El Presidente José Antonio Kast descartó que la reforma constitucional de seguridad impulsada por su gobierno pueda ser calificada como una iniciativa «iliberal» y consideró «legítimas» las críticas que han surgido desde el oficialismo, entre ellas las planteadas por el presidente de Evópoli, Luciano Cruz Coke.
En una entrevista concedida a Radio Infinita, el Mandatario abordó el debate que se ha generado en el Congreso en torno al proyecto y los reparos sobre la cantidad de atribuciones que se entregarían al jefe de Estado. Frente a esas dudas, Kast explicó que el diseño de la propuesta responde a la evolución que ha tenido el crimen organizado y a fenómenos como la corrupción, el copamiento territorial y la incorporación de nuevos perfiles delictivos.
En su diagnóstico, el Mandatario afirmó que «el crimen organizado ha evolucionado de una manera que nadie sospechó hasta dónde iba a llegar» y que, en ese escenario, «se necesita herramientas muy distintas, mucho más fuertes para combatir el crimen organizado». También señaló que ya no se trata de un delito común ni de un grupo de personas que se coluden para cometer un delito.
EL ALCANCE DE LA REFORMA
Consultado si el proyecto otorga un poder excesivo al Presidente, el Mandatario respondió que «no es así», porque la reforma constitucional que se presenta «se delimita de acuerdo a una ley orgánica constitucional». En esa línea, dijo que buena parte de la discusión pública se ha concentrado en el inciso primero del artículo que regula los 120 días de la medida, pero no en su inciso cuarto.
«En el inciso cuarto del mismo, de la misma reforma, se establece las atribuciones que se le entregarán, las facultades, la manera de ejercerlo al Presidente a través de una ley orgánica constitucional», precisó. Agregó que el Ejecutivo no cuenta con mayoría en el Congreso, por lo que «es el Congreso el que tiene que definir» el contenido final de esas facultades.
Para Kast, la Constitución debe entenderse como un todo y no como un artículo aislado. En ese marco, recordó que existen distintos preceptos que resguardan los derechos de las personas, como el recurso de amparo, además de poderes independientes como el Poder Judicial y el Poder Legislativo, junto con la posibilidad de formar comisiones investigadoras.
«¿Usted cree que un gobierno que cometa alguna irregularidad después no va a tener un control? ¿No va a tener un control de tribunales? ¿No va a haber una comisión investigadora?», planteó.
CONTROLES AL EJERCICIO DEL PODER
El Presidente señaló que cualquier persona que pretenda dirigir el país debe ser responsable en sus acciones, porque «acto seguido viene una acusación constitucional» o alguna revisión en tribunales. A su juicio, Chile no aspira a convertirse en una nación que incurra en regímenes autoritarios tras la celebración de convenciones constituyentes.
El Mandatario recordó que el país atravesó una convención constituyente que, en su opinión, casi condujo a un régimen de ese tipo, y que esa propuesta fue rechazada. «Yo fui parte de las personas que fueron a rechazar eso, porque yo no creo en eso», aseveró. Pese a ello, precisó que sí cree en autoridades fuertes «cuando hay situaciones donde se restringen las libertades de las personas».
LAS CRÍTICAS DENTRO DEL OFICIALISMO
En cuanto a la postura crítica de parlamentarios oficialistas, el Mandatario destacó la opinión de Luciano Cruz Coke, presidente de Evópoli, y la calificó como una «opinión legítima». No obstante, insistió en que la reforma «no es iliberal».
«Es un debate legítimo», dijo. Añadió que no tiene por qué entrar en una discusión con Cruz Coke, con quien ha sostenido reuniones como presidente del partido, remarcando que se ha reunido con los presidentes de los partidos y que han llegado a consensos, aunque reconoció que «él tiene una opinión».
Además, el Mandatario subrayó que la iniciativa puede modificarse en su tramitación legislativa. En ese sentido, recordó que «se cambió la reforma económica» y que «toda reforma, toda ley puede sufrir cambios, y para eso está el poder legislativo».
Finalmente, ante la consulta directa sobre si él se percibe como una autoridad iliberal, el Presidente respondió: «Para nada. No. Si fuera iliberal no estaría aquí«.
De esta manera, el jefe de Estado intentó despejar los reparos surgidos en su propio sector y reafirmó la necesidad de contar con facultades reforzadas frente a amenazas como el terrorismo y el crimen organizado. La reforma continúa su tramitación legislativa y será el Congreso el que defina el contenido final de esas atribuciones, dentro de los márgenes que fije la ley orgánica constitucional.
Fuente: EMOL
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
