El presidente del Partido Nacional Libertario, Johannes Kaiser, afirmó que las tensiones entre las fuerzas de la derecha chilena no son un fenómeno reciente, sino la expresión de diagnósticos irreconciliables sobre la realidad del país. En una entrevista, Kaiser defendió la acusación constitucional contra el exministro de Hacienda Nicolás Grau, rechazando cualquier autocrítica y subrayando que su sector actuó por convicción, no por conveniencia política. La postura del líder libertario deja al descubierto las profundas fisuras que existen en el bloque que apoya al gobierno de José Antonio Kast.
DIAGNÓSTICOS INCOMPATIBLES
Kaiser sostuvo que el episodio de la acusación constitucional no devela nada nuevo, sino que transparenta una situación que tarde o temprano debía salir a la luz. Según su análisis, en la derecha chilena coexisten dos visiones opuestas. Por un lado, un sector que todavía cree posible retomar la política de acuerdos amplios con la izquierda, una estrategia que, a su juicio, quedó obsoleta después de 2010. Por el otro, quienes entienden que el estallido social de 2019 y el plebiscito de septiembre de 2022 generaron una fractura política que exige consolidar un nuevo polo para reconstruir la institucionalidad del país.
El presidente del Partido Nacional Libertario fue crítico con Chile Vamos, a quienes acusó de estar «peleando las batallas de los 90» y de no haber comprendido la naturaleza de la nueva izquierda que emergió en la última década. En su opinión, la administración de Michelle Bachelet integró al Frente Amplio y al Partido Comunista en las estructuras de poder, lo que permitió una alianza entre «antiguos marxistas y nuevos revolucionarios» que culminó en la crisis de octubre de 2019.
RELACIÓN CON CHILE VAMOS
Consultado sobre la necesidad del presidente Kast de contar con el apoyo de Chile Vamos para gobernar, Kaiser fue enfático: «No puede prescindir de Chile Vamos, pero otra cosa es dejar que ellos establezcan el ritmo». El líder libertario observa una voluntad de ciertos actores del antiguo bloque de imponer sus condiciones, incluso a costa del programa de gobierno. En ese sentido, advirtió que tanto el exministro Mario Marcel como Nicolás Grau han mentido respecto a la situación económica heredada, y que eso será utilizado por la izquierda para justificar futuras demandas.
Kaiser agregó que la falta de confianza entre las fuerzas de derecha no es nueva, y que se remonta a episodios como la imposición del segundo proceso constitucional y la reforma previsional. En su diagnóstico, la derecha chilena piensa en términos «feudales y medievales», donde los apoyos son personales y no ideológicos, lo que dificulta cualquier entendimiento duradero.
GOBERNABILIDAD Y PODER
El parlamentario libertario diferenció su concepto de gobernabilidad del que tradicionalmente maneja la centro-derecha. Para Kaiser, la gobernabilidad no significa llegar a acuerdos a cualquier costo, sino imponer el poder político recibido democráticamente para avanzar una agenda. Cuestionó la necesidad de buscar constantemente el consenso con la centroizquierda y sostuvo que el gobierno de Javier Milei en Argentina demostró que es posible avanzar con una minoría parlamentaria si se utilizan adecuadamente las facultades presidenciales.
Sin embargo, aclaró que no aboga por prescindir del Congreso, sino por buscar mayorías específicas para cada proyecto. Kaiser observa que el gobierno de Kast está haciendo un «spagat» al tratar de colocar bajo un mismo techo dos aproximaciones políticas incompatibles, y señaló que en materias como los indultos la administración está evitando asumir responsabilidades.
PRINCIPIOS VERSUS INTERESES
Una de las críticas más duras de Kaiser apuntó a lo que considera una diferencia fundamental entre su partido y la derecha tradicional. «La derecha en Chile, histórica y tradicionalmente, ha defendido intereses, no principios», afirmó. Eso explicaría la incomodidad que genera el Partido Nacional Libertario, que se presenta como defensor de principios por sobre intereses particulares.
En contraste con gobiernos anteriores, Kaiser destacó que la administración de Kast ha propuesto bajar impuestos, algo que ningún gobierno de Sebastián Piñera hizo. Pero reclamó la falta de medidas radicales en materia migratoria y de seguridad, áreas donde el electorado esperaba acciones más decididas. Aunque reconoció una reducción del 80% al 90% en los ingresos ilegales, insistió en que la ciudadanía quiere que los migrantes irregulares salgan del país.
El líder libertario concluyó que el gobierno debe hacerse cargo de la realidad y buscar una comunidad de diagnósticos dentro de la derecha, de lo contrario corre el riesgo de convertirse en un gobierno de mera administración que no logrará cambios profundos. «Si no haces eso no le puedes ofrecer a Chile un destino», sentenció.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
