El presidente del Consejo Minero, Joaquín Villarino, advirtió que la arbitrariedad, la falta de criterio y la imprudencia en la aplicación de algunas medidas ambientales y comunitarias se han convertido en el principal obstáculo para la materialización de proyectos de inversión minera en Chile. En entrevista con Radio Infinita, el dirigente gremial afirmó que, si bien el país cuenta con un entorno favorable para el desarrollo del sector, persisten prácticas que calificó de arbitrarias y desmesuradas en el proceso de obtención de permisos.
Villarino sostuvo que en Chile confluyen tres elementos positivos para la minería: la formulación de proyectos responsables, una comunidad que valora la importancia del desarrollo minero y políticas públicas orientadas en la dirección correcta. «Yo creo que estas tres cosas se están dando bien en Chile», señaló. Sin embargo, identificó un cuarto factor que, a su juicio, complica el avance de las iniciativas: la arbitrariedad y la falta de criterio de algunos actores encargados de aplicar las normas que regulan el sistema de permisos.
EL CRITERIO ÚNICO Y PREDECIBLE COMO ASIGNATURA PENDIENTE
El presidente del Consejo Minero enfatizó que el problema no es un fenómeno generalizado, pero es algo que sí ocurre. «Hay un cuarto elemento, que es la arbitrariedad, la falta de criterio, la imprudencia de muchas veces actores que tienen la tarea de aplicar las normas del orden de los permisos», afirmó. En esa línea, remarcó que no se opone al cumplimiento estricto de la regulación, sino a la ausencia de estándares objetivos y predecibles.
«Yo no digo que no haya que aplicar las normas, no digo que no haya que ser estricto; lo que digo es que hay que tratar de mantener un criterio único, objetivo, que sea de alguna manera predecible, que no sea arbitrario y que no lleve a consecuencias absurdas», explicó. Para Villarino, la solución pasa por avanzar en la modificación del Sistema de Evaluación Ambiental y en la creación de una autoridad rectora única que unifique los criterios.
LOS CASOS QUE ILUSTRAN LA CRÍTICA
Como ejemplo de lo que consideró medidas desproporcionadas, Villarino mencionó el traslado de chinchillas fuera de las zonas donde se desarrollarán proyectos mineros. Según detalló, estas acciones han significado gastos millonarios para las compañías. «Son absolutamente desmesurados y no son razonables, ni son racionales, y han llevado a que compañías mineras se gasten decenas, decenas, no estoy inventando, de millones de dólares, por un ejemplar de una especie, trasladando en aviones, ambulancias, una chinchilla de Tarapacá a Santiago», comentó.
El dirigente aclaró que el sector está a favor de la protección de las especies, pero cuestionó la forma en que se implementan algunas medidas. «No digo que no haya que proteger (a las especies); el sector está muy a favor de que hay que protegerlas. Pero hay formas y formas, hay medidas y medidas, y algunas parecen absolutamente desmesuradas, fuera de contexto arbitrario», sostuvo.
Otro caso mencionado fue el del proyecto de Collahuasi y su planta desaladora. Villarino recordó que, tras una inversión de US$3.200 millones en el sistema, una comunidad logró que el Tribunal Ambiental paralizara parcialmente las obras, pese a que dos Comités de Ministros habían determinado que no estaba afectada directamente. «No es razonable», afirmó, y agregó que probablemente existen alternativas para abordar las inquietudes de la comunidad sin recurrir a la paralización de un proyecto de esa envergadura.
EL DESEMPEÑO DE LA MINERÍA Y LAS PROYECCIONES
En cuanto al comportamiento del sector, Villarino se refirió a la contracción del Producto Interno Bruto (PIB) del segundo trimestre, que se explicó en gran parte por la actividad minera. Entre los factores que incidieron, mencionó las obras de mantenimiento realizadas por varias empresas durante el primer semestre, las menores leyes de los minerales y el efecto de los sistemas frontales, que también impactaría la producción durante los meses de invierno.
Pese a ello, el presidente del Consejo Minero proyectó que 2027 y 2028 serán años especialmente favorables para la minería chilena. «Debiéramos ver un año con un poquito menos de producción que el año pasado, pero también todas las proyecciones y análisis nos llevan a pensar que el 2027-2028 deberán ser muy buenos años, mejores años que los años anteriores», expresó.
UNA CARTERA DE US$105.000 MILLONES EN MARCHA
De cara al futuro, Villarino valoró la aprobación de la megarreforma y destacó la necesidad de aumentar la producción de cobre para aprovechar los altos precios del metal, que este lunes anotó un máximo histórico en su precio al contado en la Bolsa de Metales de Londres. También se refirió a la cartera de proyectos de inversión minera, que hoy asciende a US$105.000 millones.
Según explicó, esta cartera había quedado paralizada a la espera de que Chile concluyera su discusión constitucional y tributaria. «Una vez que eso se despejó (…) comenzaron los estudios y hoy tenemos una cartera de US$105.000 millones; ahora van a comenzar a ejecutarse algunos porque ya están pidiendo los permisos de impacto ambiental y por tanto debiéramos tener una reactivación relevante», dijo.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
