
La brecha entre el miedo al delito y la victimización efectiva pasó de nueve puntos porcentuales en 2009-2010 a 31 puntos en 2025. Ese es el eje del informe 2026 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), titulado «El miedo al delito en Chile», presentado en una actividad que reunió a representantes de los altos mandos de Carabineros y de la PDI, junto a la subsecretaria de Seguridad Pública, Pilar Giannini, y a la representante residente del organismo en Chile, Georgiana Braga-Orillard.
El documento analiza cómo la percepción de inseguridad condiciona la vida cotidiana y el desarrollo humano, incluso más allá de los niveles efectivos de victimización. Es decir, el temor no se explica únicamente por haber sufrido un delito.
LAS CIFRAS DEL TEMOR
La proporción de personas que considera probable ser víctima de un delito en sus actividades habituales aumentó de un 42% en 2021 a un 53% en 2025. La magnitud del fenómeno se refleja además en la comparación internacional: según el Gallup Global Safety Report 2025, un 73% de las personas a nivel mundial declara sentirse segura caminando sola de noche, mientras que en Chile esa proporción llega solo al 39%.
EL MIEDO COMO FRENO AL DESARROLLO
Durante su discurso, Braga-Orillard planteó que el temor tiene un carácter complejo y multicausal. «El miedo al delito es entonces una experiencia compleja y multicausal. Por ello, prevenir, controlar y sancionar el delito, si bien es imprescindible, no es suficiente para reducir el temor. Y algunas veces incluso pueden aumentarlo. Necesitamos entonces de políticas que aborden sus causas específicas y reconozcan sus distintas formas de expresión», señaló.
La representante agregó que el temor tiene consecuencias que trascienden la seguridad y afectan las posibilidades de desarrollo de las comunidades. «El miedo es un freno al desarrollo», manifestó, y explicó que el índice de desarrollo humano comunal ajustado por miedo permitió confirmar que «el temor al delito pone un techo invisible para el desarrollo humano de las comunas».
Según el informe, el miedo no depende exclusivamente de haber sido víctima de un delito. También inciden las condiciones del entorno barrial, la percepción de desorden y violencia, el deterioro de los espacios públicos, la circulación de noticias sobre hechos delictivos y la evaluación que las personas hacen de la respuesta institucional. Entre sus consecuencias menciona restricciones en el uso de la ciudad, aislamiento y pérdida de autonomía, con impactos diferenciados según género, edad y territorio.
LA LECTURA DESDE EL GOBIERNO
La subsecretaria Giannini destacó los efectos del temor en la convivencia y en el ejercicio de las libertades. «El miedo al delito no es una abstracción. Cuando el miedo se instala, las personas ceden espacio público, ceden confianza y ceden libertad. Y la seguridad, y lo decimos con mucha convicción, no es solo la ausencia del delito, es la posibilidad de vivir sin miedo», expresó.
Sostuvo además que un país puede mejorar sus estadísticas delictivas y, aun así, «seguir perdiendo el bien común si no se hace cargo del temor». Valoró que el informe aborde el miedo como «un problema público con dinámica propia, que exige políticas públicas específicas».
LA ESTRATEGIA EN PREPARACIÓN
La autoridad adelantó que, tras el Plan Nacional de Seguridad Pública de 2025 elaborado en la administración del expresidente Gabriel Boric, el Gobierno trabaja ahora en una estrategia del Sistema de Seguridad Pública que será presentada próximamente ante el Consejo Nacional de Seguridad Pública y Prevención del Delito.
Según detalló, contempla 32 líneas de acción priorizadas, con indicadores, metas, responsables y plazos verificables. Entre sus ámbitos de trabajo mencionó un sistema integrado de información para la toma de decisiones, el control del crimen organizado, la modernización de la persecución penal y la reinserción mediante programas diferenciados según el perfil de las personas condenadas.
REVISIÓN DE DOS DÉCADAS Y MEDIA
El análisis del PNUD sobre las políticas públicas de los últimos 25 años advierte que el miedo al delito fue perdiendo su carácter multidimensional y quedó progresivamente subordinado a objetivos de reducción del delito, prevención de la violencia y gestión de la seguridad. El organismo plantea que las respuestas deben ir más allá del control y la sanción, incorporando medidas para recuperar espacios públicos, fortalecer la cohesión social y la presencia institucional en los territorios, junto con intervenciones diferenciadas y sostenidas en el tiempo.
APLICABILIDAD PARA ABOGADOS
Para quienes litigan o asesoran en materias de seguridad, persecución penal y política criminal, el informe desplaza el foco desde la victimización efectiva hacia la evaluación que la ciudadanía hace de la respuesta institucional, factor que el documento incluye entre las fuentes del temor. En paralelo, la estrategia anunciada por la subsecretaria Giannini fija un itinerario concreto: será presentada ante el Consejo Nacional de Seguridad Pública y Prevención del Delito y contempla 32 líneas de acción con indicadores, metas, responsables y plazos verificables, entre ellas la modernización de la persecución penal y la reinserción con programas diferenciados según el perfil de las personas condenadas.
En nuestra lectura, el aporte del informe está en separar dos planos que suelen confundirse: la victimización efectiva y el temor que condiciona la vida cotidiana. Parecería prudente que la estrategia que se presentará ante el Consejo Nacional de Seguridad Pública y Prevención del Delito recoja esa distinción en sus indicadores y metas verificables.
Fuente: radio.uchile.cl
Documento original: https://radio.uchile.cl/2026/11/05/pnud-advierte-que-el-miedo-al-delito-crece-en-chile-y-limita-el-uso-de-espacios-publicos/
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.








