
La menopausia volvió al centro de la conversación pública de la mano del Congreso Futuro, que este año se organizó en torno a la pregunta sobre hacia dónde va la humanidad. En ese marco, la ginecóloga Pilar Valenzuela, académica de la Universidad Católica y especialista en menopausia, sostuvo en una entrevista difundida por el canal de YouTube TVSenado Chile que reducir esta etapa a un fenómeno biológico deja fuera elementos decisivos para la vida de las mujeres y para el país.
CAMBIO CULTURAL Y NUEVOS MITOS
El giro en la conversación pública lo atribuyó, en parte, a figuras como Michelle Obama y Oprah Winfrey, que compartieron sus experiencias y contrastaron la imagen de mujeres exitosas con los prejuicios asociados a la vejez y al deterioro. Eso abrió espacio para hablar sin vergüenza y reactivó la investigación. Sobre la terapia hormonal, apuntó a despejar temores: el estudio de hace dos décadas se diseñó con mujeres de entre 50 y 80 años, y al observar el tramo de 50 a 60 años no se vio un aumento del riesgo cardiovascular. El riesgo de cáncer de mama, añadió, sería bastante bajo, y las formulaciones por vía cutánea resultan aún más seguras desde el punto de vista cardiovascular.
CONSULTAS MÁS TEMPRANAS Y MUNDO LABORAL
La especialista observó un cambio en la consulta: si antes la edad promedio de las pacientes nuevas rondaba los 49 años, hoy llegan muchas de 42 a 44, alertadas por síntomas como insomnio, niebla mental o dolores articulares, incluso con ciclos todavía regulares. Explicó que la menopausia se confirma cuando han pasado 12 meses desde la última regla, mientras que la perimenopausia se define hoy con criterios más flexibles, porque los cambios hormonales dentro del ciclo son más fluctuantes en las mujeres mayores.
En el trabajo citó estudios estadounidenses según los cuales un tercio de las mujeres de 45 a 60 años señala que sus síntomas interfieren en su desempeño y un 10 por ciento faltó al trabajo en el último año, con una pérdida estimada en 1,8 billones de dólares. Las soluciones, dijo, son simples: hablar del tema en los espacios laborales, uniformes con telas respirables, oficinas ventiladas y cobertura de atención y tratamientos.
UNA ETAPA QUE NO CABE EN UN EXAMEN
Según explicó, el enfoque centrado solo en lo biológico omite los cambios anímicos, las transformaciones en la sexualidad y las dificultades cognitivas que muchas mujeres experimentan, como la pérdida de concentración o la sensación de rendir menos. Nada de eso aparece en un examen de laboratorio. A ello se suma una dimensión social: el impacto se extiende al entorno, al desempeño laboral y a la economía. La especialista indicó que algunas mujeres dejan de trabajar o se ausentan por los síntomas, con consecuencias económicas negativas para el conjunto del país, lo que refuerza la necesidad de una salud equitativa y con acceso para todas.
INVISIBILIDAD HISTÓRICA Y SUBDIAGNÓSTICO
La entrevistada atribuyó esa invisibilización a razones históricas. Recordó que las mujeres fueron excluidas de los estudios clínicos bajo argumentos como que sus hormonas podían distorsionar los resultados o que un eventual embarazo pondría en riesgo a la guagua durante las fases de prueba de nuevos medicamentos. Aunque la ciencia sabía que los organismos femeninos no funcionan igual que los masculinos, resultaba más simple asumir una equivalencia que resolver el problema, planteó. Ese vacío derivó, a su juicio, en un subdiagnóstico y un subtratamiento de todo lo asociado a esta etapa, cuyo resultado es sufrimiento y deterioro de la calidad de vida, además de complicaciones de largo plazo en mujeres que tenían indicación de terapia hormonal y no la recibieron.
CALIDAD DE VIDA COMO PUNTO DE PARTIDA
La falta de estrógeno, explicó, incide en distintos sistemas del organismo, como el cerebro, el corazón, los huesos y las articulaciones, lo que se traduce en bochornos, sudoraciones, alteraciones del ánimo y molestias urogenitales que muchas veces afectan la vida sexual. Como la mayoría de esos síntomas no se miden en un examen, la evaluación de la calidad de vida es el primer paso de la consulta y el punto desde el cual se define qué ofrecer.
DE LA CARGA A LA OPORTUNIDAD
Valenzuela contó que hace dos décadas decidió dedicarse a este tema y que, pese a los cambios que ninguna mujer recibe con agrado, observa en esta etapa una oportunidad. A su juicio, muchas mujeres logran mayor claridad sobre lo que quieren, aprenden a poner límites y a darse prioridad, y adquieren mejor capacidad de decisión. Desde la medicina, la ve como el momento para intervenir: identificar riesgos cardiovasculares, reforzar los chequeos preventivos de cáncer y otras enfermedades, y apuntar a un cerebro que funcione bien y a huesos fuertes.
GÉNERO, FORMACIÓN Y ACCESO
Desde una perspectiva de género, planteó que la menopausia debe formar parte de los currículos de las carreras de la salud con profundidad y no como una mención anecdótica. También abogó por consultas integrales, que atiendan la calidad de vida y la prevención, y no solo la hormona. En materia de acceso fue enfática: los tratamientos hormonales son inalcanzables para millones de mujeres cuando deben pagarlos de su bolsillo.
POLÍTICAS PÚBLICAS Y DISPARIDADES
Sobre las garantías, la médica consideró que el país avanza en la dirección correcta, pero que falta homogeneizar. En el sistema público y en el privado conviven experiencias muy distintas: hay servicios donde los profesionales están capacitados y las pacientes reciben terapias de calidad sin costo, y otros donde los síntomas son minimizados. La tarea, dijo, es nivelar la formación de los equipos y asegurar el acceso a tratamientos que la evidencia ha mostrado eficaces y seguros para la gran mayoría.
EL PODCAST Y EL FUTURO
Valenzuela creó el podcast Menopausia para todos para sacar el conocimiento de las aulas y acercarlo a la población, con conversaciones junto a dermatólogas, neurólogas, nutriólogas y especialistas en sueño, pelo y deporte. Hacia adelante proyectó una menopausia cada vez más presente en la educación y mujeres más conscientes, camino a una longevidad saludable, autónoma y satisfactoria.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.








