La megarreforma impulsada por el Ejecutivo para la reconstrucción nacional y el desarrollo económico y social fue despachada en tercer trámite por la Sala de la Cámara de Diputados, pero al no coincidir en todas las modificaciones con el Senado, el proyecto deberá resolverse en una comisión mixta. El resultado de la votación dejó en evidencia las profundas diferencias políticas en torno a aspectos clave como la invariabilidad tributaria, el derecho al olvido bancario y el financiamiento de sala cuna, temas que concentraron la atención de los parlamentarios durante casi cuatro horas de debate.
VOTACIÓN Y APROBACIÓN DE NORMAS CLAVE
La Sala votó en primer lugar las modificaciones introducidas por la Cámara Alta al proyecto de ley, originado en mensaje presidencial. El resultado general fue de 85 votos a favor, 59 en contra y cero abstenciones, con el apoyo del oficialismo y algunos diputados del Partido de la Gente, cuya bancada no se alineó de manera uniforme. Tras esa aprobación inicial, se procedió a votar las enmiendas específicas que requerían quórum especial o cuya votación separada fue solicitada.
Uno de los artículos más conflictivos fue el número 29, relativo a la invariabilidad tributaria, que finalmente fue aprobado por 84 votos a favor y 61 en contra. En cambio, el artículo 31, que establecía la obligación de sala cuna, fue rechazado: 75 diputados votaron a favor de su rechazo y 70 en contra. Otra norma que logró ser aprobada fue la indicación que crea el denominado «derecho al olvido» bancario, aunque la diputada Constanza Hube (UDI) anunció una reserva de constitucionalidad.
El corazón de la reforma, que pasó sin contratiempos, es la rebaja gradual del Impuesto de Primera Categoría desde el actual 27% al 23%, junto con la eliminación de la reintegración del 35%, la exención de IVA a viviendas nuevas y las restricciones a nuevas instituciones de educación superior para acceder a la gratuidad. Aquellas disposiciones que no fueron modificadas por el Senado, al mantenerse idénticas al texto aprobado previamente por la Cámara, no requirieron una nueva votación.
DISCUSIÓN PARLAMENTARIA Y TENSIONES
El debate en la Sala estuvo marcado por la presencia de altas autoridades de gobierno. El primero en llegar fue el ministro secretario general de la Presidencia, José García Ruminot. Posteriormente, tras críticas de la oposición por su ausencia, se sumó el titular de Hacienda, Jorge Quiroz. Más tarde también asistió la ministra de Medio Ambiente, Francisca Toledo. La ausencia inicial de Quiroz fue el principal foco de cuestionamientos, y los dardos de la oposición al jefe de la billetera fiscal fueron respondidos por congresistas oficialistas.
La diputada Consuelo Veloso (Frente Amplio) se dirigió directamente a Quiroz con frases como: «¿Qué puedo decirle que no le haya dicho, además de que es sinvergüenza y que fue parte de las colusiones que le metieron la mano en el bolsillo a la gente?». En su intervención mezcló también referencias al Presidente José Antonio Kast, a quien acusó de nombrar a una persona «colaboradora de las colusiones».
En respuesta, el diputado Luis Pardo (RN) replicó: «Hoy la izquierda no tiene propuestas, incluso se desentiende de lo que ellos mismos propusieron. Por eso solo escuchamos el discurso de los superricos, buscando desacreditar, descalificar y sembrar la odiosidad. Incluso se ha escuchado a una diputada cuya ignorancia es casi tan elevada como su impertinencia, al insultar al ministro de Hacienda a grito pelado en esta sala, como si estuviera en una tomatera».
Con este resultado, la megarreforma fue despachada en tercer trámite por la Cámara de Diputados y, al persistir diferencias con el Senado, el proyecto deberá resolverse en una comisión mixta.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
