
La Cámara de Diputados despachó a ley la reforma al sistema político durante la jornada de este miércoles, luego de que la sala aprobara el último artículo que quedaba pendiente de la iniciativa. La votación concluyó con 125 votos a favor, dos abstenciones y 12 votos en contra, estos últimos provenientes en su mayoría de la bancada del Partido Comunista.
El proyecto fue presentado originalmente por el entonces ministro de la Secretaría General de la Presidencia, Álvaro Elizalde (PS), en el marco del gobierno de Gabriel Boric, y tiene por objeto hacer frente a la fragmentación partidaria, reforzar la disciplina al interior de las colectividades y elevar las exigencias para crear nuevos partidos políticos.
Durante la tramitación quedó fuera del texto final el umbral de 5% de votación para la conformación de partidos. Esa regla había sido incorporada en la discusión inicial, pero terminó radicada en otro proyecto. Se trataba de uno de los mecanismos pensados para contener la proliferación de nuevas colectividades.
MAYORES EXIGENCIAS PARA CONSTITUIR PARTIDOS
Uno de los cambios centrales de la nueva ley apunta a las condiciones para formar un partido. Hasta ahora, una colectividad puede constituirse en al menos ocho regiones o bien en tres regiones contiguas. La reforma elimina esta segunda alternativa, con lo que cierra la posibilidad de crear partidos con presencia limitada a determinadas zonas del territorio.
Junto con lo anterior, aumenta el número de afiliados exigido. El mínimo de militantes para constituir un partido en una región sube desde el 0,25% del electorado que votó en la última elección parlamentaria hasta el 0,3% del padrón electoral definitivo de cada zona.
Las colectividades contarán además con un plazo de 18 meses para completar el número de afiliados requerido. De acuerdo con un informe del Instituto Libertad, elaborado con datos de militantes actualizados al 31 de julio, cinco partidos alcanzarían hoy el mínimo exigido: Frente Amplio, PNL, PS, PDG y RN.
LÍMITES A LAS CANDIDATURAS INDEPENDIENTES
La normativa también modifica las reglas aplicables a las candidaturas independientes. Los partidos no podrán presentar más de un 50% de candidatos independientes al Congreso y, en caso de incumplir esa proporción, la sanción consistirá en el rechazo de todas las candidaturas presentadas.
Por otro lado, para que un candidato independiente fuera de pacto pueda inscribir una postulación parlamentaria, a alcalde, concejal, gobernador o consejero regional, deberá reunir firmas equivalentes a al menos el 0,5% del padrón electoral. De este modo, la reforma cambia la base sobre la cual se calcula el requisito, ya que hoy se considera el 0,5% de quienes sufragaron en la última elección. La disposición no contempla a los candidatos independientes a la Presidencia de la República.
DISCIPLINA DE LAS BANCADAS Y APORTES ESTATALES
Otro eje de la reforma se dirige al funcionamiento de las bancadas. Los parlamentarios que incumplan los acuerdos adoptados por sus comités, ya sea votando o actuando en contra de lo concordado, podrán enfrentar procesos internos dentro de sus partidos. Esos procedimientos incluso podrían derivar en la expulsión del legislador. Cada comité podrá, además, fijar sus propios estatutos y contemplar sanciones para quienes incumplan los acuerdos.
El texto también define el destino de los recursos asociados a un parlamentario que abandona su colectividad. Si un legislador renuncia a su partido, la colectividad conservará el 100% del aporte estatal asociado a él, mientras que la tienda a la que se incorpore no recibirá financiamiento adicional por su llegada. La misma lógica se aplicará a las asignaciones correspondientes a las bancadas: si un partido pierde a uno de sus integrantes, mantendrá las asignaciones que correspondían a ese parlamentario.
CONDENA AL TOTALITARISMO Y A LA VIOLENCIA
La ley introduce, asimismo, cambios en las declaraciones de principios de los partidos. Las colectividades tendrán un plazo de seis meses desde la publicación de la normativa para incorporar una condena al establecimiento de un sistema totalitario.
La obligación incluye también una condena al uso de la violencia y a su promoción o incitación como método de acción política, junto con un compromiso con la probidad y la transparencia de la actividad política. La disposición relativa a la condena a los sistemas totalitarios fue rechazada por el Partido Comunista durante la tramitación.
REACCIONES TRAS LA VOTACIÓN
El diputado Diego Schalper (RN) valoró el avance del texto señalando que la reforma evita la fragmentación partidista y el discolaje, elementos que calificó como un verdadero cáncer para la capacidad del sistema político de alcanzar acuerdos y dar soluciones en el mejor interés de los chilenos. Agregó que con la iniciativa se fortalece la representación política y se evita que la integridad del sistema quede a merced de caudillismos esporádicos que hacen daño a la democracia.
Sobre la postura del Partido Comunista, el diputado José Antonio Kast Adriasola (Republicanos) afirmó que la actitud y la votación de esa colectividad no resultan sorprendentes, porque se define en sus estatutos como revolucionaria, marxista y leninista. Sostuvo que hubiera sido imposible que la rechazara y añadió que lamentan la decisión, porque a su juicio da muestra de las credenciales democráticas del partido.
En tanto, el diputado Hans Marowski (PNL) manifestó que lo único que se votó fue una norma que condenaba la violencia y el totalitarismo, lo que describió como un mínimo democrático, razón por la cual respaldaron la iniciativa y por la que les sorprendió la oposición del Partido Comunista.
Fuente: Emol
Documento original: https://www.emol.com/noticias/Nacional/2026/10/01/1212913/como-cambia-sistema-politico.html
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.














