El gobierno chileno enfrenta la recta final de la tramitación de la megarreforma de Reconstrucción Nacional con un escenario político complejo, luego de que una controvertida indicación del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, frustrara el acuerdo que el Ejecutivo había alcanzado con senadores del PPD. La iniciativa, que busca despacharse a ley la próxima semana, ha visto a Quiroz debilitado en su rol negociador y al biministro Claudio Alvarado asumiendo el control político del proceso.
CONTROVERSIA POR INDICACIÓN TRIBUTARIA
El conflicto estalló cuando Quiroz presentó una indicación que reducía el impuesto corporativo al 22 por ciento, en lugar del 23 por ciento que contenía el proyecto original. Esta modificación rompió el entendimiento que el Ejecutivo había logrado con senadores del PPD en materia de invariabilidad tributaria, que le daba cierta holgura de votos para aprobar la reforma en el Senado.
Personeros del oficialismo, en declaraciones fuera de micrófono, calificaron la maniobra como un error y señalaron que la poca sensibilidad del ministro al presentar la indicación abrió un flanco para el gobierno. Los senadores del PPD, que eran los únicos de la oposición dispuestos a negociar, acusaron pérdida de confianzas y algunos, como el senador Pedro Araya, aprovecharon para plantear nuevas demandas, como la rebaja del impuesto específico a los combustibles.
DEBILITAMIENTO DE QUIROZ Y FORTALECIMIENTO DE ALVARADO
Tras el impasse, la intervención de Claudio Alvarado, biministro de Interior y Segegob, resultó clave para contener el daño. Según fuentes de La Moneda, fue Alvarado quien llamó a Quiroz el viernes para instruirle retirar la indicación sobre el impuesto corporativo, lo que llevó al jefe de la billetera fiscal a informar su supresión en la comisión de Hacienda.
A partir de ese momento, Alvarado asumió la negociación política de la megarreforma. Este lunes sostuvo conversaciones con el senador Pedro Araya para intentar mantener el respaldo de los senadores del PPD en torno a la norma de invariabilidad. El biministro manifestó su esperanza de que en los próximos días se pueda recomponer la relación y aprobar el proyecto en los términos previamente conversados.
El episodio ha sido interpretado por personeros del oficialismo como una muestra de la creciente influencia de Alvarado en el gabinete. El exsenador no solo se ha arrogado la vocería política de Palacio, sino que su autoridad se ha visto reflejada en el nombramiento de dos de sus asesores para encabezar subsecretarías del ministerio de Seguridad, y en que su estilo de negociación primó sobre el de Quiroz durante la tramitación del Plan Chile Sale Adelante.
Además, Alvarado, junto al ministro de la Segpres, José García Ruminot, impuso su posición frente a la del ministro de Hacienda respecto al momento de presentar al Congreso el proyecto de Reconstrucción.
RECTA FINAL Y EXPECTATIVAS DE APROBACIÓN
Tanto en La Moneda como en el oficialismo apuestan por dejar atrás el impasse de la indicación y no seguir contaminando el debate de la megarreforma, que ha entrado a su fase final. La mañana de este lunes, en Palacio veían con optimismo la tramitación en la comisión de Hacienda, con miras a que su pronto despacho permita al comité de senadores poner en tabla la votación particular en el hemiciclo este martes.
Si la votación se completa durante la jornada, algunos proyectan que la megarreforma podría ser discutida este miércoles por la Cámara, aunque su debate estaría restringido en parte por la Cuenta Pública del Congreso Nacional. El Ejecutivo confía en que el proyecto sea despachado a ley entre el martes y miércoles de la semana del 20 de julio.
Fuente: EMOL
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
