El mercado laboral chileno dejó de ser un escenario dominado por trabajadores sin estudios superiores. En el trimestre abril-junio de este año, el segmento con educación superior completa se consolidó como el más grande de la fuerza laboral y superó por primera vez los cuatro millones de ocupados. Sin embargo, ese hito estadístico viene acompañado de una señal de alerta: casi cuatro de cada diez trabajadores de ese grupo están sobrecalificados para el puesto que ejercen, y la creación de empleo para ellos se concentra en puestos que no exigen su nivel formativo.
El cambio de composición es drástico si se compara con lo que ocurría hace quince años. En 2010, solo el 22% de la fuerza laboral tenía educación superior completa; en el trimestre abril-junio de este año esa proporción llegó a 42,2%. En el extremo opuesto, quienes tenían un nivel educativo inferior a enseñanza media completa pasaron de representar el 35,2% de la fuerza laboral en 2010 a apenas el 17% en el segundo trimestre de este año.
CAMBIO ESTRUCTURAL EN EL MERCADO LABORAL
El segmento con educación superior completa comenzó a ser el más relevante el año pasado, pero recién en el trimestre abril-junio de este año rompió una barrera inédita: el número de ocupados con ese nivel educacional llegó a 4.004.200 personas. Este dato tiene implicancias directas para el análisis del mercado del trabajo, porque cualquier deterioro en ese grupo golpea con más fuerza las cifras agregadas.
El director del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales, Juan Bravo, explicó que la incidencia de este segmento en el estado del mercado laboral es cada vez mayor. Según Bravo, un deterioro en este grupo tiene hoy un impacto considerablemente mayor sobre las cifras agregadas que el que tenía hace quince años, y esa incidencia seguirá aumentando en los próximos años.
Bravo matizó que contar con más trabajadores con estudios superiores es una buena noticia para el país, porque implica un capital humano de mayor nivel y productividad laboral. No obstante, advirtió que la mayor calificación no garantiza la empleabilidad ni que la persona ejerza en la práctica una ocupación adecuada a su nivel educativo.
CIFRAS DE DESEMPLEO POR NIVEL EDUCATIVO
El análisis por nivel educativo muestra comportamientos dispares. Entre quienes tienen educación superior completa, la tasa de desempleo llegó a 8,3% en el trimestre abril-junio, con un incremento anual de 0,4 puntos porcentuales, lo que equivale a 30.593 desocupados más que hace un año.
En el grupo cuyo máximo nivel educacional es secundaria completa, la desocupación alcanzó 10,9%, con un alza de 0,6 puntos porcentuales y 27.839 desocupados adicionales. Mientras tanto, quienes no completaron la enseñanza media registraron una tasa de 8,7%, con un aumento de 0,8 puntos porcentuales y 12.727 desempleados más.
Estos números revelan una tendencia sostenida: el segmento con educación superior completa acumula diez meses consecutivos de alzas interanuales en su tasa de desocupación, mientras que la tasa general solo registra cuatro meses seguidos de incremento interanual. A nivel agregado, el desempleo llegó a 9,4% en el trimestre abril-junio, 0,5 puntos porcentuales más que el 8,9% de igual período de 2025.
EMPLEO PRECARIO Y SUBEMPLEO POR CALIFICACIONES
La expansión del segmento educado no está siendo absorbida por el mercado. La fuerza laboral con educación superior completa creció 3,1% anual, pero el empleo para ese grupo aumentó solo 2,5%. Esa brecha explica el alza interanual de la desocupación en este segmento.
En el trimestre se crearon 66.798 empleos formales y 32.231 informales. El desglose es elocuente: entre quienes tienen educación técnica superior completa se generaron 81.756 empleos formales y 7.155 informales, mientras que entre quienes tienen educación universitaria completa se destruyeron 14.959 empleos y se crearon 25.076.
El fenómeno más preocupante es el subempleo por calificaciones, que ocurre cuando una persona ocupada tiene un nivel educativo superior al requerido para su trabajo. De los 4.004.200 ocupados con educación superior completa, 1.509.267 estaban en esa situación, equivalente a 37,7% del total.
La creación de empleo refuerza esa precariedad. En el período se generaron 99.028 empleos para personas con educación superior completa, pero de ellos 79.128 correspondieron a puestos con subempleo por calificaciones, es decir, el 79,9% de la creación anual de empleo para este segmento.
CAMPOS CON MAYOR Y MENOR DESEMPLEO
Entre quienes tienen educación universitaria completa, las áreas de estudio con las tasas de desempleo más altas son Humanidades, que incluye historia, filosofía, teología y religión, y Servicios personales, que abarca turismo y hotelería, gastronomía y ciencias de la actividad física. En el extremo contrario, las carreras con menor desocupación son Derecho, Educación y Medicina Veterinaria.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
