
Malvinas: la disputa entre Argentina y el Reino Unido que vuelve a poner a Chile en el centro de la tensión
La disputa entre Argentina y el Reino Unido por las islas Falklands/Malvinas continúa generando repercusiones en Chile. El restablecimiento de una ruta marítima entre Punta Arenas y el archipiélago despertó cuestionamientos en el país trasandino y abrió un nuevo frente de tensión diplomática.
La controversia ya no gira exclusivamente en torno a la soberanía de las islas, sino también al control de sus recursos naturales, las rutas de abastecimiento y la participación económica de terceros países, entre ellos Chile.
LA OFENSIVA ARGENTINA CONTRA EL PROYECTO SEA LION
El gobierno argentino de Javier Milei intensificó durante las últimas semanas su ofensiva contra el proyecto petrolero británico-israelí Sea Lion, mientras Londres defendió la legalidad de las operaciones y anunció medidas para proteger a las empresas involucradas.
El martes 13 de octubre, Argentina acudió al Tribunal Internacional del Derecho del Mar para solicitar medidas provisionales que permitan detener las actividades de explotación de hidrocarburos autorizadas por las autoridades británicas.
El proyecto Sea Lion, valorado en 2.200 millones de dólares, está a cargo de la israelí Navitas Petroleum, que controla el 65 por ciento del proyecto, y de la británica Rockhopper Exploration, que conserva el 35 por ciento restante y participó en el descubrimiento original de los yacimientos. Se encuentra a unos 220 kilómetros al norte del archipiélago y contempla iniciar la extracción de petróleo desde 2028.
Buenos Aires considera que estas operaciones vulneran sus derechos soberanos sobre la plataforma continental, mientras el Reino Unido sostiene que las actividades cuentan con autorización legítima.
La estrategia argentina, sin embargo, va más allá de las reclamaciones diplomáticas. Durante septiembre, su cancillería informó que había enviado advertencias a casi 180 personas y empresas de 30 países, además de iniciar 60 procedimientos administrativos y presentar denuncias penales contra 10 compañías y sus directivos. Esas presiones tuvieron un resultado concreto el 2 de octubre, cuando la estadounidense Halliburton confirmó que ninguna de sus filiales prestaría servicios al proyecto Sea Lion.
La respuesta británica tampoco se hizo esperar. Londres anunció que prepara instrumentos jurídicos para impedir que sus empresas deban cumplir sanciones argentinas de alcance extraterritorial. Además, según informó The Guardian, el gobierno británico solicitó a Interpol rechazar las peticiones de detención relacionadas con el proyecto petrolero, por considerar que tienen motivaciones políticas. A esto se sumaron ejercicios militares británicos en el archipiélago.
EL BUQUE DANSTAR Y LAS ADVERTENCIAS DESDE CHILE
El próximo viaje del buque Danstar, de bandera chilena y perteneciente a la empresa Naviera Easter Island, que busca establecer una conexión comercial entre Punta Arenas y las Malvinas, generó resquemores al otro lado de la cordillera. La polémica aumentó luego de que una investigación de BiobíoChile revelara advertencias de fuentes de inteligencia chilenas sobre un posible incidente diplomático o militar con el país vecino hacia finales de año.
A lo anterior se sumaron las declaraciones del presidente de la Liga Naval Argentina, quien planteó ante parlamentarios de su país que incluso debía evaluarse la detención del buque chileno. Su argumento fue que la embarcación podría transportar suministros destinados al proyecto Sea Lion, una acusación que hasta ahora no cuenta con confirmación pública. Desde las islas, la subdirectora de desarrollo económico, Louise Ellis, aseguró que el Danstar transportará alimentos, materiales de construcción y otros productos de consumo para la población local.
En Chile, el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, defendió la posibilidad de desarrollar estas actividades comerciales, siempre dentro de la legislación vigente. El secretario de Estado señaló que el Gobierno debe resguardar la soberanía nacional, pero aclaró que se trata de un negocio privado. «Es un acuerdo, es un negocio entre privados, vamos a dejar que eso siga operando en esa línea», declaró, y agregó que corresponde al Ejecutivo garantizar el cumplimiento de las leyes.
En la escalada de tensión también estuvo involucrado el ministro de Defensa, Fernando Barros, quien defendió la necesidad de respetar los intereses de los habitantes de las islas. Sus declaraciones provocaron cuestionamientos en Argentina, donde algunos sectores las interpretaron como un respaldo a la posición británica sobre la autodeterminación del archipiélago. Posteriormente, el Gobierno chileno aclaró que la conducción de la política exterior corresponde al Presidente y a Cancillería. Barros también descartó contar con antecedentes que justificaran una escolta militar para el Danstar.
LA RESPUESTA DE BUENOS AIRES
Desde Buenos Aires, el canciller Pablo Quirno buscó reducir las tensiones. En una entrevista con el canal argentino A24, descartó la posibilidad de interceptar el buque y explicó que Argentina no pretende impedir el comercio chileno con las islas. Lo que busca, según señaló, es evitar que Chile participe en las actividades logísticas vinculadas con la explotación de recursos naturales que Buenos Aires considera propios.
Quirno también cuestionó a quienes, a su juicio, intentan deteriorar las relaciones bilaterales. El ministro aseguró que existen «ciertos sectores chilenos que están tratando de hacernos pelear», además de otros actores interesados en perjudicar el acercamiento entre ambos gobiernos. No obstante, destacó que el actual gobierno argentino mantiene una excelente relación con el presidente José Antonio Kast y su administración, y sostuvo que existe una oportunidad histórica de cooperación.
OTROS FRENTES QUE SUMAN TENSIÓN
Hay otros acontecimientos que se suman a este escenario. El Reino Unido anunció que realizará conmemoraciones durante 2027, cuando se cumplan 45 años de la guerra de Malvinas, para homenajear a los militares británicos que participaron en el conflicto. Paralelamente, Londres confirmó que el patrullero HMS Medway opera actualmente en el Atlántico Sur y que los aviones de combate Typhoon estacionados en las islas serán reemplazados por modelos de segunda generación durante el próximo año.
En paralelo, el embajador británico en Chile, David Concar, llegó el 13 de octubre a Punta Arenas, en una visita oficialmente centrada en la cooperación científica antártica. Su presencia coincide con los esfuerzos de las autoridades de Magallanes por fortalecer los vínculos económicos con las islas en disputa.
El alcalde Claudio Radonich ya había destacado las oportunidades para convertir a Punta Arenas en un importante centro de abastecimiento del archipiélago, mientras la Cámara de Diputados chilena aprobó siete resoluciones que emplazan al Gobierno a defender los intereses nacionales. Desde Argentina, el diputado peronista Guillermo Michel respondió con una iniciativa para retirar beneficios fiscales a empresas chilenas.
Un último elemento podría agregar nuevas sensibilidades a esta relación. La compañía británica Babcock International manifestó su interés en establecer una alianza estratégica con la Armada de Chile para desarrollar capacidades de construcción local de la fragata Arrowhead 140. La propuesta contempla transferencia tecnológica y participación de astilleros y maestranzas de la Armada, además de la industria naval nacional. Según explicó al diario El Mercurio de Valparaíso su director ejecutivo, sir Nick Hine, las conversaciones se desarrollan entre ambos gobiernos, sus armadas y representantes industriales.
Aunque estas conversaciones todavía se encuentran en una etapa inicial, la iniciativa coincide con la Política Nacional de Construcción Naval de Chile para el período 2025-2040. No existe evidencia de que esta propuesta esté directamente relacionada con la controversia de Malvinas, pero constituye otro acercamiento estratégico entre Santiago y Londres en un momento de sensibilidad diplomática para Argentina.
Así, una confrontación inicialmente centrada en las inversiones petroleras se extendió hacia el transporte marítimo, el comercio regional y las relaciones de defensa, en una controversia que vuelve a situar a Chile ante el desafío de resguardar sus intereses económicos y estratégicos sin deteriorar las relaciones con sus vecinos.
Fuente: radio.uchile.cl
Documento original: https://radio.uchile.cl/2026/10/14/la-disputa-por-malvinas-escala-y-abre-nuevos-frentes-de-tension-para-chile/
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.












