
Un proyecto de ley en discusión en Delaware, Estados Unidos, habilitaría que agentes de inteligencia artificial adopten decisiones de negocio en una empresa en lugar de una persona, dentro de un periodo regulatorio de 30 meses. La iniciativa, que todavía tiene calidad de borrador, ya acumula reparos de peso: el presidente del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, el representante James Comer, advirtió que la propuesta podría terminar protegiendo a las empresas de inteligencia artificial y a sus inversionistas de responder por acciones dañinas, según el reporte de TechRadar.
EL ESQUEMA DE PRUEBA
El texto describe una ventana de 30 meses durante la cual la inteligencia artificial sería puesta a prueba en un sandbox regulatorio, esto es, un entorno acotado de experimentación. En ese lapso, un agente de IA podría tomar decisiones de negocio en sustitución de una persona. La compañía, en todo caso, seguiría expuesta al tráfico jurídico ordinario: podría ser demandada y también podría accionar judicialmente cuando corresponda, igual que cualquier otro negocio.
QUÉ SE DISCUTE DE FONDO
El punto sensible no es solo la operación del agente, sino el efecto que esa estructura podría tener sobre la responsabilidad. Expertos en derecho citados en el reporte sostienen que la iniciativa podría servir para construir un escudo de responsabilidad en favor de negocios con intereses en inteligencia artificial. La propuesta ha atraído el escrutinio del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, cuyo presidente cuestionó la idea de poner a una inteligencia artificial a cargo de un negocio.
EL ATRACTIVO DE DELAWARE
El estado presenta condiciones que han sido destacadas en el debate. Las empresas con domicilio en Delaware operan bajo regulaciones que contemplan tasas impositivas bajas o, según dónde se realicen las ventas, nulas, además de tribunales especializados. Ese es el marco en el que se discute la propuesta.
LA CARTA AL GOBERNADOR
El Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes puso la propuesta bajo la lupa. Su presidente se dirigió por escrito al gobernador de Delaware, Matt Meyer, para expresar su inquietud por poner a una inteligencia artificial a cargo de un negocio. «We are concerned that Delaware’s AIC proposal could be used to protect powerful AI companies and their investors from responsibility for reckless harmful actions», escribió Comer, de acuerdo con lo informado por el Financial Times.
LA LECTURA ACADÉMICA
Andrew Baker, profesor de derecho de la Universidad de California, dijo al Financial Times que la legislación podría ser un intento por encontrar un punto medio y entregar «legal certainty» a las empresas registradas en Delaware que utilizan IA agéntica. Su pronóstico, sin embargo, fue crítico: «Ultimately the most likely outcome appears to be an overly generous liability shield which seems unwarranted without some underlying policy rationale that hasn’t been developed or justified well».
DOS LECTURAS EN TENSIÓN
De un lado aparece la búsqueda de certeza jurídica para compañías que ya emplean sistemas agénticos; del otro, la sospecha de que el diseño normativo termine diluyendo la responsabilidad de los desarrolladores y de quienes financian esos proyectos. Ambas lecturas conviven en el expediente. El texto sigue siendo un borrador y las observaciones del comité forman parte del debate público sobre su contenido.
EL ESTADO DEL TRÁMITE
No se informa de una votación ni de un calendario definido para la iniciativa. Lo que sí está sobre la mesa es el eje del conflicto: hasta dónde puede llegar la autonomía de un agente de IA dentro de una compañía y qué grado de protección patrimonial arrastra consigo esa autonomía. La discusión combina, así, una dimensión técnica —qué decisiones puede adoptar el sistema— con otra estrictamente jurídica, relativa a quién asume el costo cuando esas decisiones generan daño.
EL NOMBRE DE LA PROPUESTA
En la comunicación dirigida al gobernador, Comer alude a la iniciativa como la propuesta AIC de Delaware. Es el mismo texto que contempla el reemplazo temporal de la decisión humana por la del agente y que, según los especialistas consultados por el Financial Times, podría acabar funcionando como un resguardo frente a la responsabilidad.
En nuestra lectura, el debate sobre quién responde cuando un agente de inteligencia artificial decide por una empresa parece un flanco especialmente sensible para quienes siguen la regulación tecnológica, y sería prudente mirar propuestas como esta por su regla de responsabilidad antes que por su envoltorio de innovación.
Fuente: mezha.net
Documento original: https://mezha.net/eng/news/mezha-a05d8da8fbed88c1fdc1d075_delaware_weighs_bill/
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.








