
Ética judicial, buen trato y nuevos frentes digitales: el seminario de la Corte de Coyhaique y la Academia Judicial
La Corte de Apelaciones de Coyhaique y la Academia Judicial organizaron un seminario titulado “Guía de buenas prácticas judiciales en temas éticos”, en el marco de los 39 años del tribunal de alzada. La convocatoria buscó abrir una reflexión sobre el quehacer jurisdiccional, el trato adecuado, la independencia de los jueces y los vínculos con los diversos actores del sistema de justicia.
La instancia se enmarcó, según se expuso, en una mirada que apunta a la excelencia judicial. El acento no está puesto únicamente en el dominio de las normas jurídicas y de los procedimientos, ni tampoco en la sola evitación de ámbitos disciplinarios, sino en la incorporación activa de una reflexión ética sobre lo que debería entenderse por un buen juez.
Ese desplazamiento tiene una consecuencia práctica que se subrayó en la actividad: mejorar la forma en que se atiende a quienes acuden a la justicia. Allí aparecen el buen trato, la gestión de redes sociales y otras áreas que hoy se consideran relevantes, entre ellas el manejo de la inteligencia artificial, materia que se describió como muy instalada en la discusión actual.
En el seminario se planteó que la labor de un juez ya no se mide solo por lo que ocurre dentro del tribunal. Importa también cómo se relaciona con el ecosistema de justicia en su conjunto, cómo se vincula con quienes acuden al sistema, cómo lo hace con los abogados y cómo se relaciona con sus propios pares. Esa dimensión relacional fue presentada como parte constitutiva del ejercicio de la función y no como un añadido accesorio.
En la misma línea, se planteó una reflexión sobre el poder que implica juzgar. Se sostuvo que ese poder debe ejercerse con un trato cuidadoso e incluso con delicadeza, considerando que quienes concurren al Poder Judicial llegan con problemas y, de algún modo, con sus derechos lesionados. Por eso se subrayó que la respuesta jurisdiccional debe poner un énfasis especial en el cuidado y en la forma en que se trata a las personas.
El seminario también abordó el rol de las unidades de comunicación de los tribunales. Se las describió como un puente profesional y técnico que entrega un respaldo significativo a la labor judicial en su relación con la sociedad. Se reconoció, además, que los jueces no son expertos en comunicar y que su formación no está orientada a esa tarea, aunque la Academia Judicial provee ahora herramientas en ese terreno. Sobre ese punto se afirmó que el apoyo de los periodistas resulta esencial y que corresponde aprovecharlo.
El encuentro se enmarcó, además, en la difusión de la guía sobre buenas prácticas en materias éticas.
En nuestra lectura, llevar el buen trato, la relación con abogados y usuarios y el uso de redes sociales al terreno de la ética judicial parece un gesto relevante para quienes litigan, porque desplaza la conversación desde el plano exclusivamente disciplinario hacia el quehacer cotidiano de los tribunales. Sería prudente, a nuestro juicio, leer el material como una invitación a la reflexión y no como un catálogo cerrado de conductas exigibles.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.








