La operación que ponía al empresario Michael Clark como nuevo controlador de la concesionaria del Club Universidad de Chile, Azul Azul, se derrumbó antes de concretarse. La propia sociedad informó a la Comisión para el Mercado Financiero, mediante un hecho esencial, que el acuerdo de compraventa de cuotas suscrito en diciembre de 2024 fue resciliado de común acuerdo entre las partes. La decisión se produce en la antesala de la formalización de los imputados en el denominado caso Sartor, donde Clark figura como uno de los involucrados.
LA RESCILIACIÓN DEL CONTRATO
Según la información entregada al regulador, el liquidador concursal de Asesorías e Inversiones Sartor S.A. y la sociedad Inversiones Antumalal Limitada —vinculada a Clark— acordaron dejar sin efecto la compraventa del 13 de diciembre de 2024. A través de esa operación, el fondo ligado al expresidente de Azul Azul adquiría 6.354.981 cuotas de la serie única del Fondo de Inversión Privado Tactical Sport, equivalentes al 90% de esa serie.
Ese fondo, a su vez, era propietario del 63,07% de las acciones serie B de Azul Azul. Con la resciliación, la transferencia queda sin efecto y las partes retornan a la situación de propiedad anterior al contrato. En concreto, las cuotas vuelven a ser titularidad de Tactical Sport, controlado por Sartor.
El anuncio se formalizó el mismo día en que comenzó la audiencia de formalización de cargos contra los imputados por el caso Sartor, proceso en el que Michael Clark es uno de los investigados.
EL CONTEXTO JUDICIAL
La relación entre Sartor y la Universidad de Chile se inició en 2021, cuando a través del fondo Tactical Sport la firma adquirió el 63,07% de las acciones de Azul Azul que hasta entonces pertenecían a Carlos Heller. Desde entonces, el origen de los recursos utilizados para esa compra nunca fue transparentado públicamente.
La intervención de la CMF, a través del interventor Ricardo Budinich, permitió detectar que fondos públicos de la administradora general de fondos Sartor AGF habían prestado dinero a una sociedad denominada Inversiones Cerro El Plomo, la que a su vez transfirió esos dineros a Tactical Sport. Según información de prensa, fueron más de seis mil millones de pesos aportados por tres fondos.
En este escenario, la operación con Clark quedó trunca. En sus declaraciones ante el fiscal Juan Pablo Araya, Clark sostuvo que Sartor no había cumplido con el aumento de capital comprometido y que, pese a sus esfuerzos, no logró destrabar la situación.
LA OPERACIÓN FALLIDA
Clark había estructurado su ingreso a Azul Azul mediante la compra del 90% de las cuotas de Tactical Sport a través de Inversiones Antumalal Limitada. El contrato se firmó el 13 de diciembre de 2024, pero el precio nunca fue pagado.
En sus dichos ante la fiscalía, Clark afirmó que las acciones de Azul Azul se encontraban embargadas, lo que impedía el pago del precio convenido. Agregó que era altamente probable que el contrato de compraventa de cuotas quedara sin efecto por los incumplimientos de Sartor como matriz.
Finalmente, el liquidador concursal y Antumalal acordaron la resciliación, dejando las cosas como estaban antes del contrato. Esto significa que Tactical Sport mantiene la propiedad de las cuotas y, por ende, el control indirecto del 63,07% de las acciones serie B de Azul Azul.
ORIGEN DE LOS FONDOS
Uno de los aspectos que marcó la turbulencia en la concesionaria fue la falta de transparencia sobre los recursos con los que Sartor ingresó al club. La investigación de la CMF reveló un flujo de dinero desde fondos públicos administrados por Sartor AGF hacia una sociedad intermedia, que luego canalizó los fondos a Tactical Sport.
Ese movimiento de unos seis mil millones de pesos provenía de tres fondos de inversión. La intervención del regulador permitió identificar el circuito, aunque las implicancias penales y civiles aún están siendo dilucidadas en el proceso judicial que ahora enfrenta a los involucrados, incluido Michael Clark.
La formalización de este jueves marca un hito en el caso, mientras Azul Azul queda nuevamente en una situación de incertidumbre respecto a su control accionario. La resciliación deja sin efecto el intento de cambio de controlador y devuelve la propiedad a su estado anterior, con Sartor como accionista mayoritario indirecto, aunque en medio de un proceso concursal y una investigación penal en curso.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
