El Senado aprobó este miércoles la rebaja gradual del Impuesto de Primera Categoría para las empresas, una de las piezas centrales de la megarreforma tributaria impulsada por el gobierno. Con 26 votos a favor y 24 en contra, la tasa impositiva descenderá del actual 27% al 23% a partir del año comercial 2029. La votación, ajustada por estrecho margen, refleja la profundidad de las diferencias políticas en torno a una iniciativa que el oficialismo defiende como necesaria para reactivar la economía y que la oposición cuestiona por sus efectos fiscales y sociales.
VOTACIÓN CLAVE
En la misma jornada, la Cámara Alta también dio luz verde a la reintegración del sistema tributario, igualmente por 26 votos a favor y 24 en contra. Además, respaldó con 28 votos a favor y 22 en contra la exención del pago de contribuciones para mayores de 65 años, medida que generó una reserva de constitucionalidad anunciada por la senadora Yasna Provoste, de la Democracia Cristiana.
El Senado también aprobó el mecanismo que fija indemnizaciones para los proyectos de inversión a los que se les revoque la Resolución de Calificación Ambiental. Este punto fue respaldado por 26 votos a favor y 24 en contra, con una votación separada para el inciso cuarto del artículo 13, que requería quórum especial y obtuvo 26 apoyos. Los artículos 14 y 15, sobre el proceso de indemnización, también fueron aprobados por 26 votos a favor.
La senadora Claudia Pascual, del Partido Comunista, informó una reserva de constitucionalidad para los artículos 12, 13, 14, 15 y 16 de la megarreforma, por considerar que infringen diversas normas constitucionales. A esa reserva se sumó el senador Diego Ibáñez, del Frente Amplio.
El artículo 17, que modifica aspectos de la ley que crea los Tribunales Ambientales, obtuvo 28 votos a favor y 22 en contra. En tanto, el crédito al empleo fue aprobado con un amplio respaldo de 44 votos a favor, uno en contra y una abstención, en el marco de la maratónica jornada para despachar la iniciativa.
DEBATE PARLAMENTARIO
Durante la discusión, la senadora Yasna Provoste sostuvo que nadie en la sala se opone a que Chile crezca, pero defendió el rechazo de la oposición a la exención de contribuciones al advertir que no se puede debilitar el Fondo Común Municipal.
Desde el oficialismo, el senador Iván Moreira, de la UDI, se mostró confiado en el resultado y destacó la disposición del PPD a negociar con el Ejecutivo. Señaló que los grandes partidos se ganan por 1-0 y que eso harían esa jornada con el compromiso de todos sus parlamentarios. Llamó a respetar a quienes buscaron un entendimiento con el gobierno.
En la misma línea, el senador Matías Walker reivindicó las conversaciones impulsadas por el PPD, afirmando que es necesario volver a los acuerdos y valoró a los colegas del PPD que tuvieron el coraje de lograr un acuerdo para mejorar la fórmula de invariabilidad.
El senador Javier Macaya, de la UDI, defendió el proceso de negociación y aseguró que el proyecto será evaluado por sus resultados. Afirmó que casi el 40% del proyecto ya está aprobado y que esta reforma no se medirá por la cantidad de votos recibidos, sino por su impacto y resultados.
Desde la oposición, el senador Juan Luis Castro, del Partido Socialista, cuestionó que las conversaciones no derivaran en cambios al corazón tributario de la iniciativa. Señaló que concurrieron al diálogo con voluntad, pero cuando el núcleo tributario, la esencia del proyecto, se mantuvo inmodificable, es muy difícil.
La senadora Ximena Órdenes, del PPD, criticó tanto el alcance de la iniciativa como la rapidez de su tramitación. Señaló que el proyecto empezó como un proyecto de reconstrucción y terminó siendo una megarreforma que cambia partes importantes del sistema tributario del país. Sostuvo que 13 días no es tiempo suficiente para discutir una reforma de esta magnitud y advirtió que la iniciativa descansa sobre una mayoría circunstancial.
La senadora Paulina Vodanovic, del Partido Socialista, también cuestionó el contenido del proyecto y llamó a moderar el tono del debate. Afirmó que es la única reforma tributaria que no busca recaudar más, sino menos, y advirtió que no observa un impacto inmediato sobre el empleo.
Por el oficialismo, el senador Arturo Squella, del Partido Republicano, defendió la reforma argumentando que busca revertir más de una década de bajo crecimiento. Señaló que Chile lleva más de una década creciendo al 2%, con cerca de un millón de personas buscando empleo, y que este proyecto decide enfrentar esas causas y merece el respaldo del Senado.
Uno de los discursos más esperados fue el del senador Pedro Araya, del PPD, quien defendió la decisión de su comité de negociar con el Ejecutivo pese a las críticas recibidas desde la oposición. Sostuvo que en un momento de polarización política debe primar el diálogo político y tratar de buscar acuerdos. Agregó que el PPD actuó considerando que el gobierno contaba con los votos para aprobar la iniciativa y que la negociación permitió introducir modificaciones al texto original. Lamentó el tono del debate y cuestionó las descalificaciones dirigidas a quienes participaron en las conversaciones.
La senadora Beatriz Sánchez, del Frente Amplio, reiteró el rechazo de su bancada al proyecto, afirmando que beneficia solo a los súper ricos, profundiza la desigualdad y generará un descalabro para Chile.
En tanto, el senador Rojo Edwards sostuvo que la reforma avanza en la dirección correcta, aunque planteó que aún es insuficiente, y pidió dar más certeza jurídica, combatir con mayor fuerza la permisología y bajar mucho más los impuestos.
Hacia el cierre del debate, el senador Diego Ibáñez insistió en que la rebaja tributaria compromete las cuentas fiscales, señalando que todos los expertos han dicho que no se cumple el balance estructural: riesgos ciertos, beneficios inciertos. A su juicio, quienes respaldan la reforma renuncian al principio de la responsabilidad fiscal.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
