El oficialismo chileno atraviesa un nuevo episodio de tensión interna a medida que la agenda legislativa del gobierno del Presidente José Antonio Kast se acerca a su fase final. Mientras La Moneda busca concentrar sus esfuerzos en seguridad y empleo, el Partido Republicano ha impulsado una serie de iniciativas que han desviado el debate público hacia temas valóricos y de propiedad estatal, generando malestar en sus socios de coalición. Renovación Nacional (RN) y la UDI han manifestado su preocupación por lo que consideran una falta de coordinación y un riesgo para el relato gubernamental.
LA FRAGMENTACIÓN DEL RELATO OFICIALISTA
El Partido Republicano, junto a otros sectores de la derecha, ha puesto sobre la mesa propuestas como la privatización de Codelco, la promoción del proyecto conocido como «escucha su corazón», el indulto a uniformados condenados durante el estallido social, la reducción del número de diputados, la eliminación del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) y la sanción penal para la venta de misoprostol. Estas iniciativas han capturado la atención mediática en un momento en que el gobierno está por concluir la tramitación de su megarreforma y busca centrarse en la reconstrucción de zonas afectadas por el sistema frontal.
En Renovación Nacional, la conducción de Andrea Balladares ha seguido con inquietud esta conducta. Al interior de la comisión política del partido se repite la idea de que los republicanos no comprenden que gobernar implica alinearse con las prioridades de La Moneda. La preocupación se ha instalado como un tema recurrente entre los integrantes de la directiva.
PREOCUPACIÓN EN RN Y UDI
En la UDI, la postura es similar. La jefa y el subjefe de la bancada de diputados, Flor Weisse y Sergio Bobdailla, enviaron una carta al presidente de los republicanos, Arturo Squella, para alertar sobre la distracción que generan estas propuestas. En la misiva, los parlamentarios señalaron que observan con absoluta preocupación cómo parte importante del debate público se ha concentrado en iniciativas que escapan de las urgencias ciudadanas, como la privatización de Codelco o la sanción penal por venta ilegal de misotrol. Agregaron que, más allá de las opiniones legítimas, instalar estos temas en el momento actual significaría un costo que no están dispuestos a pagar.
El diputado Eduardo Cretton, también de la UDI, planteó en una entrevista con La Tercera que si el gobierno quiere tener éxito, debe centrar el esfuerzo en aquello que une al sector, especialmente en hacerse cargo de la emergencia. Destacó la necesidad de una mayor coordinación para no perder el norte de lo que llevó a la coalición al poder.
DIVISIONES CRUZADAS Y CRÍTICAS MUTUAS
Sin embargo, desde otros sectores del oficialismo se señala que tanto RN como la UDI también se han desviado de la agenda gubernamental. Por ejemplo, el partido liderado por Balladares fue el principal impulsor de la reforma para elevar los requisitos de las acusaciones constitucionales, un tema que no estaba en el programa del gobierno. Además, diputados de la UDI, junto a los libertarios, entregaron una carta al ministro de Justicia, Fernando Rabat, solicitando el cierre del INDH, una medida que no está en los planes del Ejecutivo, que apuesta por reformar la organización.
La UDI también presentó la «Agenda Mártires de Chile», que busca fortalecer el apoyo a las familias de carabineros fallecidos, y prepara una propuesta de acompañamiento para mujeres que deseen abortar bajo las causales vigentes. Estas iniciativas, aunque alineadas con ciertos sectores, no forman parte del núcleo de prioridades definido por La Moneda.
En Chile Vamos, algunas voces defienden la posibilidad de avanzar en temas ideológicos sin descuidar las urgencias. El diputado Eduardo Durán sostuvo que la agenda valórica no compite con las necesidades del país y que cada partido tiene derecho a impulsar sus temas relevantes, aunque reconoció que es el gobierno el que impone el ritmo legislativo.
FALTA DE CONDUCCIÓN POLÍTICA
En medio de este escenario, al interior del oficialismo surge una crítica recurrente: la falta de un vocero claro. Tras la salida de Mara Sedini del gobierno, el Presidente Kast optó por que el titular de Interior, Claudio Alvarado, asumiera ambas carteras, pero en la práctica no ha actuado como un portavoz activo. La vicepresidenta de la UDI, María José Hoffmann, planteó en radio Agricultura la necesidad de repensar la figura de un ministro vocero, especialmente en un sector que reconoce tener un talón de Aquiles en comunicaciones.
Más allá de la ausencia de un vocero, la preocupación se centra en la falta de conducción política para aunar un relato coherente en materias clave. Por ejemplo, en la respuesta a la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos, el canciller Francisco Pérez Mackenna intentó contener la situación, mientras que los ministros de Defensa, Fernando Barros, y de Agricultura, Jaime Campos, emitieron duras críticas. El embajador estadounidense en Chile, Brandon Judd, señaló en radio Biobío que comentarios provocativos de ministros no involucrados en la negociación pueden socavar la habilidad de sus colegas.
Un escenario similar se repitió con el proyecto «Escucha su corazón», donde el ministro José García Ruminot abrió la puerta al diálogo con los libertarios, mientras otros secretarios de Estado evitaron involucrarse. Lo mismo ocurrió con la privatización de Codelco, donde también hubo matices entre ministros.
PESE A LOS INTENTOS DE COORDINACIÓN
Los partidos del oficialismo reconocen que han habido avances en la coordinación con el Ejecutivo, como las reuniones que el Presidente Kast instaló con los presidentes de partido tras la fallida acusación constitucional contra Nicolás Grau. Sin embargo, agregan que falta aceitar ese trabajo. En La Moneda intentan desdramatizar el escenario y confían en que, una vez despachada la megarreforma y con otros proyectos en curso, el mapa se ordenará.
Sobre las iniciativas impulsadas por parlamentarios oficialistas, como la privatización de Codelco o la eliminación del INDH, en Palacio bajan el perfil. Recalcan que se trata de propuestas del Congreso y no de prioridades del gobierno, cuyo foco sigue siendo seguridad, reactivación económica y reconstrucción. Respecto a Codelco, la prioridad es ordenar la gestión de la empresa estatal antes de discutir cambios en su propiedad, y enfatizan que no fue parte del programa de Kast.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
