
TITULAR: Remoción de Araya abre disputa por los comités del Senado
ARAYA, MIROSEVIC Y EL TABLERO DEL SENADO: LA REMOCIÓN QUE REMECE LOS ACUERDOS ADMINISTRATIVOS
La remoción de Pedro Araya de la presidencia de la Comisión de Constitución del Senado y su reemplazo por el senador liberal Vlado Mirosevic dejó de ser una disputa por la conducción de una instancia legislativa. El episodio abrió un conflicto sobre el cumplimiento de los acuerdos administrativos de la Cámara Alta, la autonomía de los parlamentarios para negociar con el Gobierno y el poder que tendrán los comités sobre sus propios integrantes.
La decisión se produjo tras semanas de diferencias al interior del Socialismo Democrático por los acercamientos de Araya con la administración de José Antonio Kast, particularmente en materia de seguridad. El senador había participado junto a parlamentarios oficialistas en la elaboración de una propuesta de reforma constitucional para fortalecer las herramientas del Estado frente al crimen organizado.
LA REMOCIÓN Y LAS REACCIONES
La directiva nacional del PPD rechazó la remoción y llamó a resolver las diferencias mediante el diálogo, aunque el partido reconoció que la facultad de reemplazar a un integrante de una comisión corresponde al comité parlamentario respectivo. El senador removido cuestionó que su salida respondiera a sus gestiones para alcanzar acuerdos en seguridad y emplazó al jefe del comité del Socialismo Democrático, Juan Luis Castro, a explicar los motivos.
«Yo sigo insistiendo, aquí a mí se me está sacando de una comisión básicamente por construir acuerdos en temas que le interesan a los chilenos, como es la seguridad pública», sostuvo Araya.
El nuevo presidente de la instancia defendió el cambio como una recuperación de la mayoría opositora en la comisión y aseguró que buscará entendimientos con el Ejecutivo, pero desde las posiciones de su sector. «La voz que yo voy a representar en esta comisión no va a ser solo la mía individual o personal; va a ser también la del sentir de una parte de la oposición», afirmó Mirosevic.
EL ACUERDO ADMINISTRATIVO, EN DISCUSIÓN
El caso puso en aprietos el pacto de gobernabilidad suscrito en marzo, que distribuyó las responsabilidades de la mesa y de las comisiones legislativas para el período 2026-2030. Desde el Socialismo Democrático, Juan Luis Castro descartó que la remoción altere ese entendimiento, pues a su juicio el movimiento se realizó al interior del comité y no modifica la correlación de fuerzas acordada entre los sectores políticos.
«En absoluto. Está totalmente intacto el acuerdo administrativo, ya que el movimiento que ha hecho el Comité Socialista Democrático es dentro de su propia bancada», señaló.
La interpretación es distinta para Andrés Longton, quien sostuvo que el documento suscrito por los jefes de comité identificaba expresamente a Araya para presidir la Comisión de Constitución durante el primer año, de modo que su reemplazo constituiría un incumplimiento del compromiso original. «Yo, por lo menos, voy notificado de que el acuerdo que se suscribió por la mesa y las comisiones ya no está vigente», advirtió el parlamentario de RN, quien además planteó que junto a Araya podrían reunir hasta 27 votos para construir una nueva mayoría en el Senado, con capacidad para disputar la conducción de la mesa y las presidencias de las comisiones.
El asunto tiene una consecuencia política concreta: el Partido Socialista espera asumir la presidencia del Senado en marzo de 2027, como parte de la distribución acordada. Aunque Castro insiste en que ese compromiso permanece intacto, la disputa instaló interrogantes sobre los apoyos que necesitará el sector para materializarlo.
LOS COMITÉS Y LA REFORMA AL SISTEMA POLÍTICO
El conflicto llegó también al debate sobre la reforma al sistema político, que contempla nuevas atribuciones para los comités parlamentarios y sus jefaturas. La discusión puso sobre la mesa hasta dónde debe llegar la capacidad de los partidos para ordenar a sus representantes y qué margen de autonomía deben conservar los legisladores.
En el Senado, Francisco Huenchumilla recordó que las nuevas disposiciones entrarían en vigor el 11 de marzo de 2027 y cuestionó que se aumenten las facultades de los comités mientras algunos parlamentarios critican decisiones adoptadas por esas mismas instancias. «Esos comités y jefes de comités van a ser verdaderos dictadores internamente acá», sostuvo el senador DC, quien llamó a sus pares a considerar las implicancias de las normas que aprobaron.
La advertencia fue rechazada por Arturo Squella, presidente del Partido Republicano, quien sostuvo que las nuevas facultades de los comités se ejercerán de acuerdo con las reglas que sus propios integrantes acuerden.
CUPOS O NOMBRES
Al responder a Huenchumilla, Squella profundizó en cómo se negociaron los acuerdos administrativos y reconoció que la identidad de quienes encabezarían determinadas comisiones fue relevante para el oficialismo. Mencionó el caso del senador comunista Daniel Núñez y sostuvo que, si se hubiese propuesto su nombre para presidir la Comisión de Constitución durante el primer año, su sector probablemente habría manifestado su desacuerdo por las diferencias políticas que mantienen con él. A su juicio, Araya ofrecía mayores garantías por su disposición a dialogar y alcanzar acuerdos más allá de las diferencias partidarias.
Sus palabras provocaron la reacción de Claudia Pascual, quien cuestionó que la distribución de las comisiones se negociara considerando nombres específicos para ciertos cargos, mientras otros parlamentarios no habrían tenido la misma posibilidad de incidir en el reparto. «Me queda claro que aquí sí hay senadores que tienen que ir con nombre y apellido para poder darle la confianza, en este caso al oficialismo, y otros que pueden solo defender el cupo, sin nombre», afirmó. La senadora agregó que, a su juicio, al menos once integrantes de la oposición no tendrían la representación proporcional que les correspondería en las comisiones.
UN ESCENARIO SIN RUPTURA FORMAL
Los acuerdos administrativos operan como entendimientos entre las bancadas para repartir los cargos de conducción de la corporación y de las comisiones a lo largo de un período legislativo. No funcionan como compromisos de votación proyecto a proyecto, aunque sí permiten ordenar la vida interna del Congreso y fijar turnos de alternancia.
Por ahora no existe una ruptura formal del acuerdo ni una nueva mayoría constituida en el Senado. Araya anunció que evaluará los pasos a seguir y sectores del oficialismo ya plantean la posibilidad de renegociar los compromisos vigentes. La incógnita es si el conflicto quedará circunscrito a la Comisión de Constitución o si terminará afectando la elección de la próxima mesa del Senado y la distribución de poder para los años siguientes.
En nuestra lectura, el episodio deja a la vista una tensión que los acuerdos administrativos parecen resolver solo mientras nadie los pone a prueba: la que existe entre la disciplina interna que las nuevas facultades de los comités podrían reforzar y la autonomía con que cada parlamentario negocia. Sería prudente seguir cómo se traduce esa tensión en la discusión sobre esas atribuciones, porque es ahí donde ambas lógicas parecen chocar con mayor claridad.
Fuente: adnradio.cl
Documento original: https://www.adnradio.cl/2026/10/21/crisis-por-remocion-de-pedro-araya-abre-disputa-por-el-poder-de-los-comites-y-los-acuerdos-del-senado/
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.








