En una audiencia solemne realizada el 17 de julio de 2026, el Pleno de la Corte Suprema otorgó el título de abogado a un nuevo grupo de licenciados en derecho. La ceremonia, transmitida a través del canal Poder Judicial Chile, no solo formalizó la investidura de los nuevos profesionales, sino que incluyó un discurso de la presidenta del máximo tribunal, Gloria Ana Chevesich, centrado en la responsabilidad ética de la abogacía y el legado del Estatuto de Roma.
JURAMENTO E INVESTIDURA LEGAL
De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 521 del Código Orgánico de Tribunales, la audiencia pública fue presidida por los ministros de la Corte Suprema. El secretario del tribunal tomó el juramento o promesa de rigor a los postulantes, quienes se comprometieron a desempeñar la profesión con lealtad y honradez. Tras la recepción del juramento, la presidenta Chevesich, invocando el artículo 522 del mismo cuerpo legal, declaró a los licenciados legalmente investidos con el título de abogada o abogado, extendiendo las felicitaciones de la Corte.
EL MENSAJE DE LA PRESIDENTA
En su intervención, la ministra presidenta recurrió a la película «Vencedores o Vencidos» para ilustrar el peligro de que el derecho se convierta en un instrumento del poder, separado de la justicia. Recordó que las mayores tragedias jurídicas no comenzaron en los campos de exterminio, sino cuando juristas renunciaron a la independencia de su juicio, aceptando que la ley podía desvincularse de la justicia.
Chevesich vinculó esta reflexión con la conmemoración del 28 aniversario de la adopción del Estatuto de Roma, ocurrida el 17 de julio de 1998. Destacó que dicho tratado, ratificado por Chile mediante la Ley 20.352, establece que los crímenes de trascendencia internacional no pueden quedar impunes. Sin embargo, enfatizó que el Estatuto descansa sobre el principio de complementariedad: la justicia internacional interviene solo cuando los sistemas nacionales no pueden o no quieren actuar. Así, el respeto por la dignidad humana depende, ante todo, del trabajo diario de jueces, fiscales, defensores y abogados.
ÉTICA PROFESIONAL Y COMPROMISO COTIDIANO
La presidenta subrayó que, aunque los nuevos abogados probablemente nunca comparezcan ante la Corte Penal Internacional, el Estatuto de Roma les recuerda que el derecho no puede ser un ejercicio técnico desprovisto de contenido ético. La ley exige siempre una lectura compatible con la dignidad de la persona humana. En la práctica cotidiana, los dilemas pueden estar alejados de genocidios o crímenes de lesa humanidad, pero exigirán independencia, honestidad intelectual y valentía moral. El compromiso con la justicia se manifiesta en cada escrito presentado con lealtad, en cada defensa ejercida con respeto al debido proceso, y en cada ocasión en que un abogado decide que el derecho debe servir a las personas.
Chevesich concluyó afirmando que el Estado de Derecho se preserva gracias a miles de decisiones silenciosas adoptadas cada día por profesionales que comprenden que la autoridad de la ley solo conserva su legitimidad cuando permanece inseparable de la justicia.
La ceremonia culminó con un aplauso a los nuevos abogados y abogadas, a quienes la presidenta deseó una trayectoria guiada por la independencia, la prudencia, la integridad y el servicio.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
