
La salida de Pedro Araya (PPD) de la presidencia de la Comisión de Constitución del Senado superó la interna del Socialismo Democrático. Su reemplazo, impulsado por Juan Luis Castro (PS) y concretado con la elección de Vlado Mirosevic (PL), abrió dudas sobre el acuerdo administrativo de la Cámara Alta y sobre la agenda de seguridad del Gobierno.
EL ORIGEN DEL RECAMBIO
La disputa nació de diferencias entre Araya y sus pares del Socialismo Democrático por su disposición a alcanzar entendimientos con La Moneda. El senador había acordado con Andrés Longton (RN) y Arturo Squella (Republicanos) avanzar en una reforma constitucional de seguridad y participar en conversaciones con el Ejecutivo para impulsar iniciativas en esa área.
Desde la derecha, la remoción fue vista como represalia por esos acercamientos. Castro defendió el cambio y argumentó que Araya no representaba las definiciones de la bancada en una instancia clave para proyectos constitucionales, penales y de seguridad.
EL ACUERDO DE MARZO, EN LA MIRA
Longton advirtió que apartar a Araya desconocía el acuerdo administrativo firmado en marzo por los jefes de comité, que lo contemplaba al frente de Constitución durante el primer año. El legislador exhibió el documento y destacó que llevaba la firma de todos los comités.
Si una parte incumple, agregó, las demás quedan liberadas. «Cuando tú suscribes acuerdos, esos tienen que respetarse, porque es la palabra empeñada con un documento formal», afirmó.
La advertencia apuntó a la futura Mesa del Senado. Según el entendimiento de marzo, el próximo año la presidencia correspondería a un socialista, con Alfonso de Urresti (PS) como una de las principales cartas. Revisar compromisos podría alterar las mayorías de la Mesa y abrió la posibilidad de reevaluar las presidencias de comisiones.
Squella insistió en que el documento identificaba a Araya como titular de Constitución, a diferencia de otros cupos donde solo se consignaba el comité. En Sala afirmó: «Pero los presidentes y vicepresidentes de la mesa y los presidentes de las comisiones, al menos de las más importantes, por supuesto que era un dato relevante para nosotros».
El senador de Republicanos dijo que su sector habría puesto reparos si se proponía a alguien con diferencias sustantivas. También valoró la disposición de Araya para acordar en seguridad y su capacidad de «mirar por sobre las trincheras políticas».
Claudia Pascual (PC) cuestionó que la confianza política dependiera de conocer nombres de antemano. «Y eso es lo que me parece grave», afirmó. Además, sostuvo que al menos 11 senadores de oposición no tienen la representación proporcional que les correspondería en los cupos.
LA AGENDA DE SEGURIDAD
La controversia amenaza la agenda legislativa del Gobierno, en especial la reforma constitucional de seguridad que Araya había acordado impulsar con Longton y Squella. La Comisión de Constitución es clave para reformas constitucionales e iniciativas penales, por lo que un cambio en la correlación política podría incidir en proyectos del Ejecutivo.
También podrían verse afectadas la insistencia en la reforma migratoria y los cambios a la legislación sobre responsabilidad penal adolescente. El punto de inquietud es que el reemplazo de Araya por Mirosevic busca recomponer la mayoría opositora, mientras los acuerdos del senador PPD con el oficialismo abrían una vía para mayorías transversales.
Mirosevic llamó a privilegiar acuerdos colectivos entre los sectores de oposición y descartó una intención de bloquear la agenda del Gobierno. Dijo que la comisión debe funcionar con diálogo y entendimientos amplios, no con negociaciones individuales entre parlamentarios y el Ejecutivo, y se mostró dispuesto a avanzar en iniciativas que beneficien al país.
CASTRO DEFIENDE EL CAMBIO
Castro rechazó que el reemplazo constituya un incumplimiento del acuerdo administrativo. Sostuvo que el protocolo de marzo no impide que los comités cambien a sus integrantes y defendió que la decisión se ajusta a las facultades reglamentarias de la bancada. «Son cambios que ocurren dentro de un comité, no son fuera», afirmó.
También recordó cambios previos en la integración de comisiones que no implicaron desconocer acuerdos generales. Llamó a no usar la salida de Araya para desconocer los compromisos sobre la futura Mesa y las presidencias de comisiones. A su juicio, ver en el recambio una ruptura del pacto era una lectura unilateral, no una determinación del comité socialista.
La disputa profundizó las diferencias entre el PS y el PPD. Aunque la remoción fue impulsada desde el comité parlamentario del Socialismo Democrático, la directiva del PPD, encabezada por el diputado Raúl Soto, manifestó molestia por la forma en que se resolvió y sostuvo que no fue consultada a la mesa del partido.
En nuestra lectura, la disputa muestra que la estabilidad de los acuerdos administrativos del Senado queda expuesta cuando cambia la composición de una comisión estratégica. Parece prudente explicar con igual claridad las señales de cumplimiento y de revisión de compromisos.
Fuente: Emol
Documento original: https://www.emol.com/noticias/Nacional/2026/10/21/1214809/dudas-salida-de-araya.html
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.








