
El superintendente de Pensiones, Joaquín Cortez, fue claro ante la industria: la meta de las AFP no es evitar castigos, sino ganarle a su propia cartera de referencia. La declaración se produjo en el seminario «Régimen de inversiones: oportunidades y desafíos», organizado por el ESE Business School de la Universidad de Los Andes con AFP Cuprum, y que reunió a poco más de 230 asistentes.
En ese encuentro, el regulador explicó las reglas definitivas del nuevo sistema de fondos generacionales, considerado el cambio más relevante que se haya aplicado al régimen de inversión de las AFP. El evento contó, además de Cortez, con la participación del gerente general de AFP Cuprum, Martín Mujica; del académico de la Universidad de Los Andes, Mauricio Larraín; y del CEO de BTG Pactual Chile Asset Management, Hernán Martin.
CONTEXTO DE LA REFORMA
La reforma previsional de 2025 estableció que en abril del próximo año los actuales cinco multifondos serán reemplazados por diez fondos generacionales. Esos fondos se definirán según el año de nacimiento de los afiliados y operarán bajo la lógica del ciclo de vida, que ajusta el riesgo de la inversión a la edad del cotizante.
La Superintendencia publicó el martes el régimen definitivo que regirá ese sistema. En su exposición, Cortez detalló que la norma no dependió solo de la voluntad del regulador: el Consejo Técnico de Inversiones tiene derecho a veto, el Ministerio de Hacienda debe revisar el diseño y el Banco Central tiene atribuciones para fijar límites generales. «El régimen se aprobó el penúltimo día», reconoció. Antes de comenzar, y para graficar la composición etaria, el superintendente comentó que no está en el último fondo, sino en el penúltimo.
CRITERIOS DEL GLIDEPATH
La trayectoria de inversión, conocida como glidepath, se construyó mediante un proceso de optimización enfocado en el afiliado promedio. En el cálculo se incorporaron los beneficios sociales, la densidad de cotizaciones, las expectativas de remuneraciones y la dinámica de los mercados financieros.
El borrador establecía que el fondo inicial, correspondiente a afiliados de hasta 35 años, tuviera 90% de sus recursos en activos de crecimiento. Tras las negociaciones, ese porcentaje subió a 95%. Cortez comparó esa cifra con el 70% que tendría el primer fondo generacional si se copiara la distribución actual de los multifondos, y afirmó que el trazado aprobado es más agresivo en las etapas iniciales.
BANDAS, PREMIOS Y CASTIGOS
El tema más complejo fue el diseño de las compensaciones por desempeño. Estas compensaciones operan con bandas que definen cuándo una AFP recibe un premio o un castigo, en función de su desviación respecto de una cartera de referencia. Esa desviación se mide con el indicador conocido como tracking error. Para dimensionar los umbrales, el regulador contó con datos aportados por algunas AFP y trabajó con estimaciones de tracking error basal y activo.
El resultado fue una ampliación de las bandas en al menos tres veces respecto de lo anunciado inicialmente. El rango de tolerancia subió de entre 0,6% y 0,9%, que proponía el borrador, a un rango de entre 2,4% y 2,9%. El tracking error máximo para acceder a un premio, en tanto, se fijó en 3% anual. Se descartó la opción de bandas asimétricas que facilitaran los premios en desmedro de los castigos. «Las bandas tenían que ser simétricas», dijo Cortez, quien agregó que el verdadero examen de las AFP no pasa por las sanciones. «El desafío de las AFP no es ser penalizado o no penalizado. Es ganarle a su cartera de referencia. Y no es fácil», enfatizó.
LAS LECTURAS DE LA INDUSTRIA
Los panelistas evaluaron el régimen de manera positiva y coincidieron en que el texto definitivo mejoró el borrador conocido primero. Mauricio Larraín valoró la amplitud de los rangos y de las bandas, porque permitirá a las AFP competir por gestión. Con todo, objetó los mínimos que fijó el regulador para algunas categorías de activos, en particular para la renta fija soberana. A su juicio, esos pisos aseguran al Fisco un financiamiento estable y barato.
Martín Mujica, en tanto, dijo que el régimen es una buena solución, aunque se podría aspirar a mayores rentabilidades desde los 45 años hacia adelante. También planteó dudas sobre la decisión de que cada administradora defina un único benchmark para cada cohorte, considerando que los afiliados tienen perfiles distintos, y defendió la libertad de elección. Además, recordó que quedan siete meses para implementar el sistema y que faltan al menos once normas complementarias. «Necesitamos esas normas lo antes posible. Los plazos son estrechos», advirtió. Y señaló que la licitación del stock de afiliados choca con la mirada de largo plazo de los fondos generacionales.
LA RESPUESTA DEL REGULADOR
Cortez inició su réplica con una ironía: dijo que coincidía con gran parte de los comentarios, pese a ser el regulador. Sobre los mínimos criticados por Larraín, explicó que fueron el resultado de una negociación con Hacienda y que hoy permiten asegurar diversificación. Aunque admitió que esa materia podría modificarse en el largo plazo.
El superintendente proyectó que el cambio de régimen no debiera tener impactos permanentes en el sistema, pero sí generará volatilidad durante la transición. En su estimación, algunas AFP deberán comprar activos y otras venderlos, con efectos relevantes en los mercados internacionales y en el local. La forma en que los gerentes de inversiones manejen esa etapa será decisiva.
En cuanto a los índices de referencia que resta definir, Cortez anunció que el regulador estudia incorporar más indicadores. Sobre la libertad de elección, señaló que concuerda con Mujica y que, si las condiciones lo permiten, el tema podría analizarse a futuro.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.








