La UDI, la colectividad que se había autodefinido como la más leal al gobierno de José Antonio Kast, marcó esta semana un límite claro a la agenda de seguridad del Ejecutivo. Su presidente, el diputado Guillermo Ramírez, advirtió que las reformas constitucionales impulsadas por la administración, en las condiciones en que han sido dadas a conocer, no cuentan con los votos de su partido porque, a su juicio, dañan la institucionalidad.
El anuncio constituye un giro relevante, pues durante los primeros cinco meses de gobierno la tienda gremialista evitó desmarcarse de cualquier iniciativa oficialista. Ramírez fue enfático al sostener que la institucionalidad está por sobre cualquier gobierno y que el contenido del borrador de reforma constitucional de seguridad introduce excepciones de rango legal en la Carta Fundamental, lo que terminaría por vaciarla de contenido.
RIESGO PARA LA CONSTITUCIÓN
Para el líder de la UDI, el principal problema es la hiperconstitucionalización de materias que corresponden a la ley. Mencionó específicamente el nuevo artículo 9 bis y el inciso adicional al numeral 2 del artículo 19, que establecen que no se considerará arbitrario los distintos regímenes carcelarios decretados para miembros del crimen organizado. Si esos criterios se fijan en la Constitución, advirtió, se abre una puerta peligrosa.
No podemos establecer excepciones que son de carácter legal en la Constitución, solo porque temamos que el Tribunal Constitucional lo declare inconstitucional, argumentó Ramírez. En su análisis, esa práctica fue la que terminó por debilitar la Constitución de 1925, que se volvió incapaz de contener el debate político y no pudo frenar la reforma agraria. Recordó que primero el presidente Alessandri permitió diferir el pago de terrenos expropiados y luego Frei Montalva agregó excepciones para predios de cierto valor.
El diputado también comparó esa lógica con los retiros de fondos de pensiones, que mediante una norma transitoria permitieron algo que la Constitución prohibía por ser de iniciativa exclusiva del Presidente. Si hoy decimos que no se considerará arbitrario los regímenes penitenciarios, qué impediría que mañana la izquierda declare en la Constitución que no se considerará expropiación la nacionalización de los fondos de pensiones, planteó.
FORTALECER LA CARTA MAGNA
Frente a ese escenario, Ramírez propone un camino inverso: fortalecer la Constitución. El presidente de la UDI aboga por volver a subir los quórums de reforma a los niveles anteriores, con exigencias de cuatro séptimos, tres quintos y dos tercios según la norma de que se trate. Establecer excepciones legales en la Constitución la transforma en una norma como cualquier otra, que puede ser cambiada gobierno a gobierno, explicó.
Consultado sobre si esa postura contradice el rechazo de su sector a los procesos constituyentes, Ramírez lo negó. Sostuvo que los cambios acotados que defiende la UDI no son inconsistentes con la posición contraria a las convenciones que la ciudadanía desechó en dos oportunidades.
Sobre el fallo del Tribunal Constitucional que declaró inconstitucional la iniciativa de Escuelas Protegidas, y que motivó parte de las propuestas, el diputado lo calificó como un mal fallo. Sin embargo, insistió en que la respuesta no puede ser modificar la Constitución por temor al TC. Lo que corresponde, dijo, es establecer las normas en la ley, argumentar bien su constitucionalidad y, si el caso llega al tribunal, ganarlo allí. No es argumento suficiente tener la razón para debilitar la Constitución, enfatizó.
EVALUACIÓN DE LA SEMANA
Pese a las diferencias con el gobierno en materia constitucional, Ramírez hizo un balance positivo de la semana. Destacó el fallo del TC que ratificó la invariabilidad de la megarreforma, el avance de la agenda de seguridad en el Congreso y el traslado de reos a la cárcel de Talca. Las señales son positivas y a la población le queda claro que la mano va a cambiar, afirmó.
Respecto de las descoordinaciones en el gabinete, que incluyeron la salida de Duco y las dudas en torno al requerimiento ingresado al TC, el diputado restó dramatismo. Aseguró que se trata de un problema de comunicación interna y no de diseño de vocería. Según dijo, los protocolos internos ya fueron corregidos: los ministros deben comunicar todo a la Secretaría General de Gobierno, que decidirá qué se informa a través de la vocería.
RUIDOS INTERNOS
La entrevista también abordó las tensiones dentro de la UDI. Ramírez calificó como inadecuadas las declaraciones de Pablo Longueira contra María José Hoffmann, pero se mostró tranquilo por la aclaración de Jorge Alessandri, a quien espera como próximo presidente del partido, de que no habrá vetos en su directiva ni en el ejercicio de sus funciones.
Sobre la gestión del ministro Secretario General de la Presidencia, destacó que la Segpres ha hecho un gran trabajo porque en el Congreso se han ganado todas las votaciones. Cuando termine el gobierno nadie se va a acordar del ruido, pero las leyes que se hayan aprobado van a quedar, sentenció.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
