de Chile, y recordó que retirar la reforma está sobre la mesa, como lo han dicho los ministros e incluso el Presidente.
Fuente: Emol
Documento original: https://www.emol.com/noticias/Nacional/2026/10/01/1212961/fractura-izquierda-seguridad-salvataje-gobierno.html
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.














