
Qué explica el actual menor vínculo entre crecimiento económico y creación de empleo
El gobierno confía en que la megarreforma tributaria recién aprobada en el Congreso, que incluye una rebaja en el impuesto a las empresas desde 27% a 23%, la integración del sistema tributario y la invariabilidad fiscal, reactivará la economía y con ello la generación de puestos de trabajo. Sin embargo, el panorama actual muestra un mercado laboral deteriorado, con una caída del PIB y un aumento de la informalidad, lo que ha llevado a los expertos a advertir que el vínculo entre crecimiento y empleo ya no es tan directo como antes.
LA REFORMA TRIBUTARIA Y LA EXPECTATIVA OFICIAL
La administración Kast y el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, apuestan a que la ley de reconstrucción económica impulse la actividad y recupere el empleo. En la teoría clásica, el crecimiento económico es necesario para la creación de puestos de trabajo: cuando el país crece, las empresas requieren más trabajadores para atender una demanda más dinámica, invertir o emprender nuevos negocios. En cambio, una economía estancada tiende a generar menos empleos, lo que eleva el riesgo de desocupación, especialmente si la fuerza laboral sigue expandiéndose.
EL DEBILITAMIENTO DEL MERCADO LABORAL
La realidad actual contradice esa lógica. El Producto Interno Bruto se contrajo 0,3% en el primer semestre y se espera que el año cierre con un crecimiento de apenas 1%. La tasa de desempleo alcanzó 9,4% entre abril y junio, su nivel más alto en cinco años. En ese período se crearon 81.778 puestos de trabajo, pero al desagregar la cifra se observa una destrucción de 32.800 empleos formales, encadenando cuatro meses consecutivos de caídas. Toda la nueva ocupación fue informal: 114 mil plazas, un aumento de 4,7% en doce meses, la mayor alza desde abril-junio de 2022. En total, 2.537.804 personas trabajan en la informalidad.
EL ANÁLISIS DE CLAPES-UC
Un informe de Clapes-UC, elaborado por el coordinador macroeconómico Hermann González, analiza el desacople entre crecimiento y empleo. El documento señala que para que la economía vuelva a crear empleos necesita volver a crecer, pero advierte que el crecimiento actual no será suficiente para lograr una baja sostenida de la desocupación, como proyecta el gobierno. González sostiene que la economía chilena opera con menos ocupados por unidad de actividad que antes de la pandemia. “No estamos ante una ruptura total del vínculo entre actividad y ocupación, sino ante una reducción de la intensidad laboral del crecimiento”, explica.
El informe detalla que la relación entre empleo y actividad económica cayó aproximadamente 7% respecto del promedio prepandemia. En términos simples, si antes se necesitaban 100 trabajadores para producir una determinada cantidad, hoy se requieren cerca de 93. González aclara que esta cifra no debe interpretarse como empleos perdidos por automatización, sino como una equivalencia: cuántos ocupados adicionales habría si la economía mantuviera la misma cantidad de trabajadores por unidad de actividad que antes de la pandemia. El economista agrega que el resultado podría ser compatible con un aumento de la productividad por ocupado, aunque requiere evidencia adicional.
MAYOR AUTOMATIZACIÓN
La automatización puede ser parte de la explicación, pero no es el único factor. González menciona también la composición sectorial del crecimiento: minería, energía y algunos servicios modernos pueden aumentar su producción sin contratar proporcionalmente más trabajadores. influyen además el aumento de los costos de contratación y las dificultades para reasignar y capacitar trabajadores. En el futuro, la automatización probablemente profundizará el desacople en ocupaciones rutinarias o de poca calificación, aunque la tecnología también puede elevar la productividad, reducir costos, expandir empresas y crear nuevas ocupaciones. “Su efecto final dependerá de la velocidad con que los trabajadores puedan capacitarse y trasladarse hacia las actividades que se expanden”, afirma.
LA FUERZA DEL CRECIMIENTO
Para González, la relación entre crecimiento y empleo sigue siendo estrecha, pero la economía chilena opera desde la pandemia con una menor intensidad laboral. “Recuperar el mercado laboral exige no solo aumentar el crecimiento, sino procurar que este alcance actividades intensivas en mano de obra, facilitar la reasignación y capacitación de los trabajadores, y evaluar cuidadosamente el efecto conjunto de las políticas que elevan el costo de contratación”.
El economista descarta que estemos ante el fin de la relación entre ambos factores, pero advierte que el crecimiento por sí solo ya no garantiza una creación de empleo suficiente ni de buena calidad. Una expansión económica de magnitud similar podría traducirse en menos empleos que en el pasado, especialmente si se concentra en sectores intensivos en capital o tecnología.
LAS ALERTAS DE LOS EXPERTOS
María José Abud, directora ejecutiva de Horizontal, comparte esta visión. Para ella, el crecimiento económico siempre será la principal medida para generar puestos de trabajo, pero en el caso de Chile no bastará para salir de la profunda crisis actual. El desafío es de carácter estructural y requiere reformas en esa línea. Abud sostiene que medidas como la reducción de la jornada laboral a 40 horas, el aumento del salario mínimo y la reforma de pensiones, siendo deseables por sí solas, fueron aplicadas en un contexto de bajo crecimiento y débil mercado laboral, encareciendo la contratación. Además, el mercado laboral chileno funciona con reglas del siglo XX, anacrónicas frente a la irrupción de nuevas tecnologías.
En ese sentido, propone avanzar en una mayor adaptabilidad laboral y polifuncionalidad, para que los trabajadores puedan reconvertirse en sus lugares de trabajo ante el avance de la inteligencia artificial. También plantea reformar la lógica del Sence, de modo que las habilidades que se enseñen a los trabajadores conversen con las nuevas necesidades de los sectores productivos.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.














