
LOS ENCUENTROS SECRETOS QUE DESTRABARON LA MEGARREFORMA
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, se sentó a la mesa de un senador de la oposición para destrabar la megarreforma económica del gobierno de José Antonio Kast. Esa escena, ocurrida en la casa del senador Rodolfo Carter, es uno de los episodios no contados de una tramitación que culminó esta semana con la votación a favor del informe de la comisión mixta, un triunfo legislativo para La Moneda.
La iniciativa, calificada por la oposición como la madre de todas las batallas, enfrentó un trámite complejo en el Senado y obligó al Ejecutivo a tejer alianzas con sectores que públicamente se mostraban contrarios al proyecto. En ese escenario, las relaciones personales y las reuniones fuera del Congreso fueron tan determinantes como los debates en el hemiciclo.
LAS VOCES CLAVES DE LA OPOSICIÓN
Desde el inicio de la tramitación, dos nombres se proyectaron como interlocutores naturales para La Moneda en la oposición: los senadores Pedro Araya (PPD) y Paulina Vodanovic (PS). Ambos empujaron públicamente, en una primera etapa, entendimientos con el Ejecutivo, a contrapelo de la decisión mayoritaria de su sector.
En la derecha lo entendieron así e intentaron jugar un rol en el acercamiento. La estrategia incluyó gestos de confianza que se extendieron fuera de los pasillos del Congreso.
CENA EN CASA DE CARTER
Rodolfo Carter, exalcalde de La Florida electo en cupo del Partido Republicano, aprovechó su red de contactos. Con Araya mantiene una relación cercana desde hace años, por lo que un día, cuando el empedrado camino de la megarreforma recién comenzaba, invitó al senador por Antofagasta a su domicilio.
Esa jornada no fueron los únicos presentes. En la casa de Carter, además de Araya, hubo otro invitado especial: el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, padre del proyecto.
La idea, transmiten conocedores del encuentro, era que Araya y Quiroz se conocieran. Ese hito marcó el inicio de una relación política observada con recelo en el resto de la oposición.
EL PAPEL DE ARAYA
El senador del PPD terminó asumiendo un papel incómodo para la izquierda y la centroizquierda, con descuelgues en momentos de votaciones claves. Se abstuvo en la votación general de la iniciativa cuando esta pasó por el Senado el 24 de junio y fue protagonista de las negociaciones para bajar los años de la invariabilidad tributaria.
Este martes, en la misma línea, fue el único de su sector en votar a favor del informe de la comisión mixta del proyecto, con lo que se selló el éxito para La Moneda.
LA VISITA DE VODANOVIC
El senador del PPD no habría sido el único de la oposición en acudir a la casa de Rodolfo Carter durante la tramitación. En el oficialismo también apuntan a la presidenta del PS, Paulina Vodanovic, aunque ella descarta haber estado allí.
QUIROZ TAMBIÉN PUSO LA CASA
Carter no fue el único anfitrión. Como es habitual en política, muchos procesos claves se terminan resolviendo fuera de La Moneda o del Congreso, y la megarreforma no fue la excepción.
Uno de los episodios que recuerdan en el oficialismo ocurrió cuando el proyecto pasó de la Cámara al Senado. Por esos días, la presidenta de la Cámara Alta, Paulina Núñez (RN), le pidió un encuentro al ministro Jorge Quiroz.
El titular de Hacienda, empoderado tras sortear los embates de los diputados opositores, accedió y la recibió en su domicilio de Las Condes. Allí estuvieron unas dos horas y se dio luz verde a uno de los hitos de la megarreforma: Núñez, en calidad de presidenta del Senado, convocó a una mesa de trabajo que incluyó a La Moneda, los partidos oficialistas y las tiendas de la oposición.
Convencer a Quiroz de formar esa mesa no fue sencillo. El ministro es un reconocido pragmático, a quien no le incomoda sacar su proyecto emblema por un solo voto. Por esas fechas, a inicios de julio, además era defensor de una metodología de negociación con propuestas por escrito, más que de una mesa de conversación política.
LA POLÍTICA ES DE VALIENTES
Núñez y Quiroz fueron protagonistas de otro de los momentos claves de la tramitación. Ambos se reunieron en la oficina de la presidenta del Senado para recibir por primera vez a un actor distinto del PPD: el senador Ricardo Celis.
El parlamentario aceptó la invitación, a contrapelo de los diversos cuestionamientos que surgieron en la oposición, por esos días, contra quienes negociaran con Quiroz. La intención de Celis fue entregar la propuesta del PPD. Luego, una vez que se selló el acuerdo con el gobierno, y después de que Núñez le agradeciera acceder a un consenso, el legislador le transmitió: La política es de valientes.
Esa frase sigue presente en las conversaciones de la derecha. Celis y el PPD lograron incidir en bajar de 25 a 10 años la invariabilidad tributaria, pero después se bajaron de las tratativas con La Moneda, porque Quiroz incluyó en la tramitación la rebaja del impuesto corporativo al 22%, un ítem que no estaba considerado en las negociaciones.
El desenlace dejó en evidencia la fragmentación opositora y la capacidad del gobierno para capitalizar acuerdos puntuales. Las reuniones reservadas, las cenas y los gestos personales fueron piezas clave de una reforma que se decidió tanto en las salas como en los domicilios de sus protagonistas.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.














