
El retorno del Tedeum Evangélico a la Catedral Evangélica de Chile marcó la edición de este año del Servicio Nacional de Acción de Gracias. Después de seis años de celebraciones itinerantes en la Región Metropolitana, las Iglesias Evangélicas de Chile volvieron a su sede histórica y a su templo emblemático para una ceremonia litúrgica de carácter republicano, en la que se pide por las autoridades y por el pueblo del país.
La cita congregó a los tres poderes del Estado, junto con representantes de las Fuerzas Armadas y de las fuerzas de orden y seguridad. Por el Senado asistió su presidente subrogante, Iván Moreira, quien concurrió en representación de la corporación, en tanto que el presidente de la República, José Antonio Cast, participó en la ceremonia. El detalle de la jornada forma parte de la programación de TV Senado, disponible en senado.cl y en su canal oficial de YouTube, TV Senado Chile.
UN LLAMADO A NO CLAUDICAR
Quienes intervinieron durante la liturgia describieron un panorama que, admitieron, puede empujar al desánimo y al decaimiento frente a situaciones complejas. Se aludió a una crisis económica severa, que golpea el bolsillo de los hogares más vulnerables, y a una inseguridad ciudadana que, se sostuvo, ha ido ocupando los espacios públicos. Ante ese diagnóstico, la exhortación fue a no dejarse vencer por el desaliento.
Las reflexiones también abordaron el cambio de gobierno. Se planteó que el relevo de las autoridades no debería quedarse en un simple traspaso de mandos humanos, sino aspirar a una transformación interior de cada chileno, orientada a la integridad, el esfuerzo y la fe. En esa misma línea se expresó la convicción de que la prosperidad del país va unida al respaldo divino y que la fe permite confiar en que Dios hace lo imposible.
Junto con lo anterior, se subrayó que Chile necesita la fe hoy más que nunca y se afirmó un compromiso con la unidad y con la reconstrucción del país en las necesidades que presenta. Se agregó que el alma y la dimensión espiritual se alimentan de la palabra de Dios.
La oración se elevó bajo el lema Preste oídos. En ella se pidió fortaleza para la nación y sabiduría para quienes ejercen la autoridad, con un propósito explicitado durante el oficio: dejar atrás lo que en la propia liturgia se describió como el paradigma de lo imposible frente a las crisis que hoy afectan al país.
UNA TRADICIÓN DE APORTE PÚBLICO
A lo largo de su historia, el mundo evangélico chileno ha sido destacado por su aporte a la educación y a la alfabetización popular, y por su participación en la consolidación de un Estado laico, a partir de su respaldo a la libertad de conciencia y al pluralismo religioso. En ese recorrido, la ley de culto aparece como el hito que otorgó reconocimiento jurídico a las iglesias evangélicas y afianzó la igualdad ante la ley.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.








