Banda del «Cojo César»: líder se comía las órdenes escritas y 16 imputados quedan en prisión preventiva
El sistema de comunicación de César Liberona Miranda, alias «El Cojo César», era tan simple como difícil de detectar: escribía instrucciones para su banda en un papel, las exhibía a través de la ventana del locutorio de la cárcel y, una vez que su interlocutor las memorizaba, las destruía comiéndoselas. El método fue revelado por la Fiscalía Metropolitana Sur durante la audiencia de formalización que finalizó este jueves en el Cuarto Juzgado de Garantía de Santiago, después de tres días de sesiones.
El tribunal resolvió dejar en prisión preventiva a 16 de los 19 detenidos el martes pasado en un operativo ejecutado en la población La Legua, sector de la zona sur de la capital. La medida afecta al propio Liberona Miranda, quien ya cumplía una pena en la cárcel de alta seguridad de Santiago, y a sus hermanos Mario y Gonzalo. Junto a ellos, otros 13 imputados fueron enviados a prisión preventiva. Los tres restantes quedaron con medidas cautelares de menor intensidad.
DELITOS FORMALIZADOS
La Fiscalía Metropolitana Sur imputó a los detenidos los delitos de tráfico de drogas, asociación ilícita para el narcotráfico, lavado de activos e infracción a la Ley de Armas.
EL MÉTODO DEL LÍDER PARA EVADIR CONTROLES
Uno de los pasajes más llamativos de la audiencia fue la exposición del fiscal metropolitano Sur, Héctor Barros, respecto de la forma en que «El Cojo César» impartía órdenes desde la cárcel. Según Barros, las restricciones impuestas por Gendarmería obligaron al imputado a buscar una alternativa para comunicarse con sus colaboradores durante las visitas.
El fiscal relató que Liberona «optó por la decisión de empezar a escribir en un cuaderno, luego exhibía lo que escribía en el cuaderno con instrucciones obviamente hacia el otro de los imputados». De esa manera, las órdenes eran mostradas a través de la ventana del locutorio, con el fin de evadir los sistemas de vigilancia.
La maniobra no terminaba ahí. Barros explicó que, una vez que el receptor leía y memorizaba el contenido, el papel era destruido. «Luego de que se leían estas instrucciones y eran memorizadas por el otro imputado, cortaba el papel y se lo comía», añadió el fiscal.
Fuente: EMOL
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
