La subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, salió al paso de las dudas que rodean la negociación bilateral con Estados Unidos y entregó un mensaje de tranquilidad: la revisión del arancel del 12,5% aplicado a productos chilenos no comprometerá la soberanía del país ni alterará los acuerdos comerciales que Chile mantiene con otras naciones. La autoridad se refirió al tema mientras se desarrollaba en Chile la primera ronda de conversaciones con el representante estadounidense Jeffrey Goettman.
Las reuniones comenzaron el lunes de esta semana en la Cancillería y fueron lideradas por Estévez, quien ha sido la figura del Ejecutivo a cargo de este expediente. El objetivo central es ampliar el listado de mercancías nacionales que ingresan al mercado estadounidense con un arancel base de 0%, revirtiendo así la aplicación de un gravamen que afecta a una parte relevante de la oferta exportadora chilena.
La determinación de Washington impuso un arancel de 12,5% a los productos procedentes de Chile, una medida que encendió las alarmas en el sector productivo nacional. Para enfrentar este escenario, el gobierno chileno estructuró una defensa técnica basada en tres pilares, según explicó la propia subsecretaria en una entrevista con Radio Infinita.
El primero es la contraestacionalidad, es decir, la posibilidad de ofrecer productos propios de la temporada de verano cuando en el otro hemisferio es invierno. Esa ventaja permite abastecer mercados en momentos de menor oferta local y fue planteada como un argumento central para sostener el comercio bilateral.
El segundo pilar tiene que ver con la falta de producción propia en Estados Unidos para satisfacer su demanda interna. El caso más emblemático es el salmón chileno, un producto que no cuenta con suficiente oferta estadounidense y que depende del ingreso desde Chile.
El tercer argumento se refiere a la existencia de bienes cuya escasez podría provocar daños a la economía norteamericana. En esos casos, Chile sostiene que mantener su ingreso libre de aranceles resulta conveniente para el propio mercado estadounidense.
Con estos fundamentos, Chile busca que Estados Unidos exente aproximadamente 900 productos del pago del gravamen. Dentro de esa lista destacan las frutas frescas, el salmón, los vinos y los derivados de la madera, todos rubros de fuerte presencia en las exportaciones nacionales y con demanda consolidada en el mercado norteamericano.
Las negociaciones, sin embargo, no están cerradas. Según informó Pulso, un representante estadounidense deberá regresar a Chile en las próximas semanas para revisar la evidencia entregada por la parte chilena. Su misión será decidir si los productos quedan exentos o si se formula una nueva propuesta arancelaria. Frente a esa contraoferta, Chile podrá aceptar los términos o volver a sentarse a la mesa de negociación.
SOBERANÍA Y TRATADOS COMERCIALES
La subsecretaria también fue consultada sobre la posibilidad de que la contraoferta de Estados Unidos implique aceptar acuerdos que, en favor de las relaciones con ese país, perjudiquen las relaciones comerciales con otras naciones, comprometiendo la soberanía nacional. Sobre esto, descartó esa posibilidad y aseguró que “no hay ningún tema que pueda comprometer la soberanía nacional” ni que este acuerdo “pueda impactar en otros acuerdos comerciales que tenga Chile”.
EL CABLE CHINO QUEDA FUERA DE LA DISCUSIÓN
Un capítulo aparte en la entrevista fue el episodio del cable chino, que tensionó las relaciones internacionales de Chile a inicios de este año. Ante la consulta sobre si ese tema se abordó en las negociaciones arancelarias, Estévez fue tajante: no fue parte de las conversaciones desarrolladas en Cancillería.
La separación de ambos asuntos refuerza la idea de que la mesa bilateral está acotada a la revisión de los aranceles y a la búsqueda de un equilibrio en las condiciones de acceso al mercado estadounidense. Para el gobierno, se trata de un proceso técnico, con plazos definidos y con un objetivo claro: reducir el costo arancelario que hoy enfrentan los exportadores chilenos.
Mientras tanto, el gobierno mantiene el discurso de que la soberanía es intocable y de que los acuerdos comerciales vigentes seguirán su curso con independencia de esta negociación. El mensaje busca transmitir certezas al mundo jurídico y empresarial, que observa con atención los próximos pasos de una de las gestiones económicas más relevantes del año para el comercio exterior chileno.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
