
El gobierno anunció que presentará la próxima semana la reforma al mercado de capitales, pero el sector asegurador llega a esa instancia con más aprensiones que esperanzas. Marcelo Mosso, director ejecutivo de la Asociación de Aseguradores, salió a pedir que el Ejecutivo revise las propuestas de la industria y advirtió que, pese a haber sido escuchados, el gremio podría quedar una vez más sin espacio en una ley clave. «Podemos aportar», afirmó, para que el mercado se desarrolle y para generar mejoras en la clase media.
La relevancia del llamado no es menor si se considera que las aseguradoras son el segundo inversionista institucional del país. Según Mosso, manejan inversiones por US$82 mil millones, de las cuales un 98% está colocado en instrumentos de muy largo plazo. Esa condición, explicó, los diferencia de otras industrias que generan efectos inmediatos y muchas veces los deja fuera de las primeras miradas de la política pública.
CONTEXTO DE LA REFORMA
El ejecutivo afirmó que las señales entregadas por el gobierno enmarcan esta iniciativa en la lógica de la denominada Ley de Reconstrucción: grandes cambios estructurales cuyos beneficios se verían en el mediano o largo plazo. En el corto plazo, recordó, los expertos han dicho que esos beneficios no serán visibles. Aun así, en los foros y reuniones con autoridades siempre se transmitió la idea de que esta reforma al mercado de capitales debería dinamizar la economía en el corto plazo.
EL LLAMADO DEL SECTOR
El director ejecutivo recordó que las medidas fueron presentadas a las actuales autoridades cuando estaban en campaña presidencial y que luego se hicieron públicas para reactivar la economía. «Nosotros, como industria de seguros, le solicitamos al gobierno que revise las propuestas de la industria y que de alguna forma logremos juntos hacer que el mercado se desarrolle más en función de eso», declaró. La asociación, agregó, puede aportar para hacer mejoras al segmento de la clase media.
APV Y CLASE MEDIA
Uno de los ejes de esas propuestas es el Ahorro Previsional Voluntario (APV) en su régimen A. Ese régimen está pensado para contribuyentes que se ubican en tramos de impuesto a la renta medianos o pequeños. El problema, según Mosso, es que la franquicia tributaria tiene un tope máximo expresado en UTM que no se ha actualizado. Hay unos 2,5 millones de personas invirtiendo en el régimen A y al menos 10 mil ya alcanzaron ese tope. «Esa gente es de clase media, porque los que tienen mayores ingresos están en el régimen B», precisó.
Por eso, la asociación planteó «demos más espacio» y propuso elevar el tope desde 60 a 100 UF. Mosso aseguró que la idea fue conversada con las autoridades que trabajan en estos temas y que tuvo muy buena acogida. «Nos dijeron ok, sí, nos parece rebueno», contó, porque se trata de una medida que ayuda a mucha gente, dinamiza el ahorro y, con ello, mejora las inversiones y produce trabajo.
HERENCIAS Y SUPERVISIÓN
El sector también pidió revisar el impuesto a las herencias. En muchos países, las indemnizaciones que deja un seguro de vida no forman parte de la masa hereditaria. En Chile esa franquicia existía, pero fue eliminada y hoy las sumas quedan afectas a ese impuesto. La situación, explicó Mosso, perjudica a personas de clase media que ahorran mensualmente con un seguro de vida y que, al fallecer, dejan montos acotados. «Dijimos por favor, revisemos esto», señaló.
En materia de supervisión, la industria sigue esperando la ley basada en riesgo, que completará 15 años desde su ingreso. Mientras esa normativa no se apruebe, la asociación propuso modificar los límites de inversión que están fijados en el DFL 251. Mosso recordó que esos límites datan de 1931. Entre las ideas que se expusieron está aumentar el máximo de 5% de la inversión total en bienes raíces.
POCA CLARIDAD SOBRE SU INCLUSIÓN
Todos esos planteamientos fueron entregados como parte de una reforma al mercado de capitales que, según Mosso, debería desarrollarse en el corto plazo. Sin embargo, el director ejecutivo reconoció que no hay certeza sobre lo que vendrá. «No tenemos absolutamente ninguna claridad de lo que va a salir, no sabemos qué es lo que viene», admitió. Las señales iniciales fueron promisorias: las propuestas tuvieron buena acogida e incluso se les pidió priorizarlas y buscar espacios. Pero, a su juicio, «finalmente no parece ser que se hayan acogido. Ninguna».
El dirigente, con todo, descartó que el problema sea la falta de diálogo. «Nos sentimos muy escuchados por el gobierno», sostuvo. La preocupación es que la ley se promulgue sin recoger las medidas y la industria deba seguir esperando. Para graficar esa sensación, Mosso comparó al sector con «los niños buenos que nos portamos mejor y nos dejan ahí».
En su análisis, no se trata de que el gobierno sea cortoplacista, sino de que quizás no visualiza los impactos que estas medidas pueden generar en el corto plazo. Por eso insistió en que las aseguradoras también tienen algo que decir. «Miren y vean que aquí también hay situaciones en las cuales podemos aportar», concluyó.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.








