Gremio agroindustrial solicita al gobierno un estatuto laboral flexible que se adapte a la estacionalidad del sector, tras el anuncio de una iniciativa similar para el turismo. La petición, formalizada mediante una carta al ministro del Trabajo, busca modificar la aplicación de la jornada de 40 horas semanales en un rubro que genera hasta 40 mil empleos en sus meses peak y exporta por más de US$3.200 millones anuales.
IMPACTO DE LA JORNADA DE 40 HORAS
El presidente de Chilealimentos, Juan Manuel Mira, explicó que la reducción de la jornada laboral a 40 horas afecta de manera especialmente intensa a la agroindustria, dado que sus procesos productivos son estacionales, continuos y altamente concentrados en tres a cinco meses del año, principalmente en verano. Durante ese periodo, las empresas requieren turnos rotativos las 24 horas del día, los siete días de la semana, debido a que la materia prima cosechada es perecible y existe un alto riesgo de pérdida. Según Mira, la norma general no permite reorganizar fácilmente las horas disponibles para cubrir estos procesos críticos, lo que reduce la competitividad del sector frente a países como Perú o Nueva Zelanda, este último con condiciones climáticas similares pero un marco laboral más favorable que le permite triplicar las exportaciones de alimentos.
SOLICITUDES CONCRETAS
La carta enviada al ministro Tomás Rau plantea un estatuto especial que incluya varias medidas de flexibilización. Una de las principales es la medición de horas promedio semanales en un periodo más amplio, como un semestre o un año, de modo que las horas extras trabajadas en verano se compensen con menos horas en los meses de baja actividad. También solicitan la implementación de bancos de horas, que permitan acumular trabajo durante la alta demanda y compensarlo posteriormente con descansos, sin afectar remuneraciones ni puestos laborales.
Otra petición es el reconocimiento de turnos excepcionales y extraordinarios de disponibilidad pactada, limitados a periodos críticos para asegurar la continuidad operacional. Además, piden turnos especiales para operaciones continuas, similares a los que existen en la minería o la salmonicultura, como esquemas de cuatro días de trabajo por cuatro de descanso, cinco por cinco o siete por siete, diferenciando entre plantas urbanas y faenas remotas.
Mira criticó que solicitudes de este tipo han sido resueltas de manera discrecional por la Dirección del Trabajo, con criterios distintos según la región, aunque reconoció que en la actual administración han encontrado mayor acogida.
POSTURA DE LOS SINDICATOS
El dirigente gremial señaló que los cambios propuestos no implican precarizar las condiciones laborales, sino responder a un interés de los propios sindicatos del rubro, que han manifestado su acuerdo con trabajar más horas durante los periodos de alta actividad y menos en los meses de menor demanda, incluso a cambio de más vacaciones u otros beneficios. Aclaró que cualquier modificación debe realizarse mediante negociación colectiva con los sindicatos, estableciendo claramente las compensaciones y descansos correspondientes.
CONTEXTO DE LLUVIAS
Respecto a los sistemas frontales que han afectado a la zona central del país, Mira indicó que hasta el momento las precipitaciones han sido bien recibidas en el campo, ya que ayudan a recuperar embalses y reservas de nieve, que estaban en niveles críticos. Señaló que las lluvias en invierno no afectan mayormente a los árboles frutales, que están sin hojas, aunque pueden perjudicar cultivos de suelo como hortalizas y papas. Aprovechó de criticar la falta de una política de Estado para la construcción de embalses, que permitan acumular y distribuir agua, señalando que ningún gobierno se interesa porque las obras demoran más de cuatro años y no alcanzan a inaugurarse en un periodo presidencial.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
