El gobierno chileno admitió que no podrá cumplir con la meta de déficit fiscal establecida a partir de 2027, según el último Informe de Finanzas Públicas (IFP) del segundo trimestre, publicado en un horario inédito. El documento, divulgado pasadas las 20 horas del martes, revela que ni en el escenario base ni en el alternativo, que incluye los efectos de la megarreforma que se votará en el Senado, se alcanzará el objetivo previsto en el decreto de balance estructural. La situación proyecta un panorama complejo para las finanzas del Estado, con implicancias directas en la planificación presupuestaria y el cumplimiento de obligaciones legales en materia fiscal.
ESCENARIO FISCAL COMPLEJO
El IFP del segundo trimestre entrega dos proyecciones claras. En el escenario base, que refleja la situación actual sin cambios normativos, el déficit estructural para 2027 alcanzaría un -2,1% del PIB, superando la meta de -1,8% fijada en el Decreto de Política Fiscal. En el escenario alternativo, que incorpora los efectos de la megarreforma, el déficit sería aún mayor, llegando a -2,4% del PIB. Para 2030, la proyección base muestra un déficit de -1,7% del PIB, frente a una meta de -1,5%, mientras que el escenario alternativo alcanza un -2,1% del PIB.
La Dirección de Presupuestos explicó en el informe que “consistente con las metas de balance estructural establecidas en el nuevo Decreto de Política Fiscal —que contemplan una convergencia desde un déficit de 1,8% del PIB en 2027 hasta 1,5% en 2030—, las holguras fiscales permanecen negativas durante todo el horizonte, fluctuando entre -0,2% y -0,5% del PIB”. Esto implica que el gobierno debería ajustar el gasto en esa magnitud para cumplir con la meta. En términos concretos, se requeriría una reducción del gasto anual de hasta el 1% del PIB entre 2027 y 2030.
No obstante, el mismo informe advierte que “estas estimaciones no deben interpretarse como una referencia rígida para una reducción del gasto, ya que dependen conjuntamente de la evolución de un set de variables: ingresos estructurales, escenario macroeconómico y parámetros estructurales utilizados para el ajuste cíclico; así, el cierre de holguras puede darse mediante una combinación de medidas de ingresos y gastos”.
DEUDA PÚBLICA EN ASCENSO
En materia de deuda pública, el informe proyecta que el stock de deuda bruta del Gobierno Central totalizará en 2026 unos 155.441.950 millones de pesos, equivalentes al 42,7% del PIB, una cifra 0,4 puntos porcentuales por debajo de lo estimado en el IFP del primer trimestre. La posición financiera neta se estima en -38,7% del PIB.
Sin embargo, a partir de 2027 el escenario se torna más complejo. Bajo el escenario base con gasto comprometido, la deuda bruta mantendría una trayectoria creciente y superaría el nivel prudente del 45% del PIB desde 2029, alcanzando un 45,5% del PIB en 2030. En cambio, si se considera el gasto compatible con la meta de balance estructural, la deuda se mantendría por debajo de ese umbral durante todo el horizonte, cerrando 2030 en un 44,1% del PIB.
En el escenario alternativo, la deuda bruta disminuye respecto del escenario base, tanto para el gasto comprometido como para el compatible con la meta, manteniéndose bajo el 45% del PIB en todo el período. Con gasto comprometido, la deuda alcanzaría el 43,6% del PIB en 2030, mientras que con gasto consistente con la meta de balance estructural descendería hasta el 40,7% del PIB.
ACTUALIZACIÓN DE INGRESOS PARA 2026
Para el año 2026, el gobierno actualizó sus proyecciones de ingresos incorporando el nuevo escenario macroeconómico, la información efectiva disponible a mayo, los resultados de la Operación Renta 2026 y la revisión de los principales supuestos de proyección. Los ingresos efectivos del Gobierno Central se estiman en 79.691.672 millones de pesos (21,9% del PIB), un aumento de 876.889 millones respecto del IFP del primer trimestre y en niveles similares a la proyección del cuarto trimestre de 2025.
Esta actualización refleja una recomposición de las fuentes de ingreso. Según detalla el informe, “la menor proyección de la tributación del resto de contribuyentes es compensada por incrementos de los ingresos provenientes del sector minero, asociados principalmente al mayor precio esperado del cobre y del litio”. Los ingresos estructurales se estiman en 77.470.122 millones de pesos (21,3% del PIB).
En cuanto al gasto, se proyecta en 86.943.684 millones de pesos (23,9% del PIB), una disminución de 606.575 millones respecto del informe anterior. Con ello, el déficit efectivo proyectado para 2026 alcanza el 2,0% del PIB y el déficit estructural el 2,6% del PIB, en línea con la meta establecida en el Decreto de Política Fiscal. El informe señala que 2026 sería el único año en que el gobierno podría cumplir con la meta fiscal.
PROYECCIONES DE CRECIMIENTO
En el plano local, la proyección de crecimiento para 2026 se revisó a la baja, desde 2,1% a 1,8%, reflejando un desempeño inferior al previsto durante el primer trimestre, explicado principalmente por la debilidad de los sectores ligados a recursos naturales, como minería y pesca, y por una demanda interna más moderada. No obstante, las perspectivas de inversión para el mediano plazo continúan fortaleciéndose, especialmente en los sectores minero y energético.
Para 2027, el escenario base proyecta que la economía recupere dinamismo con un crecimiento de 2,8%, tras la desaceleración de 2026, y luego converja hacia tasas cercanas a su tendencia. En el escenario alternativo, que considera los efectos de la megarreforma y la profundización de la agenda de permisos, el crecimiento sería mayor, alcanzando 3,7% en 2027 y en torno a 3,5% hacia el final del período.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
