El gobierno ingresará este miércoles al Congreso un proyecto de ley que introduce modificaciones a la jornada laboral de 40 horas, permitiendo promediar el tiempo trabajado en un período de 16 semanas en lugar de las actuales 4. La iniciativa, enfocada en la adaptabilidad laboral para el sector turismo pero con efectos en el régimen general, ha generado un debate inmediato entre los parlamentarios de la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados, quienes anticipan posturas divididas entre oficialismo y oposición.
La propuesta apunta a flexibilizar la distribución de la jornada de 40 horas semanales, que entrará en plena vigencia a partir de 2028, sin modificar el máximo legal de horas ordinarias ni el límite de horas extraordinarias. En concreto, el proyecto plantea que la jornada ordinaria de 40 horas pueda promediarse en un ciclo de 16 semanas, lo que permitiría que en algunas semanas se trabaje por sobre ese límite, siempre que se compense en otras dentro del mismo período. Además, se contempla que a esas 40 horas se puedan sumar las dos horas extras que actualmente autoriza la ley, alcanzando así semanas de hasta 52 horas. Dentro del promedio, la jornada ordinaria podrá excepcionalmente llegar a 45 horas semanales. Para aplicar esta fórmula, se exige un acuerdo escrito entre el empleador y el trabajador, sin que el empleador pueda imponerla unilateralmente.
DETALLES DE LA PROPUESTA
El proyecto modifica el artículo 31 del Código del Trabajo, manteniendo el techo de 52 horas semanales entre jornada ordinaria y extraordinaria, y el promedio de 40 horas como límite ordinario. La novedad central radica en el período de cálculo: de las actuales 4 semanas se extiende a 16 semanas, alineándose con estándares internacionales mencionados por algunos parlamentarios. La iniciativa también establece que la jornada ordinaria dentro del promedio no podrá superar excepcionalmente las 45 horas, lo que implica un aumento temporal respecto de las 40 horas, pero siempre dentro del marco del promedio final. La exigencia de acuerdo escrito busca preservar la voluntariedad, aunque críticos sostienen que en una relación laboral asimétrica este requisito puede ser ilusorio.
La Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados será una de las primeras instancias en analizar el proyecto. Los legisladores que la integran ya han fijado sus posiciones, mostrando un claro contraste entre el oficialismo y la oposición.
POSTURAS ENCONTRADAS
Desde el sector oficialista, la diputada UDI Constanza Hube adelantó su respaldo a la iniciativa. Señaló que el proyecto apunta a flexibilizar la distribución horaria, no a alterar las 40 horas semanales ni el techo de 52 horas ya establecidos en el artículo 31 del Código del Trabajo. Según Hube, lo que se modifica es cómo se pueden distribuir esas horas, adecuándose a estándares internacionales. La legisladora criticó a la oposición, en especial al Partido Comunista y las exministras Vallejo y Jara, por instalar la idea de que se aumenta la jornada, calificando esa afirmación de falsa. Respecto al período de 16 semanas, Hube sostuvo que no es una cifra antojadiza y se acerca a la práctica de países de la OCDE.
En la vereda opuesta, la diputada del Frente Amplio Gael Yeomans cuestionó duramente la propuesta. Afirmó que el proyecto demuestra que el Presidente Kast y el Partido Republicano mintieron durante la campaña, ya que sí se está modificando el régimen de 40 horas. Yeomans advirtió que las grandes empresas impondrán sus condiciones laborales a los trabajadores, poniendo en riesgo los derechos conquistados. Por su parte, el diputado del Partido Comunista Luis Cuello calificó los cambios como perjudiciales para los trabajadores y como un desconocimiento de lo aprobado por el Congreso hace solo tres años, cuando se consagró la jornada de 40 horas como una conquista social. Cuello criticó especialmente la insistencia en el acuerdo entre las partes, argumentando que no tiene sentido en una relación asimétrica como el vínculo laboral.
Desde el Senado, el presidente de la Comisión de Trabajo, Luciano Cruz Coke (Evópoli), respaldó la iniciativa al considerar que entrega un mayor marco de flexibilidad para las empresas, permitiendo una mejor adaptación a la ley sin afectar el empleo.
El proyecto se encuentra en su etapa inicial de tramitación, y se espera que el debate se profundice en la Comisión de Trabajo, donde las posturas antagónicas anticipan una discusión intensa. La flexibilidad propuesta busca equilibrar la protección laboral con las necesidades de sectores como el turismo, pero las críticas de la oposición advierten sobre posibles retrocesos en derechos adquiridos.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
