Las nuevas monedas chilenas de $10 y $50 serán fabricadas por la Royal Canadian Mint, la Casa de Moneda de Canadá, luego de que el Banco Central de Chile adjudicara una licitación internacional. La decisión implica un quiebre en la producción local de estas denominaciones, que hasta ahora estaban a cargo de la Casa de Moneda de Chile, y llega acompañada de una fuerte baja de costos: en promedio, el valor de cada pieza caerá a la mitad.
El anuncio fue realizado por el Banco Central, que además entregó el detalle de las especificaciones técnicas de las nuevas piezas y el cronograma de puesta en circulación. La moneda de $50 comenzará a circular en octubre de este año, mientras que la de $10 lo hará en enero de 2027. Ambas serán fabricadas sobre una base de acero, un cambio que afecta su peso, diámetro, canto y aleación respecto de las monedas actuales.
La más visible de las modificaciones está en la moneda de $10. Si bien conserva su diseño, reduce su diámetro de 21 a 18,7 milímetros y su peso baja a 3,46 gramos. También incorpora un canto liso, un rasgo que, de acuerdo con el instituto emisor, permitirá distinguirla con mayor facilidad de otras denominaciones.
La moneda de $50 tendrá un cambio más sutil. Mantiene su diseño y el mismo diámetro de la pieza actual, y la única variación física es el peso, que pasa de 7 a 6,5 gramos.
LICITACIÓN Y NUEVO PROVEEDOR
La salida de la Casa de Moneda de Chile no es una casualidad, sino el resultado de un proceso competitivo. La gerenta Tesorera del Banco Central, Cecilia Feliú, explicó que en este caso particular se hizo una licitación y ganó una empresa extranjera, la Royal Canadian Mint, que desarrolló la moneda y realizó la primera producción.
Feliú precisó que a futuro se volverán a abrir concursos y que en ellos podrán participar tanto proveedores internacionales como el proveedor local. Según sus palabras: «A futuro también vamos a licitar y nuevamente pueden participar proveedores internacionales y también el proveedor local, que es Casa de Monedas de Chile».
La ejecutiva añadió que las licitaciones en general implican aspectos técnicos y precios, y que fueron esas dos variables las que se consideraron para el desarrollo de las nuevas piezas. Aclaró, eso sí, que el primer concurso se adjudicó por precio. En todo caso, advirtió que el ganador de las próximas convocatorias podría cambiar, porque las monedas tienen una dinámica distinta: influye el precio de los metales, las cantidades que se compran y lo que ocurra en la industria de producción.
REDUCCIÓN DE COSTOS
El rediseño de las denominaciones menores responde a un objetivo de eficiencia. Feliú señaló que el desarrollo de estas monedas surge de la necesidad de hacer más eficientes las monedas que tienen menor valor, y que la fabricación sobre una base de acero permite reducir costos.
La gerenta Tesorera reconoció que es difícil determinar un precio exacto, porque el valor de las monedas se compone de diversas variables. En promedio, eso sí, las nuevas monedas tienen un costo 50% inferior al actual. La diferencia es más marcada en la moneda de $50, donde el ahorro llega a 70%, mientras que en la de $10 es algo menor, en torno a 30%.
DEMANDA Y PREFERENCIA POR EL EFECTIVO
Pese a la baja de costos, la demanda de estas piezas se mantiene elevada. La moneda de $10 es la más solicitada, porque se usa para los vueltos: su demanda es del orden de entre 20 y 25 millones de unidades al mes. La moneda de $50 registra una demanda menor, de entre 3 y 5 millones de unidades mensuales.
La decisión de renovar la acuñación se produce en un escenario de auge de los medios de pago electrónicos, especialmente después de la pandemia. Aun así, el efectivo sigue ocupando un lugar relevante en la cadena de pagos.
La Encuesta Nacional de Uso y Preferencia del Efectivo, elaborada por el Banco Central, muestra que el efectivo sigue siendo un medio de pago preferido para uso habitual en un 64% del promedio nacional. Si se separa por regiones, el porcentaje sube a 72%.
En palabras de Feliú, el efectivo ha bajado en el tiempo, pero continúa mostrando números relevantes dentro del sistema de pagos del país. De esta manera, el Banco Central busca compatibilizar la necesidad de mantener abastecidas las monedas de menor valor con una producción más económica, en un escenario donde el efectivo sigue siendo central para gran parte de la población.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
