
Foro en la Facultad de Derecho de la U. de Chile conecta el folclor de barrio con el rap como metodología educativa
La Facultad de Derecho de la Universidad de Chile acogió el foro “Los profes también rapean: una metodología para el aula”, una jornada del Laboratorio de Folclor Urbano del plantel, iniciativa de la Sociedad Chilena de Folclor para honrar la memoria del musicólogo Carlos Lavín Acevedo, estudioso de las expresiones culturales nacidas en las ciudades.
En la actividad, transmitida por el canal Facultad de Derecho U. de Chile en YouTube, participaron Karen Plath, presidenta del Consejo de la Sociedad Chilena de Folclor; los raperos Aristemu, nombre artístico de Camilo Flores Zapata, y Japroma Abro, seudónimo de Javier Valencia Barca; y el folclorista Iván El Tit, presidente de la Sociedad Chilena de Folclor, académico de la facultad y moderador del panel. En su intervención, Karen Plath agradeció al decano Pablo Ruiz-Tagle Vial y al nuevo decano Gabriel Hernández Paulsen, a quienes mencionó entre las autoridades que han apoyado la iniciativa.
Tras la introducción del moderador, Karen Plath recordó que la actual facultad tiene su origen en la Real Universidad de San Felipe, creada en 1747, y que en 1842 Andrés Bello impulsó la Universidad de Chile, de la cual esta casa fue una de sus cinco facultades iniciales. Ese relato sirvió para subrayar el compromiso de la institución con el arte y la cultura popular.
LA CIUDAD COMO ESCENARIO FOLCLÓRICO
Carlos Lavín Acevedo nació en 1883 y falleció en 1962 en Barcelona, España. Musicólogo, compositor y académico, recorrió durante el siglo pasado ciudades como Santiago, Valparaíso, San Antonio, La Serena, Talca, Concepción y Temuco, además de Los Andes, Rancagua, Puerto Montt y Castro, donde convivió con personajes populares, comidas típicas, juegos tradicionales y costumbres callejeras. Su libro “La Chimba”, publicado en 1947, refleja ese trabajo de cercanía con sectores como la actual comuna de Recoleta.
Karen Plath explicó que la palabra urbano proviene del latín “urbanus” y que el folclor urbano alude al conocimiento del pueblo que nace y se desarrolla en la ciudad. En ese marco, criticó que los estudios folclóricos chilenos se hayan concentrado por décadas en el mundo rural, con una mirada conservadora que dejó fuera a las mujeres y a expresiones genuinas de los sectores populares.
El panel también se detuvo en manifestaciones contemporáneas como el muralismo, el grafiti, el esténcil, las batucadas o la cueca porteña, y reivindicó oficios tradicionales como el de los chinchineros. La idea, señalaron los participantes, no es desconocer el pasado, sino integrar expresiones que la academia suele dejar fuera de sus investigaciones.
EL RAP COMO HERRAMIENTA PEDAGÓGICA
El eje del debate fue la posibilidad de llevar el rap a las salas de clases. Los expositores coincidieron en que esta práctica desarrolla la creatividad, la oralidad, el vocabulario, la escritura, la memoria y el pensamiento crítico, y que también entrega herramientas para mejorar la autoestima, el trabajo en equipo y el respeto entre pares.
Durante la conversación se mencionaron experiencias concretas: un taller de rap y freestyle en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso en 2022, otro en la Universidad de Viña del Mar en 2025, iniciativas en la Universidad de Chile y en Inacap La Granja, y metodologías de freestyle pedagógico desarrolladas por cultores como Astropoeta y E6. También se recordó al rapero y docente Patricio Leiva, conocido como Intro, autor de “Las crónicas de Aviala”, quien obtuvo el Premio Pulsar en 2015.
Aristemu contó su primera experiencia en talleres comunitarios del programa Hipología en Cerro Navia, cuando era adolescente. Según su relato, esos espacios no se limitaban a enseñar a rapear o pintar grafiti: entregaban valores y contención a niños de barrios vulnerables, algo que ni la escuela ni el hogar siempre proporcionaban.
Japroma Abro, en tanto, dijo que el rap lo ha educado a través de referentes que lo llevaron a conocer a escritores como Roberto Bolaño, Enrique Vila-Matas o Julio Cortázar. La dimensión formativa del rap en las aulas fue ilustrada por el moderador, Iván El Tit, con el caso de un docente de Pudahuel que hace rapear a sus estudiantes en mapudungún.
También se subrayó la diferencia entre rap e hip hop. El hip hop es la cultura que reúne cuatro ramas: rap, graffiti, breakdance y DJ; el rap es una de esas ramas. Esa distinción resulta clave a la hora de diseñar contenidos educativos.
Representantes de la agrupación Flow Fam, que trabaja en siete escuelas de Pudahuel, explicaron que el hip hop actúa como un bálsamo frente a la violencia escolar y permite a niños y jóvenes canalizar sus emociones. La organización desarrolla su labor en sectores vulnerables y combina la enseñanza artística con el trabajo comunitario.
UN PROYECTO QUE CRECE EN LA CASA DE BELLO
El foro forma parte de un proyecto mayor impulsado por la Sociedad Chilena de Folclor, entidad fundada en 1943 y reconstituida en 2021. La sociedad ha promovido la cátedra de folclor chileno en la Facultad de Derecho, que comenzó a dictarse el 6 de agosto de 2024, y dio vida al Laboratorio de Folclor Urbano, inaugurado el 14 de mayo durante la Semana del Folclor Chileno. Se trata de un curso semestral de pregrado con enfoque crítico, teórico-práctico y contracultural, único en su tipo para estudiantes de derecho en Chile.
La gráfica del laboratorio fue creada por el artista Mono González, Premio Nacional de Artes Plásticas 2025, junto a la ilustradora Pati Aguilera. En la jornada se anunció que el 27 de octubre se presentará un catálogo dedicado al folclor urbano y que se prepara una edición con la obra completa de Carlos Lavín.
Karen Plath aprovechó la instancia para lamentar el desconocimiento general de estas expresiones y para llamar a las bibliotecas a difundir los materiales existentes sobre folclor urbano y rap. También reivindicó el valor de iniciativas editoriales como el Cuaderno Folclórico y la Revista Chilena de Folclor.
En el cierre, Aristemu señaló que el rap le permitió cumplir su sueño desde un barrio vulnerable, y Japroma Abro lo presentó como su principal vía de expresión. Entre las conclusiones quedó flotando una idea: el folclor contemporáneo chileno también se escribe en las ciudades y tiene en el rap a uno de sus lenguajes más vivos.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.








