
Los despachos de abogados que incorporan inteligencia artificial a su trabajo deberán revisar en qué casos necesitan el consentimiento de sus clientes y cómo facturan esas tareas. La advertencia proviene de la Law Society, que publicó una extensa nota de práctica con consideraciones para el ejercicio profesional, entre ellas la supervisión humana, la confidencialidad de los datos, el cobro por tiempo y hasta el impacto ambiental de la tecnología.
El documento insiste en un punto central: los solicitors siguen siendo responsables del trabajo que produce la inteligencia artificial. «You should apply an appropriate level of human involvement and safeguards to mitigate risk, for both business of law and practice of law use cases, based on the level of risk posed by the particular AI use», señala la nota.
CONTROL HUMANO Y SESGO DE AUTOMATIZACIÓN
La supervisión humana se vuelve «increasingly important» a medida que se emplean sistemas más autónomos, como los agentes de inteligencia artificial y la llamada IA agéntica. La nota advierte sobre el riesgo de sesgo de automatización, esto es, la tendencia de las personas a confiar en exceso en los resultados de sistemas automáticos o a subordinarse a ellos.
Frente a eso, el texto sugiere que «it may be helpful to treat AI outputs with the same level of professional scepticism and independent judgement that would be applied to work produced by a trainee or junior colleague».
La nota también aborda la eventual responsabilidad por no usar estas herramientas. En julio, el UK Jurisdiction Taskforce señaló que abogados y otros profesionales podrían ser demandados por negligencia si no emplean inteligencia artificial. La Law Society precisó que ello dependerá de si la regulación o las orientaciones de los organismos profesionales, o la evaluación de un tribunal, sugieren que un profesional razonable comparable debería haber utilizado IA en ese contexto.
Sobre ese punto, la corporación fue explícita: «There is no guidance from us or the SRA to declare instances in which solicitors should use AI, and none is planned at this time. We are not aware of any existing or planned positive duties for regulated solicitors or law firms to use AI in legal services.»
CONFIDENCIALIDAD Y CONSENTIMIENTO
Cuando la inteligencia artificial se usa «to interact with or provide information or advice to clients», los solicitors deben asegurarse de que los clientes entiendan en qué puntos de su asunto se utilizarán sistemas de IA.
La nota distingue supuestos. La divulgación específica o el consentimiento del cliente «may not be required» cuando la herramienta se destina a fines administrativos internos. Tampoco el uso dentro de los sistemas seguros de la propia firma, donde los datos no se emplean para entrenar un sistema de IA, «is not likely, of itself, to require informed consent». En esos casos, agrega, «the appropriate approach in those circumstances is likely to be transparency around use».
El estándar se eleva con datos identificables. «If you use identifiable client data in AI systems, you and your organisation must ensure that the use is lawful and consistent with your legal and regulatory obligations, including SRA regulations and wider data protection and other information-related obligations.» Y añade: «The use of client information that could breach confidentiality, including to train AI, is likely to require specific client consent. A client care letter or terms of engagement may be an appropriate place to address this.»
En la misma línea, los abogados podrían querer incentivar a sus clientes a declarar el uso propio de IA en su relación con el estudio.
HONORARIOS Y HORAS FACTURADAS
En materia de cobro, la Law Society fue precisa para quienes trabajan con tarifas por tiempo: «only time actually and properly spent may be recorded and billed. If AI is used in billing arrangements of this kind, you and your organisation should not bill for the time that a task would have taken had AI not been used».
Sí puede cobrarse el tiempo dedicado a operar «appropriately» el sistema, revisar y verificar sus resultados, hacer correcciones y «applying professional judgement may be charged where consistent with the client care letter». Cualquier cargo separado por IA o tecnología debe explicarse con claridad y acordarse por anticipado con el cliente: «It should not duplicate an amount already recovered through time-based rates or another fee.»
IMPACTO AMBIENTAL
El documento también se refiere al impacto ambiental de la IA, que puede provenir de los centros de datos que entrenan y ejecutan los sistemas, del agua consumida en los sistemas de refrigeración y del carbono incorporado en el hardware subyacente. Esos efectos «could sit in tension with the net zero commitments your firms, organisation or clients may have made». Por lo mismo, «your organisation and clients should be aware that use of AI may affect an organisation’s emissions, which in turn can carry legal and regulatory implications».
El presidente de la Law Society, Brett Dixon, resumió la postura: «Solicitors and law firms should choose their AI tools carefully and always check that legal work meets their professional standards. Over-reliance on AI systems may result in a catastrophic gap of future legal skills and knowledge.» Y agregó: «AI has enormous potential, but innovation cannot come at the expense of professional integrity or client protection. Solicitors do not need to be technology experts, but they do need to understand the risks.»
En nuestra lectura, el acento del documento en la transparencia y en la cuenta de horas parece una cautela razonable para un ejercicio profesional que todavía discute cómo cobrar el trabajo asistido por máquinas. A juicio de este medio, la nota podría leerse como un recordatorio de que las reglas de consentimiento y facturación avanzan a un ritmo distinto al de la adopción tecnológica.
Fuente: legalfutures.co.uk
Documento original: https://www.legalfutures.co.uk/latest-news/law-society-you-may-sometimes-need-client-consent-to-use-ai
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.







