
Milei eleva Malvinas a causa nacional y Chile sigue el giro con atención
El gobierno de Javier Milei declaró a Malvinas causa nacional prioritaria y dio un giro de casi 180 grados a su política exterior, en un movimiento que, según Radio Universidad de Chile, busca desviar la atención de graves problemas internos. La llamada «malvinización exprés», como la describen sectores de la oposición argentina, incluye gestos diplomáticos, un proyecto de ley y decretos que, según la misma fuente, han generado inquietud en Chile por sus efectos sobre la soberanía austral y la confianza bilateral.
EL GIRO Y EL CONTEXTO
El texto sitúa el viraje tras las declaraciones del presidente Trump en septiembre de 2026 sobre una revisión estadounidense de la soberanía de Malvinas, presentadas como un mensaje a la OTAN para aumentar el gasto en defensa. Según la fuente, Milei había postergado el tema mientras priorizaba la alineación con Estados Unidos e Israel.
La oposición argentina califica el cambio como una estrategia de política exterior distractora. El análisis menciona un riesgo país de 710, frente a 68 de Chile; una inflación de 1,9% mensual y 33,4% interanual en septiembre de 2026; y una pobreza de 32,3% en el primer semestre de 2026. A ello se suman recortes del gasto público, salarios devaluados, reducción de subsidios y acusaciones de corrupción, en un clima de tensión con trabajadores, jubilados y sectores afectados.
LA OFENSIVA EXTERNA
La «malvinización» incluyó un endurecimiento de la narrativa en foros internacionales. En la Asamblea General de la ONU, Milei calificó a Malvinas como causa nacional y cuestionó la eficacia de los organismos internacionales. El canciller Pablo Quirno denunció la militarización y la explotación unilateral de recursos naturales, con mención al proyecto petrolero Sea Lion de capitales israelíes y británicos, en el Comité Especial de Descolonización, órgano de la ONU que Trump quiere eliminar.
La estrategia también se tradujo en la reactivación de la Base Naval Integrada en Ushuaia, un proyecto que el texto inserta en la disputa entre China y Estados Unidos, y en compras militares como 24 cazas F-16 adquiridos a Dinamarca y helicópteros UH-60L Black Hawks a Estados Unidos. El análisis precisa que la disuasión argentina enfrenta obsolescencia de equipamiento y una brecha entre modernización y recursos, agravada por años de subinversión y restricciones presupuestarias.
En el plano legal, el gobierno argentino envió al Congreso el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional en septiembre de 2026, para proteger la soberanía y los recursos estratégicos. El texto lo describe como amplio y empalmado con el decreto 256/2010, que exige autorización argentina a determinados buques para navegar entre puertos del territorio continental y las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, y con el decreto 457/2021, que en un anexo considera al Estrecho de Magallanes y Mar de Hoces como «espacios compartidos» para exploración, estudio y «control conjunto». La fuente recuerda que ese punto fue resuelto en favor de Chile por los Tratados de Límites de 1881 y el de Paz y Amistad de 1984.
EL EFECTO EN CHILE
La ofensiva no ha dejado tranquilo a Chile, según el texto. Incluye declaraciones como las del brigadier general Gustavo Javier Valverde, jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, de que «Magallanes, el sur, el Drake, todo eso es soberanía», contradichas por autoridades argentinas, incluido Milei. También menciona las inseguridades ante el buque Danstar de bandera chilena que pretende conectar Punta Arenas con Malvinas; Quirno aclaró que no hay planes para impedir su comercio ni tránsito, pero diputados peronistas presionan para convocar al embajador chileno, y se recuerda la captura del remolcador chileno RAM Beagle en 2024.
El análisis añade que la «malvinización ampliada» y la disputa antártica congelada, cuyo reclamo argentino se superpone parcialmente con el chileno y el británico, produjeron varios efectos en Chile. Entre ellos, la asistencia del presidente Kast a los ejercicios militares Jaukén 2026 en Magallanes y la Antártica; el emplazamiento de diputados al gobierno para garantizar la soberanía austral; un aumento de 7% en el Presupuesto 2027 para el ministerio de Defensa; y una nueva asociación estratégica con Reino Unido para potenciar la agenda comercial mediante el Acuerdo de Asociación de 2021 y el CPTPP.
La fuente subraya que Chile y Argentina comparten una frontera terrestre de cerca de 5.300 kilómetros y una relación densa, con hitos como el Comité Permanente de Seguridad de 1995, el Tratado de Maipú de 2009 y el Acuerdo de Libre Comercio de 2019. Aunque Argentina justifique su política, el texto advierte que ella profundiza diferencias y provoca un dilema de seguridad: lo que ese Estado considera necesario para protegerse es interpretado en Chile como una posible amenaza. Por eso llama a fortalecer el diálogo, la transparencia, el control de armamentos y las medidas de confianza mutua.
En nuestra lectura, el episodio muestra que la retórica soberanista puede tensionar una relación vecina densa en instrumentos jurídicos y mecanismos de confianza. Sería prudente que la discusión pública chilena se apoye en los tratados y en el diálogo bilateral.
Fuente: radio.uchile.cl
Documento original: https://radio.uchile.cl/2026/10/25/la-malvinizacion-de-la-politica-exterior-de-javier-milei-y-su-impacto-en-chile/
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.








