Gobierno no logra contener rebelión oficialista en reforma de seguridad y genera rechazo en sectores no alineados
El lunes en la mañana, en el comité político ampliado realizado en La Moneda, los ministros del Presidente José Antonio Kast intentaron tranquilizar los ánimos de la alianza de gobierno. En la antesala de la presentación de la reforma de seguridad, los partidos estaban inquietos. El esfuerzo, sin embargo, fue en vano.
Durante las últimas horas, distintos representantes del oficialismo han hecho ver que tienen reparos frente a la iniciativa gubernamental que ingresó este lunes y que este martes se dio cuenta en el Senado con suma urgencia.
REPAROS EN RENOVACIÓN NACIONAL
La presidenta de Renovación Nacional, Andrea Balladares, dijo que el texto presentado todavía tiene muchas dudas y que hay espacio para mejorarlo. En particular, mencionó las inhabilidades a garantías constitucionales como salud y educación, y señaló que es importante saber cuál es el objetivo final. Además, acusó que el gobierno trabajó muy poco con los partidos oficialistas.
En sintonía con Balladares, el senador Andrés Longton, de la misma colectividad, afirmó que cuando a uno lo invitan a una actividad, uno entiende que el proyecto ya está conversado con las distintas bancadas, y que en este caso no se hizo ese trabajo prelegislativo. «Si no tienes los votos en tu sector, difícilmente los va a tener el frente, y acá necesitas cuatro séptimos», agregó.
La vicepresidenta de la Cámara, Ximena Ossandón (RN), también expresó su postura: colaborar no es sinónimo de ser un buzón, y lo serio es revisar cada una de las iniciativas y tomar posiciones.
ESTADO DE EXCEPCIÓN: LA NORMA QUE MÁS PREOCUPA
Uno de los puntos de la reforma que más preocupó en el sector es el nuevo estado de excepción. A diferencia de los que ya están establecidos en la Carta Magna, este se extiende por un periodo de 120 días, prorrogable por 120 días más, y entre otras cosas permitirá interceptar las comunicaciones sin necesidad de una orden judicial.
El presidente y senador de Evópoli, Luciano Cruz-Coke, planteó sus dudas por esa norma. A través de sus redes sociales, recalcó que la agenda de seguridad es prioridad y contará con el respaldo del partido, pero sostuvo que el estado de excepción concede poderes excesivos al Presidente y que no se justifica en democracia dar atribuciones al Ejecutivo sin control del Congreso en 240 días. «Debe ser corregido», cuestionó.
El diputado y presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, aunque se mostró conforme con el texto final, reconoció que en parte del oficialismo se mantienen las dudas y aseguró que habrá que entrar en un diálogo para afinar el texto y conseguir los 4/7 necesarios para aprobar la reforma, sin sacrificar el fondo.
En el oficialismo remarcan que no tienen los votos para aprobar la reforma, 89 en la Cámara y 29 en el Senado, y esperan que el gobierno ceda en algunas modificaciones. En ese contexto, el ministro de Seguridad, Martín Arrau, afirmó que están abiertos a escuchar buenas indicaciones y que la idea es que el proyecto se mejore en materia legislativa.
MANIOBRA DE CHILE VAMOS PARA AMPLIAR LA TRAMITACIÓN
Este martes se definió que la reforma constitucional pasará por tres comisiones de la Cámara Alta: Constitución, Defensa y Seguridad. Esto fue el resultado de una maniobra de Chile Vamos, el sector del oficialismo que concentra los reparos en esta materia. En ese conglomerado creen que, entre más comisiones aborden la reforma, más oportunidades habrá para cambiarla. Lo lograron a contrapelo de los planes del Ejecutivo, que esperaba una tramitación rápida y acotada.
RECHAZO EN SECTORES NO ALINEADOS Y OPOSICIÓN
La reforma también ha levantado críticas en los sectores no alineados que tienden a respaldar las iniciativas del gobierno. El senador Matías Walker, independiente que integra la bancada de Evópoli, uno de los más críticos, mantuvo sus aprensiones y adelantó que votaría en contra de la iniciativa. «240 días de estado de excepción sin control del Congreso, afectando los derechos y libertades más básicas: así mueren las democracias», escribió en sus redes sociales.
En tanto, el senador Arturo Squella, presidente del Partido Republicano, ha sido una de las voces más críticas de la postura de Walker. En un punto de prensa, dijo que cada parlamentario tendrá que tomar una decisión: estar del lado de un Estado robusto que enfrente el crimen organizado, o preocuparse de los controles de salud de los presos que cometen delitos graves.
El presidente del Partido Nacional Libertario, Johannes Kaiser, planteó que la reforma incluye un nuevo estado de excepción que se prolongaría hasta ocho meses sin consentimiento del Congreso, con restricciones extremadamente invasivas. Aseguró que en la tramitación habrá que ponerle cotos o rechazarlo si no es posible dejarlo aceptable. Los parlamentarios del PNL sostuvieron una reunión con el ministro Martín Arrau este martes para hacerle saber sus reparos.
Más duro aún ha sido el Partido de la Gente, colectividad desde la que se ha adelantado que no entregarán votos para reformas constitucionales. Franco Parisi señaló que después de dos ejercicios fallidos para el cambio de la Constitución, quedó un contrato implícito en que no se iba a tocar la Carta Magna, y que esta puerta no les gusta para nada.
Sin sorpresas, la iniciativa también generó el rechazo de la oposición. La presidenta del PS, Paulina Vodanovic, sostuvo que jurídicamente la reforma tiene varias aberraciones.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
