
Punta Arenas y Puerto Stanley volverán a estar unidos por una ruta marítima comercial, y esa decisión, adoptada por privados, escaló en semanas hasta convertirse en un nuevo foco de tensión entre Chile y Argentina. El buque Danstar, de la empresa chilena Easter Island Naviera, cubrirá el trayecto por el Estrecho de Magallanes, mientras en Argentina voces influyentes plantean detenerlo y fuentes de inteligencia chilena advierten sobre un posible «evento crítico inminente» a fines de año.
EL ANUNCIO Y LA RUTA
El 3 de septiembre se dio a conocer la nueva conexión, fruto de un acuerdo entre Easter Island Naviera y la Corporación de Desarrollo de las Islas Falkland. La ruta funcionó más de un siglo y dejó de operar a comienzos de los años 2000 por razones económicas.
El Danstar tiene 72 metros de eslora y bandera chilena, y transportará contenedores y carga comercial. Según confirmó Luis Cisternas, gerente comercial de la naviera, el primer viaje se hará a más tardar a comienzos de diciembre, por el Estrecho de Magallanes y no por el paso Drake. El recorrido ronda los 900 kilómetros y tomará unos dos días y medio, frente a los 2.000 kilómetros que hoy exige el abastecimiento desde Montevideo. La empresa lo describe como un negocio entre privados para abastecer a una comunidad, similar a sus operaciones en Rapa Nui.
LA REACCIÓN ARGENTINA
El anuncio coincidió con la visita del presidente argentino Javier Milei a Chile, donde se reunió con José Antonio Kast; ese mismo día ambos gobiernos reafirmaron el respaldo chileno a la reclamación argentina de soberanía sobre las islas. Pese a ello, la Cancillería argentina llamó a respetar los acuerdos vigentes y anunció que monitoreará la situación.
Su titular, Pablo Quirno, endureció el discurso esta semana: reiteró el llamado al Reino Unido a negociar la soberanía del archipiélago, insistió en las sanciones contra empresas vinculadas al proyecto petrolero Sea Lion y advirtió que la postura de cada país sudamericano sobre las Malvinas determinará la profundidad de sus vínculos con Argentina.
EL TRASFONDO JURÍDICO
El Tratado de Límites de 1881 reconoció la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes y garantizó la libre navegación para todas las banderas, y el Tratado de Paz y Amistad de 1984 fijó obligaciones para Argentina de tránsito expedito hacia y desde el estrecho. Sobre ese marco se instalaron dos decretos argentinos: uno de 2010, que exige autorizaciones previas para ciertas navegaciones vinculadas con las Malvinas, y el 457 de 2021, firmado por Alberto Fernández, que incorporó referencias al estudio y control conjunto de espacios marítimos australes, cuestionadas en Chile.
Ese segundo decreto es el que el gobierno de Milei se comprometió a corregir, tras reconocer en marzo de 2025 que sus referencias al Estrecho de Magallanes eran un error. A comienzos de septiembre, el ministro de Defensa chileno, Fernando Barros, aseguró que el documento para derogarlo estaba listo y esperaba la firma del mandatario argentino. La firma no llegó durante su última visita, y el Presidente Kast descartó exigirle suscribirlo en territorio nacional.
LA ADVERTENCIA DE INTELIGENCIA
El 6 de octubre, ante comisiones de la Cámara de Diputados argentina, Fernando Claudio Morales, presidente de la Liga Naval Argentina y veterano de la Guerra de Malvinas, planteó la posibilidad de detener el buque. Afirmó que el Danstar zarparía el 10 de noviembre con carga logística para el proyecto Sea Lion y que, una vez fuera del estrecho, las autoridades argentinas deberán determinar si su tránsito constituye paso inocente. «El artículo 19 de la Convemar dice claramente que cualquier amenaza o puesta en riesgo de la soberanía nacional puede ser considerada tránsito no inocente, con lo cual el buque puede ser detenido», sostuvo.
Sus dichos cobraron peso el 8 de octubre, cuando una investigación periodística reveló que fuentes de inteligencia chilena advierten sobre un eventual evento crítico con Argentina hacia fines de año, por una posible interceptación del Danstar por la Prefectura Naval o la Armada argentina. El punto de mayor preocupación no estaría dentro del estrecho, sino tras su límite oriental, cuando la nave cruce las 12 millas de mar territorial argentino.
LA POSICIÓN CHILENA
El ministro Barros buscó bajar el perfil: dijo que no existen antecedentes que justifiquen medidas excepcionales y recordó que los tratados garantizan la libre navegación hacia y desde el estrecho. Distinta fue la postura del gobernador de Magallanes, Jorge Flies, quien expresó preocupación ante un posible incidente y llamó a Cancillería a actuar antes de que la situación se agrave.
La Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados impide, además, que un Estado invoque su legislación interna para incumplir obligaciones internacionales. A comienzos de septiembre, seis excomandantes en jefe de la Armada publicaron una carta en la que cuestionaron los decretos argentinos y recordaron las consecuencias de la disputa de 1978, cuando ambos países estuvieron al borde de un enfrentamiento militar por el conflicto del Beagle.
Hasta ahora Argentina no ha anunciado oficialmente prohibición alguna de tránsito contra el Danstar ni hay confirmación de una operación para interceptarlo. El caso vuelve a exponer las diferencias sobre soberanía, navegación y control de los espacios marítimos australes, y deja abierta la posibilidad de que una intervención contra una embarcación comercial chilena transforme una controversia jurídica y diplomática en una crisis bilateral de consecuencias mucho mayores.
Fuente: radio.uchile.cl
Documento original: https://radio.uchile.cl/2026/10/09/punta-arenas-malvinas-la-ruta-comercial-que-aumenta-las-tensiones-bilaterales-con-argentina/
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.












