El test de drogas del subsecretario de Hacienda, Juan Pablo Rodríguez, destapó una crisis que terminó por enfrentar a La Moneda con el Partido Republicano, la colectividad del presidente José Antonio Kast. El positivo, conocido el miércoles 22 de julio, provocó la renuncia del funcionario y desató una serie de mensajes del presidente del partido oficialista, Arturo Squella, contra el gobierno. La administración de Kast debió salir a contener el daño con una reforma constitucional.
UN RESULTADO INESPERADO
Ese miércoles, el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, recibió los resultados de los exámenes toxicológicos que el laboratorio Corthorn Health había realizado a ministros y subsecretarios por encargo del Senda. Entre las muestras de pelo tomadas en junio, una estaba marcada como positiva: la de Rodríguez, hombre de confianza del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y pieza clave en la tramitación de la megarreforma que el Congreso despachó días después.
Pavez llevó el papel al ministro del Interior, Claudio Alvarado. Ambos coincidieron en que se trataba de una de las situaciones más complejas que había enfrentado la administración Kast en sus casi cinco meses de gobierno. No solo por el hecho en sí, sino por el efecto búmeran que tendría.
LA DECISIÓN DE LA MONEDA
En una reunión con el presidente Kast, el jefe de asesores del Segundo Piso, Alejandro Irarrázaval, y el director de Comunicaciones, Cristián Valenzuela, se analizaron los escenarios. La conclusión fue que no había margen para mantener a Rodríguez en el cargo. Pesaban el temor a una filtración, el riesgo de que se les acusara de encubrimiento y la posibilidad de una acusación constitucional. Además, el propio Kast había convertido los exámenes de drogas en una promesa de campaña y se había sometido voluntariamente a uno en abril.
Esa tarde, Pavez llamó a Rodríguez y le pidió que cruzara a La Moneda. En la reunión, el afectado repitió que era imposible, que no consumía drogas y que había dado negativo en un examen anterior. Alvarado y Pavez le respondieron que no podían hacer nada frente a ese documento y que lo que correspondía era presentar su renuncia. Rodríguez solicitó hablar con el presidente y dimitió esa misma jornada.
Al día siguiente, el exsubsecretario se realizó un primer examen en la Clínica Indisa; luego, el 25 de julio, en Fastest y, el 27 de julio, en UC Christus. Todos dieron negativo.
LOS MENSAJES DE SQUELLA
Lo que parecía cerrado se reabrió el sábado 1 de agosto. El presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, escribió en un chat privado de exintegrantes de la Fundación Jaime Guzmán que por la irresponsabilidad de unos pocos dejaban a todo el gobierno mal, y pidió que Pavez le pidiera perdón a Rodríguez por el desdén frente al caso. El mensaje fue filtrado y encendió las alarmas en Palacio.
Pavez replicó que había enviado un correo al laboratorio pidiendo más detalles y que había reenviado toda la información a Rodríguez. La controversia siguió creciendo cuando el propio exsubsecretario dio una entrevista y Squella volvió a criticar al gobierno.
LA REFORMA CONSTITUCIONAL
La escalada llegó a su punto más alto cuando La Moneda anunció el ingreso de una reforma constitucional para normar futuros casos positivos en test de drogas de funcionarios de gobierno, lo que implicaría el cese en sus cargos. En el oficialismo cuestionaron la premura y que no se hubiera consultado a los partidos. Squella llegó a enfrentarse con Alvarado, quien le dijo que tenía que aprender a separar los sentimientos de las decisiones. El senador respondió que quien actúa al margen de lo que cree correcto, mejor debería buscar otra actividad.
En La Moneda reconocieron que el estilo de Squella, otrora uno de los hombres de mayor confianza de Kast, provocaba incomodidad. El propio presidente habló en varias ocasiones con el senador para pedirle que evitara los enfrentamientos públicos.
EL CIERRE
Finalmente, Alvarado encaró el tema directamente con Squella, y el timonel republicano terminó alineándose con el Ejecutivo. «Yo doy por cerrado el tema, nos ponemos detrás de la decisión del presidente y del gobierno», afirmó. Para graficar el fin de la controversia, ambos se sentaron juntos el martes 4, durante la aprobación del último artículo de la megarreforma.
El episodio dejó en evidencia las dificultades de la administración Kast para alinear a su propio partido y la grieta que sigue abierta entre La Moneda y la directiva republicana.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
