
El 9 de octubre de 2026, la Corte Suprema celebró una audiencia pública en la que decenas de licenciadas y licenciados en derecho prestaron juramento o promesa y recibieron el título de abogada o abogado. La sesión se realizó con el pleno del tribunal reunido y fue encabezada por la presidenta del máximo tribunal, Gloria Ana Chévez y Ruiz, quien cerró el acto con un discurso sobre el encuentro entre culturas y el sentido de la profesión.
EL RITO Y SU BASE LEGAL
De acuerdo con el artículo 521 del Código Orgánico de Tribunales, la ceremonia tuvo por objeto otorgar el título profesional una vez cumplido el juramento o promesa de ejercer con lealtad y probidad. El secretario de la corte tomó la promesa, recibida por los ministros, y se invitó a los postulantes a levantarse y asumir el compromiso ante el pleno.
Cumplida la fórmula, el tribunal declaró legalmente investidos a los postulantes, de conformidad con el artículo 522 del mismo cuerpo normativo. Los ministros felicitaron a las nuevas abogadas y a los nuevos abogados y les desearon oportunidades de desarrollo en el plano personal y profesional.
LA PALABRA DE LA PRESIDENTA
La presidenta del tribunal centró su intervención en una de las finalidades del derecho: su capacidad de permitir que convivan personas y comunidades con historias, tradiciones y maneras distintas de entender el mundo. Señaló que la cercanía del 12 de octubre daba pie a esa reflexión, porque se trata de una fecha que recuerda la llegada de los europeos a América en 1492 y el inicio del contacto entre sociedades que, hasta ese momento, habían seguido caminos históricos separados.
Recordó que esa conmemoración ha recibido distintas denominaciones a lo largo del tiempo, desde el llamado descubrimiento de América hasta el día de la raza y, posteriormente, el encuentro de dos mundos. Añadió que octubre es también un mes en que se reconoce la diversidad de las raíces culturales, sobre todo a través de las manifestaciones y costumbres de los pueblos originarios.
Sobre ese proceso histórico, la presidenta advirtió que no fue simple ni estuvo exento de contradicciones. Explicó que dio lugar a intercambios que enriquecieron la cultura universal, pero también a guerras, dominaciones, despojos y padecimientos cuyas marcas perduran hasta hoy en las sociedades del continente, de donde emergieron nuevas identidades y formas de vida.
LA LECCIÓN DE LA ARAUCANA
La exposición se detuvo en La Araucana, de Alonso de Ercilla y Zúñiga, obra que a juicio de la presidenta recogió episodios significativos de esa historia y en la que el poeta, pese a escribir desde su condición de español y con las concepciones de su época, reconoció en quienes combatían a los conquistadores virtudes que la épica solía reservar a sus héroes, como el coraje, la inteligencia, la prudencia, el honor y el aprecio por la libertad.
Mencionó en especial el segundo canto del poema, que narra la junta de un grupo de caciques para decidir quién los guiaría. El encuentro se inicia en un ambiente de armonía, aunque las ambiciones y disputas personales pronto ponen en riesgo ese clima y lo acercan a la confrontación. En ese momento aparece Colo Colo, el de mayor edad, cuyo prestigio se apoya tanto en su experiencia y sabiduría como en su fuerza.
La presidenta recordó que ese personaje insta a los presentes a dejar de lado las pugnas y a no olvidar el deber que tienen con su comunidad, y les advierte que hasta el valor puede perderse si no lo acompañan la prudencia y la búsqueda del bien común. Destacó que el poeta ponga esas ideas en boca de un líder del pueblo que se oponía a la conquista, decisión que, a su juicio, implica admitir en el adversario una calidad moral e intelectual digna de consideración.
EL DERECHO COMO HERRAMIENTA DE CONVIVENCIA
La intervención conectó esa reflexión con el derecho, al que describió como una de las construcciones más valiosas de la humanidad para que puedan convivir quienes son distintos y para que los cambios sociales encuentren cauces pacíficos. Sostuvo que, ante los desacuerdos y tensiones que trae consigo la diversidad, el sistema jurídico dispone de normas e instituciones capaces de zanjar las diferencias sin recurrir a la imposición como criterio último.
Recordó, sin embargo, que el derecho no siempre ha estado a la altura de esa promesa y que en distintos momentos las leyes mismas avalaron la esclavitud, dejaron fuera de la vida política a sectores amplios de la población o establecieron un trato desigual entre hombres y mujeres. Añadió que los pueblos originarios del continente también sufrieron los efectos de sistemas jurídicos que ignoraron sus instituciones, sus costumbres y sus maneras de organizarse. Planteó entonces preguntas abiertas sobre cómo respetar tradiciones distintas, compatibilizar creencias y costumbres con reglas comunes y reconocer particularidades culturales sin renunciar a la igualdad ante la ley.
Al retomar la escena del poema, señaló que lo que da autoridad a Colo Colo es su aptitud para convencer, rasgo que consideró muy propio del quehacer jurídico. Recordó que la labor de las abogadas y los abogados se hace con palabras: en ellas se explican asuntos, se aconseja, se negocia, se defiende y se intenta persuadir. A través de la argumentación, añadió, intervienen en la solución de controversias y ayudan a que las determinaciones de las instituciones se sostengan en razones y no en el simple ejercicio del poder.
EL SENTIDO DE LA PROFESIÓN
La presidenta subrayó que el juramento recién prestado exige lealtad y honradez. Entendió la lealtad como fidelidad hacia las personas que confían en los abogados y hacia el sistema de justicia, y la honradez como la actitud de obrar correctamente aun en los momentos en que eso resulta costoso o poco conveniente. Añadió que las dos virtudes exigen reconocer la dignidad de todos, tanto de quienes ponen su defensa en manos del abogado como de quienes defienden intereses opuestos.
Advirtió que en el ejercicio de la profesión deberán tratar con personas de orígenes, convicciones e intereses diversos, conocer relatos complejos, participar en disputas difíciles y sostener posturas que recibirán cuestionamientos intensos. Cerró su discurso afirmando que el derecho muestra su rostro más noble cuando logra que las diferencias den paso al entendimiento y que los conflictos abran una salida hacia la justicia. Tras sus palabras, felicitó a los titulados y se levantó la sesión.
UNA PRECISIÓN SOBRE ESTA INFORMACIÓN
Esta crónica se basa en el registro audiovisual de la ceremonia publicado por el canal Poder Judicial Chile, disponible en el enlace que cierra el texto. Se consignan únicamente las intervenciones y los contenidos registrados en esa grabación, sin atribuir planteamientos que no consten en ella.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.















