La Empresa Portuaria San Antonio (Epsa) decidió modificar radicalmente la licitación del megaproyecto Puerto Exterior, fragmentando en dos procesos independientes lo que originalmente era una sola convocatoria internacional. La medida, adoptada para gestionar riesgos y fomentar la participación de empresas locales, ya generó preocupación en el gremio portuario, que la calificó como una estrategia riesgosa que podría provocar un déficit de capacidad en el principal puerto del país.
La decisión de Epsa implica dejar sin efecto el proceso de licitación que ya estaba en curso, en el que seis consorcios internacionales se encontraban precalificados. Entre los postulantes figuraban firmas de los Países Bajos, Bélgica, China, España y Corea del Sur, lo que reflejaba el interés global por el proyecto de unos 4.500 millones de dólares, cuya construcción debía comenzar en el primer semestre de 2027 para entrar en operaciones en 2035.
DECISIÓN DE EPSA
Según explicó la propia empresa estatal, la reestructuración apunta a fortalecer la planificación de las próximas etapas, gestionar mejor los riesgos de ejecución, resguardar los recursos públicos comprometidos e incentivar la participación de contratistas locales. Para ello, la licitación se dividirá en dos procesos paralelos: uno para las obras habilitantes y otro para las obras de abrigo.
El nuevo esquema contempla, por un lado, extender la actual concesión de DP World hasta 2040, y por otro, realizar una licitación corta para el terminal STI por un periodo de ocho años. Este diseño ya fue expuesto ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) por parte del presidente de la Cámara Marítima y Portuaria (Camport), Daniel Fernández.
RIESGOS SEGÚN CAMPORT
Fernández manifestó su preocupación y calificó la estrategia de Epsa como «muy riesgosa», al sostener que conduce a un déficit de capacidad. En sus declaraciones, el líder gremial advirtió que «San Antonio necesita inversiones urgentes» y que no están de acuerdo con el camino adoptado por la empresa portuaria.
«Hay que licitar ahora, lo antes posible, con inversiones, y perfectamente se puede ampliar la capacidad de ese puerto con 600.000 contenedores al año, que sumado a las inversiones en Valparaíso de 1 millón de contenedores adicionales, permita acomodar la demanda, hacia el año 2040, 2045. Si no se hace eso, vamos a tener un problema de capacidad», afirmó Fernández.
El presidente de Camport también cuestionó que la apuesta por el megaproyecto, con su inicio proyectado para 2027 y su entrada en operación recién en 2035, podría retrasarse por decisiones ambientales o de financiamiento. «Por eso decimos que una apuesta sumamente riesgosa es esta de decidir no hacer inversiones de aquí al 2038», declaró.
ESTUDIO DE CONSULTORES
Un informe encargado a Port Consultants Rotterdam B.V. señaló que «no se identifica la necesidad de iniciar la construcción del Puerto Exterior de San Antonio antes de 2045; no obstante, resulta indispensable mantener un monitoreo continuo de las condiciones de demanda, capacidad y entorno competitivo». El estudio subraya la importancia de no descuidar la capacidad portuaria en el mediano plazo, aunque no establece urgencia para el megaproyecto.
ALTERNATIVAS PROPUESTAS
Fernández propuso una vía distinta: inversiones razonables y acotadas en San Antonio, con concesiones de unos 20 años desde ahora, en lugar de apostar todo al megaproyecto de gran escala. «Nosotros estamos planteando que hay que hacer inversiones, no de esa escala, no de ese tamaño, sino inversiones razonables, acotadas, con concesión desde ahora a unos 20 años en San Antonio», concluyó.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
