La salida de Natalia Duco del Ministerio del Deporte encendió una nueva polémica política en el gobierno de José Antonio Kast, luego de que la bancada del Partido de la Gente acusara un sesgo de género en las decisiones de reemplazo del gabinete. Las diputadas Pamela Jiles y Paula Olmos cuestionaron que las tres ministras que han dejado sus cargos hayan sido sucedidas por hombres, lo que a su juicio revela una vara desigual para medir a las mujeres en el ejercicio del poder.
La ex lanzadora de bala abandonó la cartera el 13 de agosto y fue reemplazada por Francisco Riveros. Su salida se produjo en medio de una denuncia presentada ante la Contraloría por el presunto mal uso de un vehículo fiscal, situación que se agravó luego de la difusión de un video por parte de El Deportivo que complicó su versión de los hechos.
CONTEXTO DE LA DENUNCIA
El caso de Duco se enmarca en una denuncia presentada ante la Contraloría General de la República, organismo encargado de fiscalizar el uso de los recursos públicos, por el presunto mal uso de un vehículo fiscal.
La difusión de imágenes por parte del medio deportivo habría debilitado la explicación entregada por la entonces secretaria de Estado. Pese a que no existen declaraciones oficiales de Duco en el texto, su salida fue confirmada con el nombramiento de Riveros como nuevo titular del Deporte.
REEMPLAZOS EN EL GABINETE
La crítica de la bancada del PDG no se limita al caso particular de Duco. Las parlamentarias advirtieron que antes de la ex deportista, otras dos ministras habían dejado el gabinete y fueron reemplazadas por hombres. Se trata de Mara Sedini, quien estuvo al frente de la Secretaría General de Gobierno, y Trinidad Steinert, quien lideraba la cartera de Seguridad.
Sedini fue sucedida por Claudio Alvarado, mientras que Steinert dejó su lugar a Martín Arrau. Con ello, los tres cambios ministeriales ocurridos durante la administración Kast han tenido como común denominador que una mujer salió y un hombre asumió el cargo, situación que las diputadas calificaron como un patrón preocupante.
CUESTIONAMIENTO DE LAS DIPUTADAS
Pamela Jiles fue enfática al señalar que existen otros problemas relevantes protagonizados por ministros y autoridades del Gobierno que no han tenido las mismas consecuencias. En sus declaraciones, la parlamentaria mencionó el episodio en que algunos secretarios de Estado omitieron informar al ministro del Interior sobre la presentación de un requerimiento ante el Tribunal Constitucional, sin que ello derivara en su salida.
“Hemos conocido otros problemas importantes de ministros y políticos del Gobierno, se reitera que solamente parece que pagan sus faltas las ministras mujeres. Los ministros, cuando se les olvida llamar al ministro del Interior para comunicarle que han puesto una presentación al Tribunal Constitucional, ahí quedan, felices”, cuestionó Jiles.
En la misma línea, la diputada afirmó que “en estos tiempos, tener una vara tan distinta para medir a las mujeres en política, incluso a las propias mujeres, efectivamente lo que hay aquí, más allá de las diferencias, es un sesgo de género”.
POR QUÉ SIEMPRE UN HOMBRE
Paula Olmos, por su parte, puso en entredicho la lógica de las designaciones al preguntarse por qué la primera opción para ocupar un cargo de poder vuelve a ser un hombre cuando quien lo deja es una mujer. Para la parlamentaria, el problema trasciende el simple cambio de nombre y afecta directamente la distribución de los espacios de decisión en el país.
“Cada vez que una ministra sale del Gobierno, y su reemplazo es un hombre, no estamos hablando solamente de un cambio de nombre, estamos hablando de quienes están ocupando los espacios de poder y de decisión en nuestro país”, sostuvo Olmos.
Agregó que si se busca avanzar hacia una sociedad realmente igualitaria, la paridad y la representación de las mujeres no puede quedar reducida a un discurso. “Tiene que reflejarse en las decisiones concretas”, emplazó.
ALCANCE DE LA CRÍTICA
La postura del PDG instala una discusión sobre los criterios de selección de autoridades en el actual gobierno y sobre la forma en que se evalúan las responsabilidades políticas según el género de quien ejerce el cargo. El señalamiento de un sesgo de género apunta no solo a los resultados, sino también al proceso de toma de decisiones al interior del Ejecutivo.
La denuncia ante la Contraloría por el uso del vehículo fiscal y los reemplazos en el gabinete son los antecedentes que las diputadas del PDG consideran reveladores de un sesgo de género en el gobierno de Kast.
El caso mantiene en agenda el debate sobre la paridad de género en la administración pública y la eventual responsabilidad política de las autoridades, en un contexto donde las designaciones de gabinete son observadas con especial atención por la oposición.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
