
Lluvias dejan pérdidas por más de US$200 millones en el sector agrícola chileno
El frente meteorológico que afecta a gran parte del territorio nacional, desde Atacama hasta Los Lagos, ha generado severos daños en la agricultura. Según estimaciones de la consultora Colliers, el impacto total supera los US$200 millones, y las proyecciones indican que esta cifra podría duplicarse si las precipitaciones continúan con la misma intensidad.
La Dirección Meteorológica de Chile mantiene su alerta máxima para las regiones de Coquimbo, Valparaíso y Metropolitana, donde se han registrado cortes masivos de suministro eléctrico, evacuaciones preventivas y daños en infraestructura. En el ámbito productivo, el sector más golpeado es el agrícola, con cultivos, sistemas de riego e instalaciones gravemente afectados.
IMPACTO POR ZONAS
Rodrigo Gil, gerente del área de Campos Agrícolas de Colliers, explicó que la mayor concentración de estragos se registra en la zona sur, específicamente en la región del Biobío, debido a que esa área posee la mayor superficie de siembra. En el norte, sectores como Huasco, Alto del Carmen e Illapel sufrieron un impacto agravado por la menor preparación frente a lluvias de esta magnitud. La activación de quebradas y la crecida abrupta de ríos inundaron los sembradíos. En Illapel, las ráfagas de viento volaron techos de galpones y arruinaron el alimento almacenado para el ganado caprino.
En la zona centro, que comprende desde Coquimbo hasta O’Higgins, el principal problema no fue el agua sino el viento. Las fuertes corrientes provocaron una «brutal caída» de fruta desde los árboles, afectando especialmente a cultivos de alto valor económico como los paltos.
DAÑOS EN INFRAESTRUCTURA Y PROYECCIONES
A nivel transversal, el fenómeno climático dejó graves afectaciones en la infraestructura agrícola. Gil destacó severos daños en sistemas de riego, particularmente en instalaciones eléctricas de pozos ubicados cerca de ríos, así como la destrucción generalizada de los plásticos de invernaderos, que no resistieron la intensidad de los vientos.
Antonio Walker, presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), detalló que los mayores daños se produjeron en las comunas rurales de Coquimbo y Valparaíso, destacando sectores como La Ligua, Cabildo y Petorca. También confirmó problemas severos en equipos de riego, casetas y tranques que se saturaron al no estar diseñados para recibir concentraciones de agua tan extremas.
Walker advirtió que Chile ha retrocedido en hectáreas regadas, pasando de 1,3 millones a 900 mil, mientras que competidores como Perú han invertido US$24 mil millones para alcanzar 2,6 millones de hectáreas de riego. El presidente de la SNA señaló que el frente actual golpea principalmente a la infraestructura y la cosecha de invierno, donde destacan cítricos y paltas, pero la verdadera amenaza para la exportación frutícola viene en los próximos meses, cuando el «estado de pinta» de frutas como cerezas, nectarinas, duraznos, ciruelas y uvas de mesa podría verse arruinado si llueve en esa etapa.
OTRAS VISIONES DEL SECTOR
Víctor Catán, presidente de Fedefruta, ofreció una perspectiva más moderada. Señaló que a pesar de la intensidad del sistema frontal, no existen daños tan graves a nivel general entre sus más de 4.000 asociados. Destacó que tras enfrentar una sequía tan prolongada, estas precipitaciones representan un alivio vital que permite proyectar la subsistencia con mayor seguridad. Además, calificó como «un muy buen augurio» que los suelos de la zona central estén absorbiendo el agua de manera eficiente durante las pausas de la lluvia.
Catán precisó que los incidentes se han concentrado principalmente en la Cuarta Región, como Ovalle y el sector aledaño al río Limarí, y en zonas bajas de la Quinta Región, como Catemu, Olmué y Limache. Estos problemas han sido puntuales, limitándose a salidas de canales, cortes de suministro eléctrico y caídas de árboles. «Yo me atrevería a decir que prácticamente no hay daños y si los hay, son cosas puntuales que no van a alterar ni el suministro de productos, ni producciones de exportaciones», sostuvo.
María Inés Figari, presidenta de la Sociedad Agrícola del Norte, señaló que aún es muy temprano para hacer una evaluación detallada debido a que el sistema frontal sigue activo. Destacó que los tranques han sido una «medida de salvación» y que si los embalses no estuvieran reteniendo los millones de litros de agua que caen desde la cordillera, los poblados aguas abajo «estarían borrados del mapa».
Francisco Munizaga, presidente de PiscoChile, destacó la alegría natural por la caída de agua y nieve, claves para combatir la sequía, pero reconoció que esto viene acompañado de dificultades operativas y afectaciones en campos y caminos. Concluyó que hacer un catastro ahora es demasiado prematuro, ya que las precipitaciones intensas continuarán en los próximos días.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.







