La decisión del gobierno de reorientar las becas del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico, Fondecyt, hacia las ciencias y la tecnología provocó un fuerte rechazo en el mundo académico. La historiadora Lucía Santa Cruz acusó al Ejecutivo de sobrevalorar la ciencia y la técnica y de adoptar una mirada cortoplacista.
El cambio, anunciado hace una semana, fija diez áreas estratégicas prioritarias que concentrarán el 70 por ciento de los recursos. La ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, explicó que entre ellas están ciencia, minería, inteligencia artificial, ingeniería y astronomía. Las humanidades y las ciencias sociales quedaron postergadas, lo que generó malestar entre rectores e intelectuales.
LA POLÉMICA POR LAS BECAS
El Consejo de Rectores envió una carta a la ministra en la que advierte que la resolución transmite una señal que no refleja el carácter integral del conocimiento ni el aporte de las disciplinas humanistas para enfrentar desafíos sociales, culturales y democráticos.
La rectora de la Universidad de Chile, Alejandra Mizala, subrayó que, con la incorporación de la inteligencia artificial, es aún más necesario fortalecer las humanidades y las ciencias sociales. El Presidente José Antonio Kast justificó el cambio apelando a la escasez de recursos: «Los recursos son escasos y las necesidades, infinitas».
También intervinieron el rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, quien habló del menosprecio por las humanidades, y el académico de la Universidad de los Andes, Daniel Mansuy.
LA POSICIÓN DE LUCÍA SANTA CRUZ
Santa Cruz, que votó por Kast en segunda vuelta, dijo que la resolución la sorprendió y la rechaza. «Me parece un error», afirmó. En su opinión, en una era de cambios cada vez más veloces e impredecibles es imposible determinar qué habilidades serán necesarias para los trabajos del futuro.
Con la inteligencia artificial, sostuvo, se requerirá cultivar con mayor potencia las habilidades intelectuales, creativas y esencialmente humanas, así como la capacidad de reflexionar críticamente ante el exceso de información que nos inunda. El espíritu crítico, agregó, se desarrolla en disciplinas que no tienen respuestas objetivas únicas, como las humanidades y las ciencias sociales.
También advirtió que las fronteras entre la ciencia y el humanismo son cada vez más difusas. La ciencia exige una reflexión ética propia de la filosofía; la filosofía requiere conceptos de la física, y la economía se beneficia de la biología evolutiva y la neurociencia.
Consultada por el argumento del Presidente Kast, dijo que el país necesita crecer para superar la pobreza, pero calificó la medida como una mirada de corto plazo. «El ser humano es un ente complejo que requiere satisfacer otras necesidades, además de las materiales», señaló. El concepto de desarrollo, insistió, no es meramente económico.
Compartió el análisis de Carlos Peña, quien escribió que devaluar las humanidades hace de la política un puro policy making. Le preocupa que la tecnología convierta a la humanidad en una masa homogénea, sin diversidad ni originalidad.
Sobre un eventual desdén del gobierno, dijo: «Me parece evidente». En una emergencia económica se entiende impulsar la tecnología, pero la decisión depende de la concepción de desarrollo. No cree que la medida se revierta, aunque espera que el debate ayude a valorar las humanidades.
HUMANIDADES Y DEMOCRACIA
En mayo de 2025, Santa Cruz fue distinguida como miembro académico honorario de la Universidad Adolfo Ibáñez. En su discurso citó a la filósofa Martha Nussbaum y destacó que la historia, la filosofía y la literatura inspiran la cultura democrática. Además dijo que la palabra humanista se asocia a conceptos como compasión, benevolencia, clemencia, bondad, tolerancia y comprensión del otro.
Ahora, preguntada por el aporte de las humanidades a la libertad, señaló que la literatura permite entender la naturaleza humana y la historia distinguir entre lo accesorio y lo central. La capacidad de dolerse e identificarse con el otro, explicó, es lo que lleva a considerarlo un igual, con iguales derechos, y esa es la base de una cultura democrática.
También criticó a las élites chilenas, que leen muy poco y no se interesan por los conceptos. Sostuvo que los dilemas actuales exigen una reflexión crítica y bien fundada que no puede resolverse sin recurso a las humanidades. Consultada por la afirmación de Daniel Mansuy sobre la derecha y el pensamiento, respondió: «Desgraciadamente, tiene mucho de verdad».
RECURSOS Y AUTOCRÍTICA
Sobre el 61,3 por ciento de las becas que históricamente han recibido las humanidades, dijo que los recursos no deben distribuirse por cuoteo, sino por la calidad de cada proyecto.
También reconoció una devaluación de las humanidades en universidades norteamericanas e inglesas por una mentalidad censuradora. A su juicio, no pueden existir temas vedados ni cancelaciones, porque la libertad de expresión es un derecho humano esencial.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
