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La presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich, inauguró las VI Jornadas Nacionales de Enseñanza Clínica del Derecho, organizadas por la Universidad Finis Terrae junto a la Asociación Chilena de la Enseñanza Clínica del Derecho, que reúne a más de una decena de planteles de educación superior. El encuentro, que convocó a estudiantes y profesores de todo el país durante dos días, tuvo su ceremonia de lanzamiento el jueves 27 de agosto.
En la testera, Chevesich compartió con el decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Finis Terrae, Ricardo Jungmann, y con el presidente del Colegio de Abogados, Ramiro Mendoza.
INAUGURACIÓN Y MENSAJE CENTRAL
En su intervención, la presidenta del máximo tribunal afirmó que la calidad de la justicia del país comienza a gestarse en las salas de clases y, particularmente, en las clínicas jurídicas. «Nos convoca un noble propósito, reflexionar sobre la formación práctica de quienes, el día de mañana, tendrán en sus manos la defensa de los derechos de las personas, garantizando la paz social en nuestra comunidad», señaló.
ÉTICA Y RESPONSABILIDAD PROFESIONAL
Chevesich advirtió que los problemas reñidos con la ética son multisectoriales y se han manifestado en diversos ámbitos, incluidos el sector público, el Poder Judicial y el ejercicio de la profesión letrada. Por ello, la respuesta institucional debe ser contundente, revisando no solo los requisitos legales para obtener el título de abogado, sino también lo que se espera de quienes reciben esa investidura pública.
La magistrada sostuvo que los antecedentes de buena conducta son un mínimo indispensable para el juramento, pero la formación profesional debe aspirar a algo más sustantivo: abogados y abogadas con un sólido sentido de la responsabilidad, comprometidos con la honestidad, la probidad y el correcto ejercicio de la profesión. Así, dijo, se activa un círculo virtuoso entre la ética profesional y la probidad de todos los que intervienen en el sistema.
LA ENSEÑANZA CLÍNICA COMO OPORTUNIDAD
En su discurso, Chevesich destacó que la enseñanza clínica ofrece una oportunidad valiosa para formar no solo en conocimientos y destrezas jurídicas, sino también en responsabilidad profesional. «El que está estudiando debe comprender desde temprano que la excelencia académica no puede separarse de la integridad», afirmó, y agregó que no basta con conocer el procedimiento o dominar las normas: se debe querer y saber ejercer honrada y lealmente la profesión.
Respecto de la práctica clínica, explicó que el estudiante se involucra en la tramitación bajo la supervisión de un profesor, quien asume la responsabilidad legal y el patrocinio. Esa estructura, lejos de disminuir el impacto formativo, enseña que intervenir en la vida y los derechos de otra persona exige el máximo nivel de diligencia.
LAS TRES LECCIONES DE LEALTAD
Finalmente, la presidenta de la Corte Suprema enfatizó que la lealtad que se debe enseñar en la clínica se expresa en tres aspectos: la lealtad con la persona usuaria, a quien se le debe estudio, conocimiento y contención; la lealtad con el adversario, practicando la buena fe como regla básica para una correcta litigación; y la lealtad con el juez, quien debiera poder confiar en lo que se le invoca.
«La formación clínica debe ser la instancia donde se enseñe, con el ejemplo y la supervisión estricta, que intervenir en los derechos de otra persona es un acto de la mayor trascendencia moral que exige una entrega profesional de excelencia», concluyó.
Fuente: Sitio Web del Poder Judicial de Chile
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.








