
Corte Suprema toma juramento a nueva generación de abogados con foco en ética e inteligencia artificial
La Corte Suprema otorgó el título de abogada y abogado a una nueva generación de licenciadas y licenciados durante la ceremonia pública realizada el 21 de octubre de 2026, conforme al artículo 521 del Código Orgánico de Tribunales. La actividad, difundida por el canal Poder Judicial Chile, reunió al pleno del tribunal, encabezado por su presidenta, junto a ministras, ministros, familiares y amistades de los postulantes.
En la audiencia, el secretario del tribunal tomó el juramento o promesa a los postulantes, organizados en dos grupos. Una vez prestado el compromiso, la Corte Suprema los declaró legalmente investidos con el título profesional, de acuerdo con el artículo 522 del mismo cuerpo legal. La ceremonia incluyó las palabras de la presidenta del máximo tribunal, quien felicitó a las nuevas abogadas y abogados y a sus familias.
ÉTICA, HONRADEZ Y VIDA PROFESIONAL
La presidenta vinculó la fecha con la conmemoración del día mundial de la ética, impulsada por una entidad internacional, y con la idea de volver a poner la ética en el centro de las decisiones. Recordó que la tradición jurídica romana ya contenía principios como actuar con honestidad, no causar daño y dar a cada uno lo que le corresponde. A partir de esa referencia, planteó que el derecho no se reduce a un conjunto de normas que reconocen facultades o fijan consecuencias, sino que también constituye una construcción humana orientada a la convivencia y a la solución pacífica de conflictos.
En esa línea, distinguió entre cumplir reglas por temor a una sanción o por la vigilancia externa y actuar con honradez por convicción. La verdadera integridad, señaló, aparece cuando la persona actúa correctamente aunque nadie la observe. Esa exigencia resulta especialmente relevante para la abogacía, agregó, porque la relación con el cliente se basa en una confianza que no puede reemplazarse por mecanismos de control. El cliente suele llegar sin conocer en detalle la complejidad normativa y deposita en el abogado una parte relevante de sus intereses.
También abordó los cambios tecnológicos. Sostuvo que la inteligencia artificial ofrece posibilidades para apoyar el estudio del derecho, examinar antecedentes, elaborar documentos y prestar servicios jurídicos con mayor eficiencia. Sin embargo, advirtió que su valor no debe medirse solo por la rapidez, sino por la calidad del trabajo, el acceso a la justicia y la oportunidad de las soluciones jurídicas.
La presidenta enfatizó que los desafíos tecnológicos no obligan a abandonar categorías jurídicas tradicionales. La buena fe, la diligencia, la prudencia y la responsabilidad conservan capacidad para orientar la conducta profesional. La buena fe exige honestidad y lealtad, incluso si el texto se preparó con ayuda tecnológica; la diligencia obliga a comprobar datos, fuentes y la solidez de los razonamientos; la prudencia recuerda que una respuesta rápida no reemplaza el examen crítico; y la responsabilidad subraya el carácter indelegable de las funciones propias.
Respecto de la labor jurisdiccional, afirmó que la inteligencia artificial puede apoyar tareas, facilitar el análisis de información y mejorar la calidad y oportunidad del trabajo, pero no reemplaza el criterio ni libera a las personas de las responsabilidades que el ordenamiento jurídico les confía. Agregó que es posible apoyarse en la tecnología para cumplir mejor los deberes, pero no trasladarle la responsabilidad de ejercerlos.
Uno de los riesgos que destacó es que la tecnología puede simular prolijidad sin que medie un esfuerzo real de análisis y comprobación. Un documento generado automáticamente puede mostrar una estructura impecable, un lenguaje convincente y referencias aparentemente precisas, sin que eso asegure que el contenido sea correcto. Por eso, la exigencia ética surge en el momento en que nadie mira y toca definir si el texto será revisado, si se comprobarán sus antecedentes y si se asumirá de manera personal lo que allí se afirma.
APLICABILIDAD PARA ABOGADOS
En la ceremonia, la inteligencia artificial fue presentada como una herramienta de apoyo para el estudio del derecho. También se la mencionó como un instrumento para examinar antecedentes y para elaborar documentos. La presidenta aludió, además, a su potencial para analizar información y para contribuir a servicios jurídicos más eficientes. En todos esos casos, el énfasis estuvo puesto en que la herramienta no reemplaza la verificación ni la responsabilidad personal del abogado o de la abogada.
En nuestra lectura, el énfasis en revisar críticamente los documentos generados con apoyo tecnológico parece especialmente atingente para una profesión que trabaja sobre la confianza y la responsabilidad personal. A juicio de este medio, la advertencia se comprende mejor como una invitación a mantener el juicio profesional en el centro, sin convertir la herramienta en un sustituto de la revisión.
Fuente: Poder Judicial Chile
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.








