
La campaña de Michelle Bachelet para suceder al portugués António Guterres en la Secretaría General de la ONU atraviesa un momento crítico. El primer sondeo del Consejo de Seguridad, cuyos resultados fueron filtrados por el sitio Passblue, dejó a la expresidenta chilena en cuarto lugar, con seis votos de aliento, cinco de desaliento y cuatro abstenciones. Un resultado que encendió las alarmas en el equipo que impulsa su candidatura.
UN PRIMER SONDAJE DESFAVORABLE
La votación, realizada entre los 15 miembros del Consejo de Seguridad, fue liderada por la costarricense Rebeca Grynspan, con diez votos a favor, uno en contra y cuatro sin opinión. Le siguió la diplomática guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, con nueve apoyos, dos rechazos y cuatro abstenciones. En tercer lugar quedó el argentino Rafael Grossi, con siete respaldos, dos en contra y seis abstenciones.
Para el equipo de Bachelet, lo más preocupante no fue la distancia con las primeras mayorías, sino que un tercio del Consejo optara por no alentar su postulación. En la reunión del lunes 3, la exsubsecretaria Gloria de la Fuente reconoció: “Habría esperado que los desalientos no fueran tantos”.
LA REUNIÓN DEL EQUIPO
Ese lunes, a las 11 de la mañana, el equipo de campaña se reunió de manera virtual para analizar el escenario. Además de De la Fuente y del excanciller Heraldo Muñoz, participaron representantes de las cancillerías de Brasil y México. Bachelet no asistió porque padecía un fuerte estado gripal que le impidió incluso participar en actividades públicas.
Pese al mal resultado, en el grupo no había un ánimo de derrota absoluta. Brasil y México ratificaron su voluntad de continuar con la campaña mientras Bachelet quisiera seguir. Desde el equipo chileno aseguran que la expresidenta nunca consideró abandonar la carrera, aunque algunos excancilleres que la apoyan habían deslizado la posibilidad de “evaluar una salida honrosa”.
LOS DÉFICITS DE LA CANDIDATURA
Una de las mayores dificultades que identificaron los miembros del equipo fue la falta de información. No sabían qué países habían desalentado la candidatura ni si entre ellos había alguna de las cinco potencias con poder de veto, lo que habría marcado el fin anticipado de la campaña. A partir del tercer sondeo, los miembros permanentes votan en una papeleta roja y los temporales en una blanca, pero en las primeras rondas todos usan el mismo formato.
El otro problema es la sensación de soledad de Bachelet. A diferencia de otras postulaciones, la candidata no cuenta con el apoyo de la representación chilena ante la ONU. El gobierno de José Antonio Kast retiró el respaldo oficial, una decisión que, según un miembro del equipo, “fue muy dañina” y generó incertidumbre en países que veían con buenos ojos la candidatura. El embajador de Brasil en Chile, Paulo Soares, había dicho a fines de julio: “Habría sido más contundente contar con el respaldo del Ejecutivo chileno”.
LA OFENSIVA DIPLOMÁTICA
Para intentar revertir la situación, el equipo decidió volver a conversar con los representantes de los 15 países del Consejo de Seguridad. El objetivo es convertir en apoyos a los países que se mantuvieron neutrales en la primera votación. Heraldo Muñoz, quien fue representante de Chile ante la ONU por siete años y presidente del Consejo de Seguridad, viajó a Nueva York para sumarse a las gestiones. Sin embargo, su papel es limitado: solo puede acompañar a los embajadores de Brasil y México, ya que no tiene una investidura oficial para pedir apoyos en nombre de Bachelet.
LAS TRABAS CON ESTADOS UNIDOS
La campaña también enfrenta dificultades para conseguir una reunión con autoridades estadounidenses. Bachelet ya se ha reunido con los cancilleres de Rusia, Gran Bretaña y China, y con el presidente francés Emmanuel Macron. Le falta Estados Unidos, un respaldo que podría disipar las dudas de los países cercanos a la administración de Donald Trump.
En enero, el entonces embajador de Chile en Washington, Juan Gabriel Valdés, junto a los embajadores de Brasil y México, solicitó una audiencia con el subsecretario del Departamento de Estado para América Latina, Christopher Landau. La petición no tuvo respuesta. El 8 de mayo, el presidente brasileño Lula da Silva pidió directamente a Trump que recibiera a Bachelet, pero tampoco obtuvo resultado.
La situación se agravó el miércoles, cuando Trump revocó la visa a la embajadora de Brasil en Washington, Maria Luiza Ribeiro, en represalia por la negativa brasileña a permitir la entrada de una delegación política estadounidense que hacía campaña contra Lula. El conflicto entre ambos gobiernos es visto con preocupación por el equipo chileno, porque podría dejar a la candidatura en medio de una disputa bilateral.
NUEVOS COMPETIDORES
A la incertidumbre se suma la aparición de nuevos candidatos. El 30 de julio, Uganda anunció la postulación del diplomático Olara Otunnu, de 75 años y con más de cuatro décadas de experiencia en la ONU. Además, la próxima asunción de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia, un aliado de Trump, genera dudas sobre si ese país mantendrá el respaldo que había comprometido Gustavo Petro.
Mientras tanto, Bachelet, aún recuperándose de su cuadro gripal, no pudo asistir al “Diálogo regional sobre el futuro liderazgo de las Naciones Unidas” en Montevideo. Algunos excancilleres cuestionaron su ausencia, pero sus cercanos aseguran que la expresidenta sigue comprometida con la campaña. En una carta enviada al evento, Bachelet sostuvo que la Secretaría General requiere “independencia, imparcialidad, criterio y valentía”. Agregó que el próximo secretario general deberá “escuchar a todos, pero no ser un instrumento de nadie”, y actuar “con la misma firmeza frente a cualquier vulneración de derechos, de derecho internacional, sin dobles estándares”.
EL PRÓXIMO DESAFÍO
El equipo de campaña concentra ahora sus esfuerzos en el segundo straw poll, programado para el 21 de agosto. No está previsto que Bachelet viaje fuera de Chile en las próximas semanas. La misión de sumar respaldos recaerá en Brasil, México y el equipo chileno, con Heraldo Muñoz ya instalado en Nueva York.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.














